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Petróleo

Más 50.000 empleos proyectados, 31 empresas y US$11 millones: los números del Instituto Vaca Muerta

La industria energética puso en marcha el Instituto Vaca Muerta, el cual apunta a capacitar para la alta demanda de empleos en el sector petrolero.

Con una inversión inicial de US$11 millones, el Instituto Vaca Muerta (IVM) quedó formalmente inaugurado como el principal centro de formación técnica vinculado al desarrollo no convencional en la Cuenca Neuquina. El desembolso fue realizado por 31 empresas del sector energético, que no sólo financiaron el montaje del complejo sino que también afrontarán un costo operativo estimado en US$ 3 millones anuales para garantizar su funcionamiento sostenido.

El instituto fue concebido como una iniciativa impulsada por la industria, con participación de operadoras y empresas de servicios. La inversión inicial de US$ 11 millones permitió montar la infraestructura edilicia y tecnológica, mientras que el presupuesto operativo anual -calculado en US$ 3 millones- asegura la continuidad del modelo sin depender de aranceles, ya que la formación es gratuita para los alumnos.

En términos estructurales, el IVM concentra el aporte coordinado de 31 compañías que decidieron financiar una plataforma común de capacitación para acompañar la expansión de Vaca Muerta.

Proyección de empleo y meta de formación

El proyecto se inscribe en un escenario de fuerte crecimiento productivo. Según las estimaciones difundidas en el acto de inauguración, el desarrollo de Vaca Muerta podría generar 50.000 nuevos puestos de trabajo en Neuquén y Río Negro en los próximos cuatro años.

Frente a esa perspectiva, el instituto se propone capacitar entre 2.000 y 3.000 personas por año, mediante programas intensivos de cuatro meses de duración, orientados a cubrir posiciones técnicas que hoy resultan estratégicas para la operación en campo.

Demanda inicial y perfil de los estudiantes

La respuesta en la etapa de lanzamiento mostró el nivel de expectativa que genera el sector energético. A pocos días del inicio de clases, el IVM registraba 17.000 inscriptos, mientras que 30.000 personas habían creado usuario en su plataforma digital.

El acceso a los cursos es gratuito, aunque con requisitos definidos: secundario completo y edad entre 18 y 35 años. El esquema apunta a canalizar jóvenes hacia perfiles como operador en perforación, fractura, instrumentación, mantenimiento mecánico y eléctrico, producción y seguridad operativa en yacimiento.

Infraestructura y tecnología aplicada

El instituto funciona en un edificio de tres pisos dentro del Polo Científico y Tecnológico de Neuquén. Cuenta con seis salas de simulación en las que los alumnos deben aprobar en entornos virtuales los contenidos vistos en clase.

Además, dispone de laboratorios equipados con la misma tecnología utilizada actualmente en Vaca Muerta: automatización, química, electricidad y sistemas de perforación. Uno de los puntos centrales es el pozo escuela ubicado en el área Río Neuquén, cuya operación puede seguirse en tiempo real desde la sala de perforación del instituto, replicando condiciones reales de trabajo.

Los números que dimensionan la apuesta

La magnitud del proyecto se resume en una serie de cifras: US$ 11 millones de inversión inicial, US$ 3 millones anuales de operación, 31 empresas participantes, hasta 3.000 técnicos formados por año y una demanda potencial de 50.000 empleos en el corto plazo.

En conjunto, el Instituto Vaca Muerta se presenta como una infraestructura formativa diseñada por la propia industria para acompañar el ritmo de crecimiento productivo y reducir la brecha entre oferta educativa y necesidades operativas en uno de los principales polos energéticos del país.