Calcatreu empieza a producir oro y plata mientras Río Negro suma uranio y hierro
El primer proyecto metalífero de la provincia llegó al 38% de avance, mientras Ivana y Target 300 avanzan con uranio-vanadio y óxido de hierro.
Río Negro está a punto de cruzar una frontera que nunca había cruzado: la de convertirse en una provincia productora de metales. Calcatreu, el proyecto de oro y plata ubicado en la Región Sur, es la primera explotación de minerales metalíferos autorizada en la historia de la provincia, y en lo que va de 2026 proyecta una producción de 31.734 onzas de oro y 127.952 onzas de plata, con un horizonte de más de 256.700 onzas de oro en los próximos cinco años.
El proyecto no es solo una promesa de exportación: ya genera un impacto económico medible en la zona donde opera. Calcatreu emplea a 202 personas, de las cuales 155 son rionegrinas y 101 pertenecen a la propia localidad de Ingeniero Jacobacci, en cumplimiento de la Ley 80/20 que prioriza la mano de obra provincial; durante 2025, la operación generó más de $ 2.700 millones en compras locales en Jacobacci y más de $ 11.500 millones a nivel provincial. Es la clase de derrame económico que otras provincias mineras llevan años intentando demostrar con cifras concretas, y que Río Negro recién empieza a mostrar.
Pero Calcatreu no es el único frente abierto. El mapa minero provincial muestra una fuerte presencia de proyectos vinculados a uranio, vanadio y litio, concentrados en localidades como Valcheta, Sierra Grande, Jacobacci, Los Menucos, Catriel y Pilcaniyeu, dos de los cuales avanzaron de manera concreta en las últimas semanas.
Ivana, el proyecto y la dependencia de uranio importado
A pocos kilómetros de Calcatreu, otro yacimiento avanza con una lógica distinta: no apunta a exportación, sino a sustituir importaciones. Ivana es un proyecto de uranio y vanadio que forma parte del distrito Amarillo Grande, y está considerado uno de los distritos de uranio a cielo abierto más prometedores de América Latina, con la particularidad de que el mineral se extraería en una mina similar a una cantera, ya que se encuentra cerca de la superficie. Detrás del proyecto está Corporación América, del Grupo Eurnekián, que en diciembre acordó una inversión de US$ 160 millones para su desarrollo junto a la canadiense Blue Sky Uranium y su subsidiaria local, Minera Cielo Azul.
Su atractivo va más allá del negocio minero en sí mismo. El proyecto Ivana es estratégico porque, según funcionarios provinciales, podría cubrir el 100% del uranio que hoy la Argentina importa para sus centrales nucleares, en una provincia que además cuenta con un ecosistema técnico de peso: INVAP y el Instituto Balseiro. El estudio de factibilidad en curso, elaborado por M3 Engineering & Technology Corporation junto a un consorcio de consultoras, definió los requisitos técnicos, ambientales y regulatorios para avanzar a esa etapa en un plazo cercano a 24 meses, con un presupuesto de US$13,5 millones para completar los estudios técnicos y ambientales.
Target 300, hierro para la industria del cemento
El tercer proyecto en movimiento tiene una escala mucho más modesta, pero ya está en producción. Target 300, impulsado por la empresa Áridos Lomada Grande, contempla una inversión inicial de $660 millones destinada a la explotación de óxido de hierro, con un plan de negocios que estima una producción anual de 60.000 toneladas, cuyo destino principal es el abastecimiento de la industria cementera nacional. El frente de trabajo se ubica a más de 24 kilómetros del Parque Nacional Islote Lobos y fuera de zonas consideradas sensibles por la autoridad ambiental.
El histórico complejo de hierro de Sierra Grande, mientras tanto, atraviesa un momento bisagra. La mina enfrenta dificultades por la caída del precio internacional del mineral, la competencia con Brasil y la presencia de fósforo en su composición, lo que afecta su competitividad tradicional. Pero el foco empieza a desplazarse hacia la presencia de tierras raras en ese mismo yacimiento, elementos cada vez más demandados por industrias tecnológicas y energéticas, según describió el secretario de Minería provincial. Tres proyectos, tres minerales, tres lógicas de negocio distintas: Río Negro está jugando varias fichas a la vez, y todavía no sabe cuál le va a tocar primero.
