Lobby y presiones: crece la tensión por recursos clave para los proyectos de cobre
El Gobierno nacional otorgó ventajas para acceder a energía eléctrica al proyecto Vicuña. Otras empresas sugieren que hay favoritismos y temen que se rompa un delicado equilibrio.
El acceso a energía eléctrica es clave para los grandes proyectos mineros.
EPRE San JuanEl cobre del proyecto Vicuña servirá para abastecer la demanda mundial creciente por el cambio hacia las energías renovables, pero para producir necesitará antes tener la misma energía que consume toda la provincia de San Juan. Desde Los Azules, otro de los grandes proyectos de San Juan, saldrá el metal rojo que usarán las automotrices asociadas al gigante Stelantis, pero también deberá garantizarse antes el abastecimiento eléctrico “convencional” para poder explotar la mina. El mundo vira y el cobre se ha convertido en el metal deseado.
El aumento de la demanda que se avizora en el futuro por la transición energética generó un boom y al estar relacionado con las energías limpias también hay un aval social mayor a la explotación de otros minerales. Pero aunque se trate de un metal con usos “nobles”, la producción demanda volúmenes de recursos enormes, una logística compleja y la disputa por el acceso a esos recursos también genera tensiones. Y Argentina al entrar en la “era del cobre” también comienza a convivir con esas disputas.
Energía eléctrica, caminos, agua y hasta mano de obra. Las grandes empresas mineras instaladas en el país demandan recursos estratégicos para poder avanzar. La capacidad de respuesta es finita y por eso las disputas. Las dos primeras señales que salieron a la luz tienen que ver con la disponibilidad de energía eléctrica, de agua y también de mano de obra y empresas proveedoras.
La tensión se hizo explícita cuando el Gobierno nacional le dio prioridad para el acceso a la energía de la línea de extra alta tensión al proyecto Vicuña, que es propiedad de las empresas Lundin y BHP. En negociaciones que parecen haber excedido a la provincia de San Juan y a las cámaras mineras, el Gobierno le dio un aval que generó sorpresa en la industria. Por eso otros proycctos, como Los Azules de Mcwen, y hata el Ente Regulador de San Juan presentaron objeciones. Vicuña se desarrollará en dos partes. El primero en avanzar en la producción será Josemaría, que usará el método de flotación y demandará un volumen enorme de energía eléctrica. Hoy se abastece 100% con generadores que funcionan a combustible.
Sin energía electrica no hay minería
Pero para poder avanzar y producir necesita acceso a la línea eléctrica. Las obras de interconexión estarán a cargo de la empresa, aunque parte de la inversión se amortizará como adelanto de regalías. Pero la clave es el aval para tener potencia, que solo la puede dar el acceso a la línea de 500 que ya existe.
Al tratarse de obras y gestiones sobre el sistema de transporte eléctrico, es el Gobierno nacional quien lo regula. Por eso fue el ENRE quien le dio paso a los pedidos de Vicuña. “Otorgar la prioridad de uso de la capacidad frente a terceros del 90% de la capacidad de transporte remanente… que, según los cálculos de CAMMESA, alcanza al 71% de la capacidad total de la línea Nueva San Juan-Rodeo, operando en 500 kV”, dice la resolución. Vicuña se hará cargo de la infraestructura necesaria con una inversión calculada en 500 millones de dólares. Entra en juego también otra empresa relevante en el mundo energético: Transener, la operadora de transporte del sistema interconectado y donde están asociados Pampa Energía y el Estado nacional.
Solo para tener como marco de comparación. la demanda eléctrica de los grandes proyectos de cobre exceden largamente la capacidad instalada de generación de San Juan. Por eso y también como parte de los planes de sustentabilidad, algunos de ellos incluyen planes de generación de energía propia o contratos con proveedores eléctricos de energías renovables.
La polémica enfrenta a grandes jugadores de la industria minera. Vicuña, con Lundin y BHP, logró dar el primer paso. McEween (Los Azules), Glencore (Pachón), McEwen Copper (Los Azules) miran de reojo y no se quedan quietos. El propio Gobierno de San Juan se presentó al ENRE para reclamar. Pero el lobby fuerte actúa en Buenos Aires. El presidente Javier Milei recibió en su despacho a la cúpula de Vicuña: Jack Lundin, CEO de Lundin Mining y miembro del Directorio de Vicuña; Carlos Ramírez, Vicepresidente de BHP y Presidente del Directorio de Vicuña; Ron Hochstein, CEO de Vicuña Corp; y José Luis Morea, Country Director de Vicuña Corp en la Argentina. Poco tiempo después la empresa recibió las buenas noticias.
Presionados por la situación, el EPRE de San Juan presentó su propia oposición y reclamó por una audiencia pública. Entienden que la Nación cruzó el límite porque dispuso de infraestructura que fue financiada por la Provincia. Además podrían verse afectados intereses de los usuarios de la provincia y, creen, se generaría una ruptura en el delicado equilibrio que hay entre las empresas mineras y el propio Estado.
La logística y las tensiones
En el mismo sentido la logística es clave. Los recursos están donde la geología dispone y en el caso de los grandes yacimientos de cobre están en zonas inhóspitas, sobre todo en San Juan. Para llegar el Distrito Vicuña es necesario ir por La Rioja y el camino actual no es apto para el traslado de maquinaria. Por eso la empresa debe construir el “Corredor Norte”, una ruta de grandes dimensiones que generará por primera vez conectividad en la zona por dentro de San Juan.
El otro frente de tensión es con la contratación de empresas y mano de obra “fuera” de las provincias dueñas de los recursos. Nuevamente San Juan es el epicentro. En teoría la demanda de trabajo excederá la capacidad inmediata de respuesta. Y entran en juego las variables de eficiencia de las empresas y, también, el acuerdo binacional con Chile para los proyectos que están en la frontera.
La presión recae sobre el Gobierno de San Juan, que buscará regular algo difícil: que las empresas prioricen y empujen a la industria local. La ley no impondría cupos rígidos, como exigen algunos empresarios, sino que apuntaría a planes de desarrollo de proveedores locales e impondría metas aspiracionales. La cercanía con Mendoza y La Rioja y, más aún, con Chile facilita la logística integral entre las empresas y ha despertado celos. Con el país vecino está vigente un tratado que facilita el uso e intercambio de bienes y también el vínculo con proveedores. Vicuña ya es un proyecto binacional: el cobre saldrá por el Pacífico y hasta el agua desalinizada vendrá desde ese océano en el futuro.
