Biocombustibles: Bullrich buscó conformar a todos y terminó con un dictamen que no conformó a nadie
El oficialismo suspendió la sesión prevista para este jueves en el Senado al comprobar que no tenía los votos. Deberán volver a negociar de cero.
Biodiésel y etanol: suben los precios oficiales y crece la polémica por su impacto real en las naftas.
MdzLa nueva ley de biocombustibles pasó en apenas una semana de aparecer encaminada hacia el recinto a convertirse nuevamente en materia de negociación. El oficialismo suspendió la sesión que pretendía realizar este jueves en el Senado después de comprobar que no tenía los votos necesarios para aprobar el proyecto que había conseguido dictamen la semana pasada.
El traspié dejó expuesta una paradoja. Patricia Bullrich había intervenido personalmente en las negociaciones para construir un texto capaz de acercar las posiciones de sectores que comenzaron el debate prácticamente en extremos opuestos. El resultado permitió conseguir las firmas necesarias en comisión, pero no terminó de convencer a ninguno de los actores centrales de la discusión.
El dictamen plantea llevar el corte obligatorio de biodiésel al 10% un año después de sancionada la ley y el de bioetanol del actual 12% al 15%. También establece una apertura gradual del mercado del biodiésel a las empresas integradas, aunque con un período de transición para proteger parte de la participación que actualmente tienen las pymes no integradas.
Las concesiones que no alcanzaron
Ese último punto fue uno de los grandes focos de negociación. Frente a las advertencias de las pequeñas y medianas productoras de biodiésel, Bullrich aceptó extender el período de transición hasta fines de 2035. El objetivo era amortiguar el impacto de la apertura del mercado y conseguir las firmas necesarias para emitir un dictamen único.
El esquema establece una reducción progresiva de la porción reservada a las empresas no integradas. Con el corte total llevado al 10%, su participación garantizada bajaría a 6,5% en 2028, 5,5% en 2029 y 5% en 2030, para luego quedar en 3,5% durante los años siguientes de la transición. El resto quedaría abierto a la competencia, incluyendo a las grandes compañías integradas que producen su propia materia prima.
La modificación permitió conseguir el dictamen, pero no eliminó la resistencia de las pymes. El sector sostiene que abrir la competencia entre compañías que deben comprar el aceite de soja y grandes aceiteras que producen ese mismo insumo genera una asimetría imposible de compensar solamente extendiendo los plazos.
La tensión llegó incluso al propio bloque oficialista. Los senadores libertarios Bartolomé Abdala, de San Luis, e Ivanna Arrascaeta, de esa misma provincia, expresaron resistencias al texto, mientras la falta de acompañamiento radical terminó de dejar al oficialismo sin garantías para abrir el recinto.
Las provincias tampoco cerraron filas
El problema atraviesa además las fronteras partidarias porque detrás de cada posición aparecen intereses productivos provinciales diferentes. Córdoba, Tucumán, Salta y Jujuy tienen fuerte interés en ampliar el mercado del bioetanol de maíz y caña de azúcar, mientras Santa Fe concentra buena parte de la gran industria aceitera y provincias como Buenos Aires albergan numerosas plantas pymes de biodiésel.
Las senadoras Flavia Royón, Alejandra Vigo, Beatriz Ávila y Carolina Moisés intentaron hasta último momento sostener la posibilidad de sesionar, con especial interés en avanzar con el capítulo del bioetanol. Pero las diferencias alrededor del biodiésel terminaron bloqueando el acuerdo general.
En Buenos Aires, además, el rechazo al esquema consiguió algo poco habitual: atravesar prácticamente todo el arco político. Intendentes y legisladores vinculados a localidades donde funcionan plantas de biodiésel cuestionaron la reducción gradual del mercado reservado a las pymes y advirtieron sobre el impacto que podría tener sobre el empleo industrial.
Un dictamen sin mayoría
El resultado muestra la fragilidad del acuerdo conseguido la semana pasada. Bullrich había logrado reunir 16 firmas para sacar el proyecto de comisión, algunas de ellas en disidencia. Pero conseguir un dictamen y conseguir una mayoría en el recinto resultaron ser dos problemas diferentes.
El oficialismo terminó suspendiendo la reunión de Labor Parlamentaria prevista para este miércoles y, con ella, la sesión de este jueves. “No estaban los votos”, resumió una fuente del Senado citada por Infobae.
Ahora se abre una nueva negociación que podría obligar a modificar nuevamente el texto. Una de las alternativas que llegó a evaluarse dentro del oficialismo es separar el capítulo del bioetanol, donde existe un consenso más amplio para llevar el corte al 15%, de la discusión mucho más conflictiva sobre el biodiésel.
La paradoja es que el dictamen había sido construido precisamente para evitar ese desenlace. Bullrich buscó un punto medio que permitiera contener a las provincias, proteger transitoriamente a las pymes y avanzar hacia una mayor competencia. Las concesiones alcanzaron para conseguir las firmas en comisión, pero no para construir una mayoría: Economía entiende que el texto se alejó demasiado de la apertura pretendida y buena parte de los sectores que reclamaban protección considera que no se alejó lo suficiente. Hora de volver a barajar.
