"Los chinos pueden tener cien Einstein, cien Maradonas o cien Messis, hay que ser inteligentes y buscar el nicho en donde podemos desarrollarnos"

Especialista en litio, Ernesto Calvo desarrollo, junto a su equipo del Conicet, reactores para la extracción directa de litio. Los tiempos de los procesos, el rol del Estado y la inteligencia para acertar por donde insertarse.

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Tras una sólida carrera académica, Ernesto Calvo impulsó la empresa Litiar, para desarrollar la extracción electroquímica del litio, un tema del que mucho se habla pero del que poco se sabe. Charlar con él no es otra cosa que un aprendizaje.

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Entrevista Ernesto Calvo

Desarrollos propios sobre el litio

El principio

-Más o menos hace unos 15 años empezamos a meternos en el tema del litio. Nosotros veníamos trabajando en electroquímica en general, entre otros aspectos bioelectroquímica. Y cuando tomamos conciencia de la importancia de encontrar formas sustentables de extraer el litio, empezamos a trabajar en eso. Tuvimos tres etapas. La primera, se nos ocurrió utilizar el mismo mecanismo que utilizan los teléfonos celulares, las baterías de los celulares, es decir, la intercalación iónica de litio en cierto tipo de óxidos para extraer el litio de las salmueras de la puna. Una batería lo que hace es carga y descarga, o sea, toma energía eléctrica, la transforma en energía química.

Reactores

-La segunda etapa fue el desarrollo de reactores, que nos permitió demostrar en el laboratorio que era posible extraer el litio con este método. Eso nos llevó a ganar un premio muy importante, Mind Challenge, en Holanda. Ahí lo que propusimos es combinar la energía solar para producir electricidad y con esta electricidad extraer el litio.

El desarrollo

-Y finalmente, ahora, últimamente, lo que hemos encontrado es que los mecanismos de la universidad, del CONICET, ya no nos alcanzaban para interactuar con grandes empresas de ingeniería o mineras, a fin de llevar a la práctica este tipo de desarrollos. Y creamos una empresa, una startup que se llama litio argentino (Litiar)

-Es la primera y única empresa argentina que desarrolla extracción electroquímica directa de litio. El desafío es darle escala a eso como para llevarlo a la producción. En este momento nosotros ya tenemos un producto, tenemos un reactor que permite extraer en forma continua el litio. Es decir, ingresas por un lado salmuera y por otro lado sacas cloruro de litio de alta pureza grado batería, que luego podrá transformarse en carbonato en hidróxido de litio, que es lo que utilizan los fabricantes de baterías

Escala

-Llevarlo de gramos por día en el laboratorio a miles de toneladas por año en la industria e instalarlo en la Puna utilizando energía renovable como energía solar ya es una cuestión de inversiones. Porque se necesita mucha ingeniería y también bombas más grandes, electrodos más grandes, mayor área de contacto con las salmueras, etcétera.

Método tradicional

-Consiste en evaporar en grandes piletas de poca profundidad. Algo así como tres mil veces un estadio de fútbol de arena al sol, que todavía es gratis, se va evaporando y cuando se van concentrando las sales por la diferencia de la solubilidades, van precipitando los cloruros de sodio, sodio y potasio, potasio y magnesio. Y finalmente queda un licor, un líquido rico en cloruro de litio que se lleva a una planta química y se trata con carbonato de sodio para precipitar el carbonato de litio. Este método es altamente ineficiente porque el carbonato de litio aún a 85 grados, que es la temperatura de operación, es muy soluble. La evaporación hoy lleva entre 12e y 18 meses y los métodos de extracción directa, que es lo que se está ahora desarrollando en todo el mundo lo que hacen es la extracción directa en el momento, en horas. Entre ellos están los extracción electroquímica, como en nuestro caso.

Viabilidad

-Hay un solo método que está en uso en operación comercial, que es el de absorción en columnas de hidróxido de aluminio. Y para que estos métodos sean viables, el precio del carbonato de litio equivalente, que es como se expresa el litio, tendría que estar arriba de 15 mil dólares la tonelada. Al comienzo de la guerra en Ucrania se había ido a 82 mil dólares la tonelada, pero ese era un precio especulativo. Luego cayó a 9 mil y recién en enero de este año empezó a subir y ahora está más o menos en 20 mil y se proyecta 23, 25 mil para el 2030. Con esos números estamos en condiciones de que haya inversiones. Todavía no hemos logrado estas inversiones, pero bueno, estamos trabajando en eso.

