ver más

MinErgy

|

Cobre

¿Puede el cobre sostener el precio de la tonelada en los US$13.000 con inventarios en máximos?

Mientras los futuros del cobre se mantienen cerca de niveles récord, el mercado físico muestra señales de abundancia.

El cobre transita un momento de tensión poco habitual. Mientras los futuros en la Bolsa de Metales de Londres se sostienen cerca de los US$13.000 por tonelada, el mercado físico comienza a mostrar señales claras de sobreoferta. Inventarios en alza, primas en retroceso y compradores más selectivos configuran un escenario que desafía la narrativa de escasez que dominó buena parte de 2025.

La pregunta que sobrevuela al mercado es directa: ¿cuánto tiempo puede mantenerse ese nivel de precios si la disponibilidad de metal continúa creciendo?

Inventarios del cobre en ascenso

Desde comienzos de año, los inventarios en las principales bolsas del mundo crecieron en más de 500.000 toneladas. Las existencias en la Bolsa de Futuros de Shanghái alcanzaron niveles récord, mientras que los stocks en la LME tocaron máximos de 17 meses. A eso se suman reservas privadas en China en niveles no vistos desde 2016.

El aumento de inventarios coincide con un enfriamiento de la demanda china. Fabricantes y procesadores -en el país que consume cerca de la mitad del cobre global- redujeron compras, operan con inventarios mínimos y presionan a la baja las primas físicas. Las negociaciones contractuales para 2026 se describen como las más complejas en décadas, con compradores reacios a aceptar primas elevadas.

En los mercados de metales industriales, el comportamiento de inventarios y primas físicas suele anticipar cambios más amplios en el ciclo de precios.

El fin del arbitraje y el retorno del metal

Otro elemento central es la desaparición del arbitraje que durante 2025 impulsó el envío masivo de cobre hacia Estados Unidos. La amenaza de aranceles había generado un fuerte diferencial entre el Comex de Nueva York y la LME, lo que incentivó a traders a redirigir cargamentos hacia el mercado estadounidense.

Ese flujo drenó metal del resto del mundo y reforzó la percepción de escasez global.

Hoy, con el diferencial prácticamente cerrado y las primas comprimidas, el incentivo desapareció. El metal vuelve a sus mercados tradicionales -principalmente China y Europa- justo cuando la demanda muestra menor dinamismo. El cierre de esa distorsión comercial deja expuesta una oferta más holgada.

En este contexto, un reciente análisis publicado por Mining.com, con información de Bloomberg News, advierte sobre una “desconexión alarmante” entre el mercado físico y el financiero. Mientras los inventarios crecen y las primas retroceden, los precios de futuros continúan sostenidos por inversores que apuestan a la escasez estructural derivada de la transición energética, la electrificación y la subinversión minera.

El informe señala que, aunque los alcistas todavía superan en número a los bajistas en las principales bolsas, el equilibrio comienza a desplazarse a medida que algunos fondos recortan posiciones y reaparecen apuestas cortas.

El mercado físico refleja abundancia coyuntural, mientras el mercado financiero sigue valorando un déficit estructural de largo plazo.

¿Pausa técnica o ajuste mayor?

Para sostener valores cercanos a los US$13.000 por tonelada, el cobre necesitaría una recuperación clara de la demanda china, nuevas disrupciones relevantes en la oferta minera o un renovado flujo financiero hacia activos vinculados a la transición energética.

Si ninguno de esos catalizadores se activa con fuerza, el mercado podría enfrentar una fase de ajuste técnico destinada a descomprimir inventarios y reequilibrar primas.

El cobre sigue siendo el metal central de la electrificación global. Pero los precios pueden anticipar escasez futura solo hasta cierto punto. Cuando el flujo físico muestra abundancia persistente, el sostén del valor depende cada vez más de la convicción inversora.

La incógnita no es si el mundo necesitará más cobre. La incógnita es si lo necesita hoy al ritmo que justifican los niveles actuales.