Días clave para el cobre argentino: San Juan define una disputa energética que impacta en el desarrollo minero

Este miércoles se realizará una audiencia clave para el cobre argentino. Se discutirá el acceso a la infraestructura eléctrica vinculada al proyecto Vicuña.

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La discusión por la infraestructura energética para el desarrollo del cobre en Argentina tendrá esta semana uno de sus capítulos más importantes. El miércoles, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) realizará la audiencia pública vinculada al acceso y ampliación del sistema de transporte eléctrico para el proyecto Josemaría, dentro del distrito Vicuña, en San Juan.

El conflicto se activó luego de que el ENRE otorgara al proyecto Vicuña prioridad de uso por hasta 25 años sobre gran parte de la capacidad excedente del corredor de 500 kV Nueva San Juan–Rodeo, una infraestructura considerada estratégica para abastecer proyectos mineros en la provincia. La decisión abrió objeciones de organismos provinciales, municipios y compañías mineras que cuestionan el alcance de esa prioridad y las condiciones de acceso a la red.

La audiencia aparece así como una instancia que excede a un solo proyecto. Lo que comenzará a discutirse es cómo se financiará, administrará y distribuirá la capacidad energética en una provincia que concentra algunos de los proyectos de cobre más grandes de la Argentina.

El corredor eléctrico que quedó en el centro de la discusión

La obra en debate contempla la reconversión del corredor Nueva San Juan–Rodeo a 500 kV para elevar la capacidad de transporte energético y abastecer la creciente demanda minera en la cordillera sanjuanina.

Dentro del esquema presentado se incluyen adecuaciones sobre instalaciones de 500 kV, intervenciones en la Estación Transformadora Rodeo, la construcción de la Estación Transformadora Chaparro con tecnología GIS y una línea de extra alta tensión de aproximadamente 167 kilómetros.

La primera fase de Josemaría requerirá una demanda estimada de 260 MW, aunque el trasfondo energético es mucho mayor. El desarrollo simultáneo de proyectos como Josemaría, Filo del Sol, Los Azules y El Pachón comenzó a instalar una discusión estructural sobre la capacidad real del sistema eléctrico argentino para sostener el nuevo ciclo cuprífero.

La resolución del ENRE estableció prioridad de uso para Vicuña sobre hasta el 90% de la capacidad excedente de la línea durante un horizonte de 25 años. Ese punto fue interpretado por distintos actores como una posible concentración del acceso energético en favor de un único operador.

A partir de allí comenzaron las presentaciones formales del EPRE sanjuanino, municipios como Jáchal, Iglesia y Calingasta, además de proyectos mineros como Los Azules, Hualilán y Casposo.

Los cuestionamientos apuntan principalmente al alcance de la prioridad otorgada, a la capacidad efectiva disponible del sistema y al hecho de que parte de la infraestructura ya existente habría sido desarrollada previamente con participación pública.

El debate energético detrás del boom del cobre

La discusión también comenzó a reflejar diferencias sobre cómo debe desarrollarse la infraestructura necesaria para abastecer a la minería de gran escala.

Mientras Vicuña impulsa un esquema donde el propio proyecto financia obras para garantizar capacidad de abastecimiento, desde otros sectores de la industria surgieron posiciones distintas. El CEO de Glencore en Argentina, Martín Pérez de Solay, cuestionó recientemente el modelo donde las mineras asumen directamente la construcción de infraestructura eléctrica.

“Si nosotros construimos infraestructura, es probable que construyamos la infraestructura más cara del mundo”, sostuvo el ejecutivo durante una exposición en San Juan. Según su visión, las compañías deberían concentrarse en operar proyectos mineros y dejar las obras de infraestructura en manos de actores especializados.

El trasfondo es la magnitud de la demanda energética proyectada para los próximos años. Glencore estimó que sólo entre El Pachón, Los Azules y Vicuña podrían requerirse más de 1,5 GW de electricidad cuando entren en producción.

En paralelo, el Gobierno nacional ya dejó planteado su criterio sobre este tipo de desarrollos: la expansión del sistema deberá sostenerse con inversión privada y no mediante financiamiento estatal.

Una definición que puede marcar el ritmo de las inversiones

La audiencia pública del 3 de junio no definirá únicamente el abastecimiento energético de Josemaría. También puede transformarse en un antecedente sobre cómo se administrará el acceso a infraestructura estratégica en el principal polo cuprífero que hoy intenta desarrollar la Argentina.

El proceso ocurre en un momento donde la energía comienza a ocupar un lugar central dentro de la discusión minera nacional. La disponibilidad de capacidad eléctrica, los tiempos de expansión de la red y las reglas de acceso empiezan a convertirse en variables tan relevantes como la geología o el financiamiento para los proyectos de cobre de gran escala.

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