Rol del Estado

-Ninguna de estas cosas ocurre sin el apoyo del Estado, ni acá ni en ningún lado. No existe ninguno de estos grandes desarrollos puramente privados. Fíjate qué es lo que hacen las empresas. Van a las universidades, a los institutos y contribuyen, hacen convenios, pagan no demasiado, pero para los investigadores es mucho. ¿Por qué? Porque no podrían estar en un mundo tan competitivo, teniendo laboratorios altamente desarrollados en todo lo que aparece que puede o no ser exitoso. Entonces ponen plata en un laboratorio para ver cómo está funcionando eso. Y podrán adquirir o no la tecnología en función de cómo se desarrolle. Nosotros tuvimos mucho apoyo del Estado en primer lugar. Yo vengo de la universidad pública. Por otro lado, dirigí 24 tesis doctorales, la mayor parte de ellas financiadas por CONICET, cuya función es formar doctores.

-Si bien ahora nosotros tomamos esta actividad privada por una cuestión de que necesitamos tener otro tipo de comunicación con las empresas y negocios, con las empresas, aportando al sistema científico, el modelo que está en mi cabeza es que si yo le vendo regalías o mi método a una empresa minera multinacional, por ejemplo, digo multinacional porque en general son todas extranjeras y luego puedo estar inyectando dinero en el sistema científico porque compro servicios o desarrollos en CONICET o en la universidad. Es otra forma de inyectar dinero del sector privado al sector público, no siempre del sector público.

-Ahora estamos haciendo nuevas patentes de la empresa, pero hasta ahora nuestras patentes están vigentes tanto en Argentina, en Bolivia como en Chile y son de propiedad del CONICET y tienen mucho, mucho valor, porque es con esas patentes que vos te ponés a negociar con una empresa china, una empresa norteamericana o brasilera o lo que sea.

Baterías de litio producidas en Argentina

-Eso hay que discutirlo seriamente, porque lo que no podés hacer es una batería como la que tenés en el celular. No podés competir con China. O sea, uno puede pensar para tener autonomía tecnológica. Tanto se habla de autonomía tecnológica. Yo tengo que pagar un precio. Por ejemplo, voy a hacer un producto que no va a ser competitivo en términos de precio. O sea, me va a costar más que lo que le cuesta a un chino. Así tenemos energía nuclear, así desarrollamos satélites y radares en INVAP para todo hay que pagar precios en la vida.

-Ahora bien, lo que hay que hacer, y creo que no se ha hecho en otras oportunidades, es hacer un buen estudio de mercado. Es decir, dónde me puedo insertar, hay una batería donde la Argentina sí podría ser competitiva, que es una batería para energías renovables, que utiliza óxido de manganeso en un electrodo y óxido de titanio en el otro, electrodo de titanio y litio. Esa batería, si bien existe comercialmente, hay un nicho que la Argentina puede explotar, pero no hacer la batería del celular donde se hace con robots con una economía de escala china fabrica para el mundo y por lo tanto nunca vas a poder tener ese precio ni esa calidad porque ya tienen cuarenta años de experiencia.

-O sea, no se puede inventar la rueda. También se dijo equivocadamente, a mi juicio, que vamos a hacer todo, vamos a hacer el electrolito, la batería. A ver, hay cosas que nosotros podemos hacer, por ejemplo, el software. Hay una computadora de a bordo que es la que controla la la batería. Eso sí lo podemos desarrollar. Hay gente que lo puede hacer muy, muy bien. Podemos desarrollar algún tipo de batería para algún tipo de uso, pero tenemos que tener muy claro cómo vamos a competir en el mundo con eso, porque, digamos, no lo hacemos para perder plata. O sea, quien se ponga a hacer eso lo hace como negocio. Hay que que seleccionar muy bien qué es lo que vamos a hacer. Hay cosas que no podemos hacer, por ejemplo los solventes y el electrolito, porque hay dos o tres países en el mundo que lo hacen porque requieren inversiones muy grandes y tecnologías absolutamente complejas.

-Tenemos la experiencia con la energía atómica. La Argentina miró que le convenía hacer, se metió y lo hizo bien. O con los satélites o con los radares. Pero no podemos hacer todo. Y lo que yo llamaría un pecado es el voluntarismo. O sea, vamos a hacer todo porque somos vivos. Hay muchos vivos, digamos, hay muchos chinos, hay muchos tipos capaces. Una vez estaba en China y vi las canchas de fútbol. Digo, sonamos y acá se deciden y nunca más ganamos un campeonato. Pueden tener cien Einstein, cien Maradonas o cien Messis. Bien, hay que ser inteligente y buscar el nicho en donde podemos desarrollarnos.

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