Taca Taca acelera: busca un socio y prepara una inversión de US$ 5.250 millones

Con una producción proyectada de 290.000 toneladas de cobre anuales, el megaproyecto salteño encara una etapa clave antes de iniciar su construcción.

La compañía prepara la documentación para solicitar el ingreso al régimen de incentivos antes de finalizar 2026.

La compañía prepara la documentación para solicitar el ingreso al régimen de incentivos antes de finalizar 2026.

MINERGY

El megaproyecto cuprífero Taca Taca, ubicado en la Puna salteña, entra en una etapa decisiva. First Quantum Minerals prepara su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) antes de fin de año y, en paralelo, busca un nuevo socio minoritario para avanzar con una inversión estimada en US$ 5.250 millones.

La iniciativa apunta a convertirse en una de las mayores operaciones de cobre de la Argentina. El diseño contempla una producción promedio cercana a 290.000 toneladas de cobre por año durante la primera década, con picos de hasta 323.000 toneladas, y una vida útil estimada de 35 años.

La escala del desembolso convierte al RIGI y al esquema de financiamiento en piezas centrales para el próximo paso. Después de más de una década de estudios técnicos, ambientales e hidrogeológicos, el desafío dejó de ser solamente demostrar el potencial del yacimiento: ahora la compañía debe reunir las condiciones necesarias para llevarlo a construcción.

La situación fue expuesta durante Argentina Mining Norte, realizado en Salta, donde cinco directivos vinculados con el proyecto detallaron el estado de la iniciativa y los principales desafíos que quedan por resolver.

La búsqueda de un nuevo socio

Uno de los movimientos más relevantes es la incorporación de un socio minoritario. La operación forma parte de la estrategia para estructurar el desarrollo de una inversión que supera los US$ 5.000 millones y se suma a la preparación de la presentación ante el RIGI y a la búsqueda de financiamiento.

Para Germán Pérez, gerente de Finanzas y Administración del proyecto, los últimos años estuvieron enfocados en optimizar ingeniería, logística, infraestructura y costos para convertir un depósito de enorme escala en un proyecto capaz de competir por capital internacional.

“El mundo necesitará cada vez más cobre para la transición energética. Hoy se alinean condiciones que hacen posible avanzar con Taca Taca”, sostuvo. El proyecto contempla reservas minerales estimadas en 1.990 millones de toneladas, con una ley promedio de 0,42% de cobre y 0,09 gramos por tonelada de oro.

Además del cobre, la operación podría producir unas 133.000 onzas de oro anuales durante los primeros diez años, con un promedio cercano a 96.000 onzas durante toda la vida útil.

El megaproyecto cuprífero Taca Taca, ubicado en la Puna salteña, entra en una etapa decisiva.

El megaproyecto cuprífero Taca Taca, ubicado en la Puna salteña, entra en una etapa decisiva.

El RIGI, una pieza clave

La compañía prepara la documentación para solicitar el ingreso al régimen de incentivos antes de finalizar 2026. La herramienta es considerada estratégica para un proyecto de esta magnitud y con un horizonte de explotación de varias décadas. La previsibilidad regulatoria y fiscal aparece como uno de los elementos centrales para competir por financiamiento y capital internacional.

Pero el RIGI no es el único requisito pendiente. También continúan los procesos vinculados con permisos ambientales, recursos hídricos, infraestructura, financiamiento y relacionamiento con las comunidades.

El proyecto requerirá además obras que exceden el ámbito estrictamente minero. Entre ellas se encuentra una línea de transmisión eléctrica de 345 kV de unos 140 kilómetros, infraestructura de conectividad y la recuperación del corredor ferroviario hacia Socompa. Ese vínculo ferroviario permitiría conectar la zona con los puertos del Pacífico y formar parte del denominado Corredor Bioceánico de Capricornio.

El agua, uno de los puntos sensibles

El manejo del agua constituye otro de los principales desafíos de una operación ubicada en una región de extrema aridez. La empresa inició en 2014 estudios hidrogeológicos que incluyeron perforaciones, ensayos de bombeo, monitoreo, balances hídricos y modelaciones de acuíferos.

John Fortuna, gerente de Hidrogeología del proyecto, aseguró que esos trabajos permitieron construir una extensa base de información sobre los sistemas hídricos de la zona. Según explicó, los reservorios analizados para el proyecto no son aptos para consumo humano ni agricultura y se encuentran diferenciados de los sistemas utilizados por localidades como Tolar Grande.

El diseño industrial prevé además recuperar alrededor del 80% del agua utilizada en el proceso, reduciendo la necesidad de incorporar nuevos volúmenes. La cuestión hídrica seguirá formando parte de las evaluaciones ambientales y de los estándares que deberá cumplir el proyecto antes de avanzar hacia la construcción.

El próximo paso

La compañía ya realizó buena parte del trabajo técnico necesario para definir la magnitud del yacimiento. Ahora enfrenta una etapa distinta: conseguir el capital, cerrar alianzas, obtener los permisos y construir la infraestructura necesaria para poner en marcha una mina de escala internacional.

El proyecto proyecta una producción de cobre que podría posicionarlo entre las grandes operaciones cupríferas de la región. Para Keith Green, gerente de Asuntos Corporativos para América Latina, el objetivo es que la inversión deje un impacto económico que trascienda las décadas de explotación.

“Estamos hablando de una oportunidad que puede dejar un legado económico y social que trascienda la vida útil de la mina”, sostuvo. Con el ingreso al RIGI en preparación y la búsqueda de un nuevo socio en marcha, Taca Taca encara así una de las etapas más importantes de su historia: pasar de un gran depósito de cobre a un proyecto financiable y listo para comenzar su construcción.

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