La energía nuclear vuelve al centro del debate energético mundial: crecerá 44% en una década

Un informe de BloombergNEF proyecta que la capacidad nuclear global pasará de 372 a 535 gigavatios hacia 2036, con China a la cabeza de la expansión.

La energía nuclear argentina tiene la cadena completa operativa, pero falta el mineral.

La energía nuclear argentina tiene la cadena completa operativa, pero falta el mineral.

Generada con IA

La energía nuclear atraviesa un punto de inflexión a nivel global. Según un informe publicado por BloombergNEF, la capacidad mundial de generación nuclear pasará de 372 gigavatios en 2025 a hasta 535 gigavatios en 2036, un crecimiento del 44% en apenas una década. El dato marca un quiebre respecto del estancamiento que caracterizó al sector durante los últimos 15 años, y confirma una tendencia que distintos especialistas del sector energético vienen anticipando desde hace tiempo: la electrificación creciente de la economía global vuelve a poner a la energía nuclear en el centro de la discusión.

El informe atribuye este repunte a una combinación de factores que se refuerzan entre sí. Por un lado, la electrificación del transporte y de buena parte de la industria dispara la demanda de electricidad de manera sostenida. Por otro, la expansión acelerada de la inteligencia artificial y de los centros de datos que la sostienen exige volúmenes crecientes de energía firme, disponible las 24 horas y con bajas emisiones de carbono, un perfil que la generación nuclear cumple de manera casi única entre las tecnologías de gran escala. A esto se suma una creciente aceptación social de la tecnología, que está llevando a empresas de servicios públicos y a gobiernos de distintos países a revisar políticas que durante años frenaron nuevos desarrollos.

China lidera esta transformación con un ritmo de construcción sin precedentes. Según el informe, el país contaba a fines de 2025 con 59 gigavatios de reactores en construcción y camina hacia un total de 102 gigavatios antes de que termine la década, una cifra que lo colocaría por delante de Estados Unidos como la mayor potencia nuclear del mundo. India aparece como el otro gran protagonista asiático de esta expansión, mientras que numerosos países prolongan la vida útil de sus reactores existentes y avanzan con nuevas centrales, tanto de gran escala como modulares.

Un sector que quedó "estancado" desde Fukushima

BloombergNEF describe con crudeza el punto de partida de esta recuperación: "La energía nuclear ha estado, en esencia, 'estancada' desde la catástrofe de Fukushima en 2011", señala el informe, para agregar que "este statu quo está a punto de cambiar". El accidente de la central japonesa, ocurrido tras el terremoto y tsunami de ese año, había frenado durante más de una década buena parte de los planes de expansión nuclear en distintas regiones del mundo, especialmente en Europa y en algunos países asiáticos.

El crecimiento proyectado, de todos modos, no está exento de obstáculos. El propio informe advierte que el ritmo de expansión probablemente se vea frenado por los procesos regulatorios lentos que históricamente demoraron los nuevos proyectos nucleares. Estados Unidos es un ejemplo de esa tensión: pese a que la tecnología recibe un fuerte respaldo político de la administración Trump, el país tiene actualmente una sola central comercial en construcción, aunque BloombergNEF anticipa que ese ritmo se acelerará en los próximos años.

Centros de datos e inteligencia artificial, el nuevo motor

El vínculo entre el crecimiento de la inteligencia artificial y el repunte nuclear no es menor. Los centros de datos que sostienen el entrenamiento y la operación de modelos de inteligencia artificial demandan cantidades de electricidad que crecen a un ritmo muy superior al del consumo eléctrico tradicional, y necesitan que esa energía esté disponible de manera constante, sin las variaciones propias de fuentes intermitentes como la solar o la eólica. Esa combinación de escala y continuidad es la que vuelve a poner a los reactores nucleares —tanto los de gran tamaño como los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés)— en el radar de gobiernos y grandes tecnológicas por igual.

Esta dinámica global no es ajena a la Argentina. El país cuenta con una industria nuclear con décadas de trayectoria, apalancada en el desarrollo tecnológico de INVAP, y en los últimos meses circularon en el sector distintas iniciativas vinculadas a reactores modulares para abastecer proyectos de infraestructura energética de gran escala. En un contexto en el que la demanda eléctrica mundial se redefine por la inteligencia artificial y la electrificación, la pregunta que atraviesa a todos los países productores de tecnología nuclear —incluida la Argentina— ya no es si esta fuente de energía volverá a ser relevante, sino qué lugar ocupará cada uno en esa nueva etapa de expansión.

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