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Vaca Muerta tiene el gas y Brasil la demanda: la política puede complicar el negocio

La crisis política entre Javier Milei y Lula irrumpe en un momento clave para las negociaciones que buscan llevar el gas de Vaca Muerta al mercado brasilero.

La escalada de tensión entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva amenaza con sumar incertidumbre a uno de los negocios energéticos más ambiciosos de la región: la exportación de gas de Vaca Muerta hacia Brasil. Aunque las negociaciones siguen avanzando, el deterioro del vínculo político llega en una etapa decisiva para definir contratos, e inversiones.

El momento no es menor. Argentina necesita abrir nuevos mercados para incrementar las exportaciones de gas y transformar el potencial de Vaca Muerta en ingreso de divisas. Brasil, en tanto, busca reemplazar el gas que dejará de llegar desde Bolivia durante los próximos años y reducir los costos energéticos de su poderosa industria.

Sobre el papel, el negocio parece ideal para ambas partes. Sin embargo, los especialistas advierten que sin previsibilidad política y acuerdos de largo plazo, esa oportunidad podría demorarse o incluso perderse frente a otros proveedores.

Un negocio que todavía espera contratos

Durante el foro "Los Desafíos de la Integración Gasífera en el Cono Sur", organizado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) junto con el Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), ejecutivos de ambos países coincidieron en que el desafío ya no pasa por la disponibilidad del recurso.

Argentina produce más de 125 millones de metros cúbicos diarios de gas no convencional y cuenta con reservas capaces de abastecer durante décadas la demanda regional. El problema ahora es transformar ese potencial en contratos firmes, infraestructura y reglas de juego estables.

"Bolivia dejará de exportar gas a Brasil en 2029. Vaca Muerta puede ocupar ese espacio, pero necesitamos contratos de largo plazo e inversiones en transporte", resumió Leopoldo Macchia, vicepresidente Comercial de Tecpetrol.

Desde Transportadora Gas del Norte (TGN), su CEO Daniel Ridelener recordó que hace pocos años hablar de exportar gas argentino a Brasil parecía una posibilidad lejana. Hoy, aseguró, las primeras moléculas ya cruzan las fronteras y el desafío pasa por escalar esos envíos.

un escenario de mayor confrontación entre ambos gobiernos puede afectar el clima de negocios

La política se mete en un negocio millonario

La crisis diplomática aparece cuando las empresas comienzan a negociar compromisos de abastecimiento por varios años, condición indispensable para justificar inversiones multimillonarias en gasoductos y ampliaciones de capacidad.

En el sector reconocen que los contratos energéticos suelen mantenerse al margen de los cambios políticos. Sin embargo, admiten que un escenario de mayor confrontación entre ambos gobiernos puede afectar el clima de negocios, retrasar definiciones regulatorias o generar incertidumbre entre potenciales inversores.

No se trata únicamente de vender gas. La integración energética requiere coordinación entre organismos regulatorios, acuerdos sobre tarifas de transporte, utilización de infraestructura en terceros países como Bolivia y la validación de normas técnicas comunes.

Actualmente existen tres alternativas para abastecer al mercado brasileño. La primera consiste en utilizar la infraestructura existente en Bolivia, hoy con capacidad ociosa por la caída de su producción. Es la opción más rápida y la que ya permitió realizar exportaciones piloto.

La segunda apuesta por fortalecer el corredor entre Uruguaiana y Porto Alegre, aunque requiere inversiones adicionales del lado brasileño. La tercera propone construir un nuevo gasoducto a través de Paraguay, un proyecto de mayor plazo que todavía permanece en etapa de análisis.

Mientras tanto, empresas como Tecpetrol, TotalEnergies y Pluspetrol ya realizaron envíos experimentales utilizando la red boliviana para validar la logística y el funcionamiento comercial del esquema.

En Cutral Có y Plaza Huincul se construirá una planta de procesamiento de gas.

Brasil necesita gas y Argentina necesita dólares

La oportunidad económica es significativa para ambos países. Brasil paga actualmente entre 16 y 17 dólares por millón de BTU para abastecer parte de su demanda industrial, mientras que el gas argentino puede llegar a destino con costos considerablemente inferiores, incluso incorporando el transporte.

Para Argentina, ese mercado representa la posibilidad de colocar hasta 30 millones de metros cúbicos diarios adicionales, generando exportaciones por miles de millones de dólares y consolidando a Vaca Muerta como uno de los principales motores de ingreso de divisas del país.

La principal conclusión que dejó el encuentro entre empresarios argentinos y brasileños fue que el potencial geológico dejó de ser el problema. El gas está, la demanda también y la infraestructura puede desarrollarse.

Lo que falta es construir confianza para firmar contratos de largo plazo que respalden inversiones multimillonarias. En ese escenario, la evolución del vínculo político entre Buenos Aires y Brasilia será observada de cerca por toda la industria. Porque si bien el negocio es impulsado por empresas privadas, la integración energética requiere un marco institucional estable entre los dos principales socios comerciales del Mercosur.

Por ahora, las conversaciones técnicas continúan y las compañías aseguran que los proyectos siguen su curso. Pero en un negocio donde las inversiones se planifican a 20 o 30 años, la estabilidad política también forma parte de la ecuación.