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Petróleo

Shale: proyectan 40.000 etapas de fractura en Vaca Muerta para 2027

El especialista Luciano Fucello proyectó un crecimiento de hasta 30% en la actividad de fracking y advirtió por el derrumbe del petróleo convencional.

Vaca Muerta se prepara para dar otro salto de escala en 2027. Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage y presidente de la Fundación Contactos Energéticos, anticipó que la actividad de fractura hidráulica podría alcanzar entre 35.000 y 40.000 etapas el año próximo, lo que implicaría un crecimiento de hasta 30% respecto de la proyección del shale para 2026.

El dato marca la velocidad con la que avanza el desarrollo no convencional en la Argentina, al mismo tiempo que expone el fuerte contraste con las cuencas maduras, donde la actividad convencional atraviesa un proceso de retroceso y pérdida de inversiones.

“Para 2027 esperamos entre 35.000 y 40.000 etapas”, señaló Fucello en diálogo con Minergy. La estimación implica un salto significativo frente a las aproximadamente 28.000 etapas previstas para este año.

El crecimiento de la actividad está directamente relacionado con la expansión de la producción de Vaca Muerta. Según el especialista, Argentina está muy cerca de alcanzar un nuevo hito: el millón de barriles diarios de petróleo.

“En cualquier momento pasamos el millón de barriles”, sostuvo Fucello, quien anticipó que el dato podría concretarse durante 2026.

La actividad no puede parar

Para Fucello, la dinámica del shale tiene una característica central: Vaca Muerta funciona como una fábrica que necesita continuidad. El desarrollo de los pozos no convencionales exige mantener un ritmo elevado de perforación y fractura. Una caída significativa en la actividad impactaría rápidamente sobre la producción futura.

“En el shale no podés parar”, explicó. La lógica responde a las características de los yacimientos no convencionales: para sostener el nivel productivo es necesario perforar y estimular nuevos pozos de manera permanente.

En ese contexto, el crecimiento de las etapas de fractura previstas para 2027 aparece como uno de los principales indicadores de la expansión que todavía tiene por delante Vaca Muerta.

Más producción, más presión sobre la infraestructura

El crecimiento productivo también obliga a acelerar las inversiones en infraestructura. Uno de los puntos críticos será el sistema de transporte de petróleo. El desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) será determinante para acompañar el incremento de la producción y permitir que una mayor cantidad de crudo llegue a los mercados internacionales.

Fucello señaló que incluso se están evaluando alternativas para aumentar la capacidad del sistema existente de Oldelval si el crecimiento de Vaca Muerta supera las previsiones. Entre las opciones aparecen la incorporación de estaciones de bombeo adicionales y reductores de fricción, herramientas que permitirían incrementar el volumen transportado por los oleoductos.

La apuesta es que una porción creciente de la producción de Vaca Muerta pueda orientarse a la exportación.

Fucello describió como “desolador” el panorama de las cuencas maduras frente al avance del shale

El contraste: el convencional se queda sin equipos

Mientras el shale acelera, el petróleo convencional atraviesa un escenario completamente diferente. Fucello describió como “desolador” el panorama de las cuencas maduras y explicó que buena parte de los equipos que históricamente trabajaban en operaciones convencionales migraron hacia Vaca Muerta.

La fractura hidráulica es uno de los ejemplos más claros. Las empresas y equipos especializados en este tipo de operaciones se concentraron en el desarrollo no convencional, donde los niveles de actividad y productividad son muy superiores.

El resultado es una fuerte caída de la inversión y de la actividad en yacimientos convencionales de Neuquén, Mendoza, Chubut y Santa Cruz. El diagnóstico coincide con los datos de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH): la participación de las inversiones destinadas al petróleo convencional cayó del 64% en 2015 al 27% en 2024.

Además, la producción convencional registra un declino cercano al 6% anual, mientras los costos operativos de muchos de esos yacimientos se ubican muy por encima de los de Vaca Muerta.

El problema del costo: US$5 contra US$40

La diferencia de productividad también se refleja en los costos. Según Fucello, el lifting cost de Vaca Muerta ronda los US$5 por barril, mientras que en buena parte de la actividad convencional puede llegar a unos US$40 por barril.

Esa brecha vuelve cada vez más difícil justificar nuevas inversiones en campos maduros bajo las mismas condiciones económicas que se aplican al shale. “El convencional está bajando drásticamente”, planteó Fucello, quien consideró que el futuro de esos yacimientos dependerá de si existe un esquema capaz de hacerlos nuevamente competitivos.

El especialista sostuvo que subsidiar indefinidamente una actividad que perdió competitividad no parece ser una solución. La alternativa, en su visión, pasa por revisar costos, regulaciones e incentivos para determinar qué áreas todavía tienen potencial económico.

Mendoza busca recuperar el convencional

En Mendoza, el desafío es particularmente relevante. La provincia busca avanzar sobre áreas maduras y potenciar nuevamente la actividad en Cacheuta, pero para eso necesita reconstruir un entramado empresario que permita sostener las operaciones.

Fucello planteó que no alcanza con recuperar un yacimiento: es necesario desarrollar un verdadero cluster productivo, con decenas de empresas de servicios, proveedores y compañías especializadas. “Necesitás 50 empresas”, graficó al referirse a la escala necesaria para conformar un ecosistema productivo alrededor del convencional.

Por ahora, consideró que ese entramado todavía está “verde” y desarticulado. El crecimiento del shale también abre otra discusión: cuándo y cómo se traducirá en un mayor desarrollo económico para las provincias. Fucello sostuvo que el derrame llegará de manera creciente a medida que aumenten la producción, las exportaciones y el ingreso de dólares.

En ese sentido, destacó que Vaca Muerta representa algo diferente para la economía argentina: un motor capaz de generar un flujo creciente de divisas. La expectativa es que el desarrollo energético permita consolidar una fuente de dólares que reduzca una de las principales restricciones históricas de la economía argentina.

“Vas a tener dólares, ingresos en dólares”, planteó Fucello, aunque remarcó que el beneficio no implica necesariamente que la población vaya a “vivir mejor” de manera automática: el primer efecto será ampliar la disponibilidad de divisas de la economía.

El millón de barriles ya está a la vista

Con la producción creciendo, las empresas acelerando las perforaciones y una infraestructura que deberá acompañar el salto, Vaca Muerta encara una nueva etapa. El dato que resume el momento es el millón de barriles diarios.

Fucello considera que ese nivel de producción está muy cerca y que 2027 podría marcar un nuevo escalón en la actividad, con hasta 40.000 etapas de fractura. El desafío será que la infraestructura de transporte, las inversiones y las condiciones regulatorias acompañen ese ritmo.

Mientras tanto, el mapa energético argentino se divide cada vez más en dos velocidades: Vaca Muerta acelera como una industria de escala creciente y el convencional pelea por evitar un declino irreversible.