Vaca Muerta y Chile: el plan de US$3.650 millones para exportar gas
Un informe internacional proyecta millonarias obras para conectar el gas neuquino con Chile. El declive de Bolivia y la demanda de Brasil aceleran una nueva integración energética regional.
Vaca Muerta: Un plan de US$ 3.650 millones busca conectar el gas neuquino con Chile, proyectando obras para ampliar gasoductos y abastecer al Cono Sur
Imagen IAVaca Muerta busca dar un nuevo salto exportador y la cordillera aparece como uno de los grandes caminos. Un plan de infraestructura por US$ 3.650 millones apunta a ampliar la conexión gasífera entre Argentina y Chile y convertir al gas neuquino en una pieza central del abastecimiento energético del Cono Sur.
La cifra surge del informe Opportunities for the Development of Gas in Latin America and the Caribbean, elaborado por la International Gas Union (IGU), ARPEL y OLADE. El estudio identifica a la expansión de los gasoductos como una pieza clave frente a dos cambios regionales: la caída de la producción boliviana y la necesidad chilena de contar con más gas para su sistema eléctrico.
El primer tramo del proyecto requeriría unos US$ 1.400 millones. El objetivo es ampliar el sistema del Gasoducto Centro-Oeste y GasAndes para llevar hasta 16 millones de metros cúbicos diarios de gas argentino hacia la zona central de Chile durante todo el año.
El segundo frente demandaría entre US$ 1.200 millones y US$ 1.500 millones y estaría destinado a ampliar la red del norte argentino para habilitar mayores envíos a través de los gasoductos GasAtacama y Norandino. La apuesta es abastecer a las mineras y centrales eléctricas del norte chileno.
Chile necesita más gas
El mercado chileno aparece como uno de los principales motores del proyecto. Entre 2020 y 2024, el país consumió en promedio 19 millones de m³ diarios de gas, mientras que la capacidad técnica de los tres ductos transandinos llega a unos 30 millones.
El problema está en los cuellos de botella que impiden utilizar plenamente esa infraestructura.
Según el informe, Chile necesita unos 14,7 millones de m³ diarios adicionales para avanzar en el reemplazo de sus centrales eléctricas a carbón. Más gas argentino permitiría, además, reducir la necesidad de importar GNL por las terminales de Quintero y Mejillones.
Bolivia pierde peso
El nuevo escenario también está marcado por el derrumbe de la producción boliviana. La extracción de gas de ese país pasó de 60 millones de m³ diarios en 2015 a 28 millones en 2025.
La caída promedio entre 2022 y 2025 rondó el 12% anual. Si la tendencia continúa y no aparecen nuevos descubrimientos, las proyecciones indican que Bolivia podría quedarse sin excedentes para exportar hacia 2030.
Ese proceso ya modificó el tablero argentino. A fines de 2024 terminó el suministro permanente de gas boliviano y durante el invierno de 2025 Argentina llegó a necesitar hasta 16 millones de m³ diarios de GNL para cubrir los picos de demanda.
La otra puerta: Brasil
Mientras Chile aparece como el destino más directo, Brasil es la otra gran oportunidad para Vaca Muerta.
En abril de 2025 comenzó a circular gas argentino por territorio boliviano rumbo al mercado brasileño. El esquema aprovechó la infraestructura existente y abrió una alternativa inédita para transportar producción argentina hacia el gigante regional. Bolivia, golpeada por la caída de su producción, encontró así una nueva oportunidad de negocio en sus gasoductos: cobrar por el tránsito del gas argentino hacia Brasil.
Argentina también trabaja en ampliar su propia red para sostener las exportaciones. Entre las obras se encuentran el Gasoducto Perito Moreno, Mercedes-Cardales y la reversión del Gasoducto Norte mediante el tramo La Carlota-Tío Pujio.
A esto se suman obras de Transportadora de Gas del Sur, con tres nuevas estaciones compresoras y la ampliación de una planta existente. El objetivo es sumar unos 14 millones de m³ diarios de capacidad de evacuación desde el invierno de 2027.
Con este escenario, Vaca Muerta ya no aparece solamente como una fuente para abastecer el mercado argentino. La apuesta es convertirla en el gran proveedor de gas de una región que está cambiando de proveedores, rutas e infraestructura. El desafío ahora es transformar ese potencial en gasoductos, contratos de largo plazo y exportaciones firmes. La inversión proyectada para conectar con Chile puede ser el primer gran paso.

