La balanza energética cerró 2025 con un superávit récord de US$ 7.815 millones

Las exportaciones de energía y minería se proyectan a US$ 75.000 millones en la próxima década. Vaca Muerta, GNL y minería, pilares de la generación de divisas

Vaca Muerta fue el principal motor del cambio en la balanza energética

Vaca Muerta fue el principal motor del cambio en la balanza energética

La balanza energética de la Argentina cerró 2025 con un superávithistórico de US$ 7.815 millones y sentó las bases de un cambio estructural en su balanza comercial. Impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta y una fuerte sustitución de importaciones, el sector se consolidó como uno de los principales motores de generación de divisas del país, incluso en un contexto adverso de caída de los precios internacionales del petróleo.

Los datos del Indec muestran que el resultado se logró a partir de exportaciones energéticas por US$ 11.086 millones, un crecimiento interanual del 12,8%, y una caída del 18% en las importaciones, que se ubicaron en US$ 3.271 millones. El desempeño fue aún más significativo si se considera que los precios promedio del sector retrocedieron un 11,2%, mientras que las cantidades exportadas aumentaron un 28,5%.

Este desempeño permitió que la energía explique cerca del 70% del saldo positivo total del comercio exterior argentino en 2025, consolidando un giro en la matriz exportadora que empieza a tener impacto macroeconómico.

El petróleo lidera y Vaca Muerta se consolida

El petróleo fue la principal locomotora del superávit. Las exportaciones de crudo alcanzaron los US$ 6.716 millones, un avance del 22,6% respecto de 2024, a pesar de que los precios internacionales se ubicaron unos 20 dólares por barril por debajo de los del año anterior. El dato refleja el aumento sostenido de la producción no convencional y la mayor capacidad de evacuación del shale oil de Vaca Muerta.

El gas natural aportó US$ 665 millones, prácticamente sin variaciones interanuales, mientras que las exportaciones de derivados —naftas, butano y propano— mostraron desempeños mixtos, con una tendencia a la diversificación de la canasta exportadora energética.

Estados Unidos se consolidó como el principal destino de los productos energéticos argentinos, con compras por US$ 3.908 millones y un salto interanual del 68,5%. En contraste, los mercados regionales mostraron señales de agotamiento: las ventas a Brasil cayeron 33% hasta US$ 695 millones, mientras que Chile retrocedió 3,4% y totalizó US$ 2.754 millones.

Menos importaciones y señal estructural

Del lado de las importaciones, el gasoil volvió a encabezar las compras con US$ 841 millones (-22,7%), seguido por el GNL con US$ 608 millones (-10%) y la energía eléctrica con US$ 544 millones (+4,4%). El dato más relevante fue el desplome de las importaciones de gas natural en estado gaseoso, que pasaron de US$ 586 millones en 2024 a apenas US$ 15 millones en 2025.

Este comportamiento contrasta con el resto de la economía: en un contexto de dólar apreciado, las importaciones de bienes de consumo, capital e insumos crecieron con fuerza en cantidades. Los combustibles y lubricantes fueron el único rubro con caída (-2,6%), lo que refuerza el carácter estructural del superávit energético.

Minería: el segundo pilar del nuevo modelo exportador

En paralelo al desempeño energético, la minería cerró 2025 con exportaciones récord por US$ 6.037 millones, un salto del 27% interanual. El sector ya representa el 7% del total de las ventas externas del país, la participación más alta desde que se tiene registro.

Si bien la estructura exportadora sigue dominada por el oro y la plata, que concentran el 81% del valor exportado, el litio aparece como el segmento de mayor crecimiento porcentual, impulsado por la puesta en marcha de nuevos proyectos en Salta, Jujuy y Catamarca.

La combinación de energía y minería permitió que ambos complejos aporten actualmente US$ 13.852 millones netos, algo más del 15% del total exportado por la Argentina en 2025, que alcanzó los US$ 87.077 millones.

Minería
La minería también aportó al superávit de la balanza energética

La minería también aportó al superávit de la balanza energética

Proyecciones oficiales y hoja de ruta a 2035

Sobre esta base, el ministro de Economía, Luis Caputo, trazó una hoja de ruta que proyecta exportaciones netas combinadas por US$ 75.000 millones para el año 2035. Según las estimaciones oficiales, la balanza conjunta de energía y minería treparía a US$ 16.000 millones en 2026, con US$ 10.000 millones aportados por el sector energético y US$ 6.000 millones por la minería.

El sendero de crecimiento se profundizaría en 2027, con US$ 21.000 millones, impulsado por la entrada en operación de la plataforma exportadora Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Para 2028 se proyectan US$ 25.000 millones, año en el que el sector energético comenzaría a exportar Gas Natural Licuado (GNL).

El despegue más pronunciado se espera a partir de 2029, con US$ 32.000 millones, y ya en la década de 2030 las cifras escalarían a US$ 45.000 millones en 2030, US$ 55.000 millones en 2031 y alrededor de US$ 63.000 millones anuales en 2032 y 2033. El cierre de la proyección muestra un pico de US$ 75.000 millones en 2035, con US$ 44.000 millones provenientes de la energía y US$ 31.000 millones de la minería.

Nuevos mercados y desafío de escala

El crecimiento proyectado también requiere una diversificación de mercados. Mientras los socios regionales muestran signos de saturación, las exportaciones energéticas a Estados Unidos y Asia abren una nueva hoja de ruta.

En 2025, los envíos a China alcanzaron US$ 371 millones, con un crecimiento interanual del 363%, mientras que las exportaciones a la India, por US$ 139 millones, se dispararon un 701%. Estos mercados aparecen como claves para sostener el salto de escala previsto para la próxima década.

Con el superávit energético récord como punto de partida, la Argentina encara una etapa en la que energía y minería dejan de ser sectores complementarios para transformarse en pilares estructurales del modelo exportador, con impacto directo sobre las cuentas externas, la inversión y la estabilidad macroeconómica.

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