El cobre vale más que nunca: Argentina tiene siete grandes proyectos, pero ninguno llegó todavía a la FID

Con el metal en valores históricos y una oferta mundial que tiene dificultades para crecer, el país tiene una cartera capaz de cambiar su matriz exportadora.

El campamento Vicuña, desde un dron. 

El campamento Vicuña, desde un dron. 

vicuña.com

Argentina tiene los recursos, las compañías y una señal internacional difícil de mejorar. No obstante, la decisión final de inversión (FID) para construir alguna de sus grandes minas de cobre se demora. Ninguno de los siete principales proyectos que conforman la cartera nacional alcanzó todavía ese punto de no retorno que transforma estudios, permisos y planes de inversión en una obra minera propiamente dicha.

El dato adquiere otra dimensión por el momento que atraviesa el mercado. El cobre viene de alcanzar valores históricos, mientras la oferta minera mundial muestra dificultades para responder a una demanda que crece por la electrificación, las redes, las energías renovables, los vehículos eléctricos y, cada vez más, los centros de datos. La oportunidad existe, pero la pregunta para Argentina es cuánto tardará en convertir sus enormes recursos cordilleranos en toneladas efectivamente exportadas.

No todos parten del mismo lugar. Vicuña y Los Azules son hoy los proyectos que tienen más claramente puesta la mira en una decisión de inversión, mientras PSJ Cobre Mendocino se prepara para entrar en construcción y otros desarrollos todavía deben completar etapas técnicas, ambientales o financieras.

Vicuña, en la puerta de una decisión clave

El proyecto integrado por Josemaría y Filo del Sol, controlado por BHP y Lundin Mining, es el gigante de la cartera argentina. Vicuña obtuvo este año la aprobación para ingresar al RIGI bajo la categoría de Proyecto Estratégico de Exportación a Largo Plazo y sus propietarios vienen trabajando con el objetivo de obtener la aprobación interna del proyecto hacia fines de 2026.

Ese paso es particularmente relevante: el estudio integrado presentado este año proyectó un desarrollo capaz de superar las 500.000 toneladas anuales de cobre durante sus mejores años y una vida minera superior a siete décadas. La aprobación del RIGI y los avances en infraestructura redujeron varias de las principales incertidumbres, pero todavía resta la decisión empresaria definitiva que habilite el desembolso multimillonario y la construcción.

Los Azules puso fecha: mediados de 2027

El segundo caso con una hoja de ruta explícita es Los Azules, de McEwen Copper. La compañía acaba de cerrar un préstamo por US$240 millones destinado a ingeniería y obras tempranas y confirmó que espera alcanzar la FID y completar el financiamiento integral hacia mediados de 2027, con el objetivo de iniciar la producción comercial de cátodos en 2030.

La ingeniería necesaria para llegar a esa decisión marcha, según la compañía, adelantada respecto del cronograma. Ya fueron adjudicados paquetes de ingeniería para equipos centrales del proceso, mientras continúa la selección de contratistas y el armado del financiamiento de largo plazo. Es decir, Los Azules todavía no tiene FID, pero ya puso una fecha concreta para alcanzarla.

Proyecto Los Azules, en San Juan.

Proyecto Los Azules, en San Juan.

PSJ: construcción en 2027, pero todavía cerrando la ingeniería

PSJ Cobre Mendocino tiene una escala menor que los gigantes sanjuaninos, pero podría convertirse en el primer proyecto greenfield de la nueva etapa del cobre argentino en entrar en producción. Ya obtuvo la aprobación ambiental y el ingreso al RIGI por una inversión total de US$891 millones, de los cuales unos US$630 millones corresponden a la construcción, que la empresa proyecta iniciar en 2027.

Sin embargo, tampoco anunció formalmente una FID. De hecho, el proyecto informó esta semana que continúa en la etapa previa a la construcción, completando estudios, nueva información geológica y la ingeniería final. La última modificación incorpora un sistema de filtrado de colas y eleva la capacidad prevista hasta 42.000 toneladas diarias de mineral, con una producción proyectada cercana a 75.000 toneladas anuales de cobre.

Taca Taca todavía debe cerrar permisos y financiamiento

El proyecto salteño de First Quantum también dio pasos importantes. La compañía actualizó este año su informe técnico: proyecta una vida inicial de 35 años y una producción promedio de unas 209.000 toneladas anuales de cobre, con picos de 323.000 toneladas.

Pero la propia empresa dejó claro que todavía debe completar el proceso de permisos, avanzar con el RIGI y definir la estructura óptima de financiamiento. First Quantum considera a Taca Taca su próximo gran proyecto de desarrollo, aunque aclaró que una futura decisión de construcción dependerá, entre otros factores, del financiamiento, su balance y la situación de sus otras operaciones. La FID, por lo tanto, aparece más distante que en Vicuña o Los Azules.

La compañía prepara la documentación para solicitar el ingreso al régimen de incentivos antes de finalizar 2026.

La compañía prepara la documentación para solicitar el ingreso al régimen de incentivos antes de finalizar 2026.

El Pachón y MARA: los dos gigantes de Glencore esperan su turno

Glencore tiene dos de las principales cartas argentinas: El Pachón, en San Juan, y Agua Rica-MARA, en Catamarca. La compañía presentó ambos proyectos al RIGI, con inversiones indicativas de unos US$9.500 millones para la primera fase de El Pachón y US$4.000 millones para Agua Rica. Su estrategia corporativa contempla expresamente llevar ambos desarrollos hacia la FID, pero ninguno llegó todavía a esa instancia.

MARA tiene una ventaja: aprovechará parte de la infraestructura existente de Alumbrera, cuya reactivación funciona como puente hacia el desarrollo posterior de Agua Rica, que Glencore ubica desde 2031. El Pachón, en cambio, enfrenta el desafío de un greenfield de enorme escala: la propia compañía estima una inversión de alrededor de US$9.460 millones y califica como alto el riesgo constructivo por la necesidad de desarrollar nueva infraestructura, concentradora y logística. Este año completó una campaña de más de 21.000 metros de perforación destinada a seguir alimentando sus estudios técnicos.

Altar, el más alejado de la FID

Altar completa la nómina y es, entre los siete, uno de los que todavía tiene mayor recorrido técnico antes de una decisión de inversión. El proyecto de Aldebaran Resources presentó su Evaluación Económica Preliminar (PEA) en octubre de 2025 y ahora avanza hacia un estudio de prefactibilidad.

La compañía actualmente ubica la publicación de ese PFS entre el segundo y tercer trimestre de 2027. Recién después deberá continuar con los estudios de mayor detalle necesarios para acercarse a una decisión de construcción. Su potencial es enorme —la evaluación preliminar planteó una vida útil de 48 años—, pero su calendario muestra que todavía está varios escalones detrás de los proyectos más avanzados.

La carrera contra el tiempo

La fotografía permite dimensionar el desafío. Argentina tiene siete grandes desarrollos de cobre, pero ninguno cruzó todavía la frontera de la FID. Vicuña podría hacerlo primero; Los Azules apunta expresamente a mediados de 2027; PSJ proyecta comenzar a construir ese mismo año aunque todavía completa su ingeniería; Taca Taca debe resolver permisos y financiamiento; Glencore prepara el camino para MARA y El Pachón; y Altar aún transita hacia la prefactibilidad.

Eso no significa que Argentina esté perdiendo la oportunidad. Después de años de proyectos paralizados, prácticamente toda la cartera volvió a moverse y las compañías están destinando cientos de millones de dólares a estudios, perforaciones, ingeniería y obras tempranas. Pero los tiempos mineros son largos: aun después de una FID pueden pasar cuatro o cinco años hasta obtener la primera producción.

Ahí aparece la urgencia. Argentina no produce cobre desde el cierre de Alumbrera en 2018, mientras el mundo busca nuevas fuentes de un metal cuya disponibilidad será determinante para la electrificación global. El país tiene recursos suficientes para convertirse en uno de los grandes jugadores internacionales. Los tiempos se están cumpliendo y nada hace pensar que las decisiones se manden al freezer. Pero los inversores todavía evalúan si los tiempos electorales que se avecinan llegan con pronósticos de claridad o con frentes de tormenta. La discusión ya no pasa por demostrar que el cobre está en la Cordillera, sino por conseguir que las decisiones de inversión lleguen mientras el mundo todavía lo necesita con esta urgencia.

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