Golpe al GNC: el frío obliga a cortar el suministro en estaciones y complica a la industria
Estaciones de GNC y la industria sufren restricciones de gas por el frío, siendo la cuarta medida de este invierno para priorizar el consumo de hogares.
Se trata de la cuarta restricción de la temporada y, según fuentes del sector, las limitaciones podrían mantenerse mientras continúen las bajas temperaturas y la demanda residencial permanezca elevada.
YPFLa ola de frío volvió a poner al sistema gasífero argentino bajo presión y obligó a las empresas distribuidoras a restringir nuevamente el suministro de gas natural comprimido (GNC) en estaciones de servicio y limitar el consumo de parte de la industria, una historia que vuelve a repetirse año tras año en Argentina.
La medida comenzó a aplicarse en distintas localidades y alcanza principalmente a los usuarios con contratos de suministro interrumpibles. La prioridad de las distribuidoras es garantizar el abastecimiento de los hogares, hospitales y escuelas, que tienen prioridad ante situaciones de tensión en la red.
Se trata de la cuarta restricción de la temporada y, según fuentes del sector, las limitaciones podrían mantenerse mientras continúen las bajas temperaturas y la demanda residencial permanezca elevada.
En La Plata, las restricciones comenzaron este sábado y tuvieron impacto directo sobre las estaciones de GNC y establecimientos industriales. En Mar del Plata, en tanto, el corte para los contratos interrumpibles comenzó durante la medianoche.
Qué pasa con las estaciones de GNC
El impacto sobre las estaciones no significa necesariamente que todos los surtidores queden completamente fuera de servicio. Las estaciones que cuentan con contratos interrumpibles pueden continuar despachando el volumen correspondiente al cupo garantizado por sus contratos firmes. Lo que queda suspendido es el suministro adicional correspondiente al segmento interrumpible.
Superar ese límite puede generar fuertes sanciones. Las regulaciones establecen una penalidad equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedido, lo que vuelve inviable para las estaciones vender por encima del volumen autorizado. Por eso, ante una restricción, la disponibilidad de GNC puede variar de una estación a otra según el tipo de contrato y el volumen firme contratado.
La industria también recibe el impacto
El problema no se limita a los surtidores. Parte de la industria también comenzó a recibir restricciones de consumo. Entre los sectores afectados aparecen las ladrilleras, cuya actividad depende directamente del suministro de gas natural.
En algunas instalaciones se aplicó una reducción cercana al 30% del consumo habitual, una medida que impacta directamente sobre los niveles de producción. El sector empresario, según fuentes vinculadas a la actividad, todavía no recibió explicaciones precisas sobre los criterios utilizados para determinar ese porcentaje.
El origen de la tensión está en el fuerte aumento de la demanda residencial durante los días de bajas temperaturas. Buenos Aires registró durante el fin de semana temperaturas mínimas cercanas a los 4°C, mientras que las máximas apenas alcanzaron los 13°C. En Mar del Plata, el termómetro también descendió hasta los 4°C, acompañado por ráfagas de viento de hasta 59 kilómetros por hora.
El pronóstico mantiene el escenario de frío para los próximos días. Para este lunes se esperan mínimas cercanas a 3°C en el Área Metropolitana de Buenos Aires, lo que podría mantener elevada la demanda de gas.
Ante este escenario, el sistema aplica su esquema de prioridades: primero los hogares y los servicios esenciales y, luego, los usuarios industriales y estaciones de GNC con contratos que permiten interrupciones.
El cuello de botella está en los gasoductos
La situación vuelve a poner en primer plano una de las principales limitaciones de la infraestructura gasífera argentina: la capacidad de transporte. El problema no necesariamente está relacionado con la falta de gas en los yacimientos. El desafío aparece cuando el consumo aumenta de manera abrupta y la red de gasoductos no tiene capacidad suficiente para transportar todo el volumen requerido.
Oscar Olivero, vicepresidente de la Cámara de GNC, había explicado que la Argentina cuenta con una capacidad de transporte cercana a 120 millones de metros cúbicos diarios, suficiente para abastecer la demanda durante buena parte del año.
El problema aparece durante el invierno. En condiciones normales, el consumo residencial representa alrededor del 14% de la demanda total, pero durante jornadas de frío intenso puede llegar a representar entre 60% y 70%.
Ese salto obliga a modificar el esquema de despacho y reducir el suministro a aquellos usuarios que aceptaron contratos interrumpibles a cambio de condiciones comerciales específicas.
Una de las particularidades del sistema gasífero es que el combustible no puede almacenarse fácilmente en grandes volúmenes para responder de manera inmediata a un pico de demanda. El gas que se extrae debe ingresar al sistema y ser transportado hacia los centros de consumo. Por eso, cuando la demanda residencial aumenta abruptamente durante una ola de frío, la capacidad de transporte se convierte en un factor crítico.
La producción también tiene una dinámica estacional: durante el invierno se necesita un volumen mucho mayor que durante los meses cálidos, pero ese pico de producción y transporte no puede sostenerse durante todo el año.
Es la cuarta restricción del invierno
El episodio actual no es aislado. Las distribuidoras ya debieron aplicar tres restricciones anteriores durante esta temporada, siguiendo el mismo criterio: garantizar primero el suministro a hogares y servicios esenciales y reducir el consumo de estaciones de GNC y determinados establecimientos industriales.
Mientras persista el frío, el sistema seguirá operando con el nivel de prioridad establecido para situaciones de tensión. La nueva restricción vuelve a mostrar así el desafío que enfrenta la Argentina: Vaca Muerta permite producir cada vez más gas, pero el salto de la demanda invernal todavía pone a prueba la capacidad de transporte y distribución. Y cuando la red llega al límite, el GNC y la industria vuelven a ser los primeros en sentir el ajuste.

