Increíble: el intendente de Añelo le pide a los trabajadores de Vaca Muerta que no "traigan a las familias"

Fernando Banderet advirtió sobre la saturación de escuelas y centros de salud por la llegada masiva de población a la capital de la formación no convencional.

Añelo y un crecimiento obligado por Vaca Muerta, en Neuquén.

Añelo y un crecimiento obligado por Vaca Muerta, en Neuquén.

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Hay un dato que resume mejor que ningún otro la velocidad con la que cambió Añelo en los últimos años: la localidad neuquina pasó de tener alrededor de 5.400 habitantes hace dos años y medio a superar hoy las 12.000 personas radicadas. Ese crecimiento, motorizado por el boom de Vaca Muerta, llegó a un punto en el que el propio intendente, Fernando Banderet, decidió hacer un pedido inusual y directo: que los trabajadores que llegan a la ciudad en busca de empleo no se trasladen acompañados por sus familias, al menos hasta no contar con un puesto laboral confirmado.

"No se vengan con la familia. Hace dos años atrás, en 2024 y principios de 2025, recibimos prácticamente familias enteras, sobre todo del norte del país, principalmente desde Salta y Tucumán", señaló Banderet en diálogo con el ciclo Buenas Tardes China. El jefe comunal precisó cifras concretas del fenómeno migratorio: Añelo recibió más de 1.400 personas en 2024, 1.700 en 2025 y, en lo que va de 2026, 546 nuevos residentes registrados formalmente. A esa cifra hay que sumarle, según estimó el propio intendente, un 20% adicional de personas que se trasladaron a la ciudad pero que todavía no realizaron el cambio de domicilio en los registros oficiales —una población que vive y consume servicios locales sin estar contabilizada en las estadísticas municipales.

El mensaje de Banderet no busca desalentar la llegada de trabajadores: "El que quiere venir a buscar una oportunidad, bienvenido sea. Añelo recibe a todo el mundo, lo recibimos con los brazos abiertos, pero que vengan con algo seguro", aclaró. La distinción que traza el intendente es precisa y tiene una lógica de gestión detrás: el municipio puede absorber a un trabajador individual con changas o contrato en el sector energético, pero no logra acompañar con infraestructura básica la llegada simultánea de núcleos familiares completos —con la consiguiente demanda de vacantes escolares, atención médica, vivienda y servicios urbanos— cuando esa migración no viene precedida por un empleo formal ya asegurado.

La saturación que explica el pedido

Según explicó el propio intendente, el impacto más visible de esta migración interna recayó sobre dos sistemas: educación y salud. "Esa migración lo que nos generó fue una saturación sobre las currículas escolares. Las escuelas quedaron superpobladas y el sistema de salud quedó con una alta demanda de asistencialismo, por lo cual tuvieron que trabajar y abordar esta problemática el gobierno provincial y el municipio para darle una solución", detalló Banderet.

Uno de los datos más llamativos de toda esta historia es paradójico: a pesar de estar asentada sobre uno de los mayores yacimientos de gas no convencional del mundo, gran parte de los habitantes de Añelo no tenía hasta hace poco acceso a la red de gas natural domiciliaria. Recién en marzo de este año se inauguró la primera etapa del gasoducto construido por YPF para cubrir ese déficit, una obra que permite abastecer a 2.000 personas de la zona de la meseta.

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, había calificado esa carencia en términos contundentes: "Estamos eliminando una de las mayores injusticias de la provincia. No podemos permitir que, en el corazón de Vaca Muerta, de donde sale el gas para todo el país, nuestra gente no tenga gas natural". La frase ilustra una tensión que atraviesa buena parte del debate sobre el desarrollo de la formación no convencional: la distancia entre la magnitud de la actividad extractiva y el ritmo con que la infraestructura básica logra llegar a la población que vive en su epicentro.

Gestión más ordenada

Lo que plantea Banderet no es un freno al desarrollo energético sino una gestión más ordenada de sus consecuencias demográficas. La diferencia entre recibir trabajadores individuales —que pueden alojarse en estructuras temporales, campamentos o alquileres de corta estadía mientras consiguen empleo— y recibir familias completas que requieren vacantes escolares, turnos médicos y vivienda permanente desde el primer día, es la que define si una ciudad puede absorber el crecimiento sin colapsar sus servicios esenciales.

El caso de Añelo funciona como un espejo de lo que probablemente enfrenten, con matices, otras localidades del corredor de Vaca Muerta en los próximos años, a medida que la actividad se expanda hacia nuevas áreas de explotación y que proyectos de infraestructura como el VMOS y los desarrollos de GNL consoliden a la cuenca neuquina como uno de los polos energéticos más dinámicos del país. El desafío, tal como lo describe el propio intendente, no es atraer inversión ni generar empleo —eso ya está ocurriendo a un ritmo sostenido— sino lograr que la infraestructura social de las ciudades que sostienen ese desarrollo crezca al mismo ritmo que la economía que las transformó.

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