Las petroleras vuelven a girar dividendos al exterior y refuerzan la señal de apertura para Vaca Muerta
Tras siete años de restricciones cambiarias, las principales compañías energética comenzaron a transferir utilidades a sus casas matrices.
La producción petrolera se mantiene en niveles récord
Las empresas petroleras internacionales que operan en Argentina comenzaron a girar dividendos al exterior por primera vez desde el regreso de las restricciones cambiarias en 2019. El movimiento, que empezó a concretarse durante junio, marca un hito para el sector energético y constituye una de las señales más esperadas por las casas matrices que evalúan inversiones de largo plazo en el país.
La posibilidad de remitir utilidades surge de la flexibilización cambiaria implementada por el Banco Central, que habilitó el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para el pago de dividendos correspondientes a ejercicios iniciados a partir del 1° de enero de 2025. En los últimos días, varias compañías multinacionales comenzaron a utilizar esa ventana regulatoria para transferir ganancias a sus accionistas en el exterior.
Mucho más allá de lo financiero
Entre las empresas alcanzadas aparecen algunas de las principales protagonistas del desarrollo de Vaca Muerta, como Shell, TotalEnergies, Chevron Corporation y Harbour Energy, firmas que durante los años de cepo acumularon utilidades sin poder remitirlas libremente a sus casas matrices.
Para la industria energética, el dato trasciende la cuestión financiera. La posibilidad de girar dividendos es uno de los indicadores que utilizan los inversores internacionales para medir el riesgo de un país. En sectores que demandan grandes desembolsos de capital y horizontes de recuperación de más de una década, la capacidad de repatriar ganancias suele ser una condición tan importante como la calidad de los recursos naturales disponibles.
Durante los años de restricciones cambiarias, muchas compañías optaron por reinvertir utilidades en el mercado local o mantener fondos inmovilizados dentro del país. Si bien esa situación permitió sostener niveles de inversión en algunos casos, también generó cuestionamientos recurrentes de las casas matrices y restó competitividad a Argentina frente a otros destinos para la asignación de capital.
Perspectiva
La novedad llega además en un momento clave para la agenda energética nacional. El crecimiento de la producción de shale oil y shale gas en Vaca Muerta, la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), los proyectos de exportación de gas natural licuado (GNL) y las nuevas iniciativas petroquímicas requerirán inversiones por decenas de miles de millones de dólares durante los próximos años.
En ese contexto, la flexibilización cambiaria complementa otras herramientas impulsadas para atraer capital, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ya acumula aprobaciones por más de US$22.500 millones, principalmente en proyectos vinculados a energía y minería.
Solo para adelante
Sin embargo, la normalización aún no es completa. La habilitación vigente alcanza únicamente a las utilidades generadas bajo el nuevo esquema regulatorio. Los dividendos acumulados durante los años de cepo continúan sujetos a mecanismos específicos y siguen siendo uno de los temas pendientes para numerosas compañías con presencia en el país.
Más allá de los montos involucrados, el regreso de los giros de dividendos representa una señal de previsibilidad para el mercado. En una etapa en la que Argentina busca posicionarse como un exportador energético de escala global, la posibilidad de recuperar capital y distribuir ganancias vuelve a formar parte de las reglas de juego para los inversores internacionales.
Para Vaca Muerta, donde se concentra buena parte de las expectativas de crecimiento económico y generación de divisas de la próxima década, la medida constituye una señal adicional de apertura y normalización que podría contribuir a fortalecer el atractivo del país en la competencia global por nuevas inversiones.
