Energía nuclear: industria y combustible listos, el desafío pendiente es el uranio

Con exportaciones en agenda y el RA-10 en etapa final, el sector de la energía nuclear enfrenta el desafío estructural del suministro propio de uranio.

La energía nuclear argentina tiene la cadena completa operativa, pero falta el mineral.

La energía nuclear argentina tiene la cadena completa operativa, pero falta el mineral.

Generada con IA

El sector nuclear argentino muestra una imagen de integración institucional poco habitual: por primera vez se sientan en una misma mesa toda la cadena nuclear completa, desde el desarrollo tecnológico y la operación de centrales hasta la fabricación de combustible, componentes industriales y la proyección minera. En el último Foro de Inversiones de Mendoza confluyeron el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli; el presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Campos; el titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Martín Porro; el presidente de IMPSA, Jorge Salcedo; el CEO de CONUAR, Rodolfo Kramer; el presidente de Dioxitek, Bruno Oberlis; el subgerente general de INVAP, Gabriel Absi; y el CEO de UrAmérica Argentina, Omar Adra.

La cadena quedó representada de punta a punta: CNEA concentra el desarrollo científico y tecnológico; INVAP diseña y exporta reactores de investigación y sistemas complejos; Nucleoeléctrica Argentina opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse; Dioxitek produce dióxido de uranio (UO) como insumo del combustible; CONUAR fabrica los elementos combustibles y componentes nucleares; IMPSA aporta equipamiento metalmecánico de alta complejidad; y UrAmérica Argentina se posiciona en el eslabón minero vinculado al uranio. Es decir, estuvieron presentes todos los actores necesarios para cerrar el ciclo productivo nuclear, con excepción de la producción comercial de concentrado de uranio.

El mensaje central fue exportador: Argentina quiere vender tecnología, ingeniería, servicios y componentes nucleares en un contexto internacional de creciente demanda energética. Sin embargo, en ese despliegue quedó expuesto un punto estructural que todavía no forma parte de esa cadena integrada: el país importa el concentrado de uranio que alimenta su ciclo de combustible.

Energía de base y venta de ingeniería

Juan Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), puso en contexto el rol del sector: las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse representan alrededor del 4% de la potencia instalada del país, pero aportan entre el 8% y el 10% de la generación eléctrica.

“La energía nuclear es una energía de base, siempre está”, afirmó. Ese carácter de alta disponibilidad es, según Campos, uno de los activos exportables del país. NASA busca capitalizar la experiencia acumulada en operación y extensión de vida de centrales. “Vos tiráme una instalación y yo te hago la extensión de vida”, graficó.

El caso Embalse fue presentado como ejemplo: frente a una solución técnica ofrecida por el diseñador internacional con un plazo de dos años y un costo millonario, la empresa desarrolló una alternativa local en la mitad del tiempo y a una fracción del costo. Esa ingeniería, explicó, no se exporta sola: se comercializa junto con el proveedor argentino que la fabrica.

“Desarrollamos la solución y te brindamos el proveedor”, sostuvo.

RA-10 y nuevas líneas de negocio

El presidente de la CNEA, Martín Porro, confirmó que la primera criticidad del reactor RA-10 está prevista hacia fin de año. “La primera criticidad es el hito más importante de cualquier reactor”, indicó. Destacó que el RA-10 no se limita a investigación básica y enumeró cuatro grandes áreas de impacto:

  • Producción de radioisótopos para medicina nuclear.

  • Dopado de silicio para aplicaciones en semiconductores.

  • Laboratorio de haces de electrones.

  • Desarrollo de técnicas avanzadas de irradiación.

“Así como se apuntaron todos los cañones a culminarlo en tiempo y forma, también tenemos que pensar el modelo comercial”, señaló, destacando que el desafío ya no es tecnológico sino de escalamiento y negocios.

El ciclo del combustible y la materia prima

En este esquema, el punto más sensible es el abastecimiento primario. Bruno Oberlis, presidente de Dioxitek, confirmó que la empresa registró récord de producción de dióxido de uranio (UO) y avanza en inversiones para asegurar el ciclo de combustible.

Fue claro respecto del punto crítico: “La primera estrategia es poder tener nuestro propio suministro de concentrado de uranio”. Hoy ese concentrado se importa para abastecer la fabricación de combustible. El país domina la ingeniería, la conversión, la fabricación de elementos combustibles y la operación de centrales, pero no produce en escala comercial el mineral.

Sierra Pintada en la agenda estratégica

Federico Ramos Nápoli incorporó la dimensión minera al mencionar el caso de Sierra Pintada. La mina dejó de operar en 1996, en un contexto de precios internacionales que tornó inviable su explotación. Actualmente se desarrollan tareas de remediación.

El secretario señaló que el escenario internacional es distinto y que el abastecimiento propio constituye un tema estratégico. “Hoy el sector nuclear argentino es una gran oportunidad de inversión”, afirmó. Y agregó: “No tenemos excusa para no profundizar un modelo que sea competitivo”.

La discusión es estructural. El crecimiento del sector -ya sea vía exportación de servicios, expansión de reactores o aumento de producción de radioisótopos- exige garantizar suministro estable de materia prima.

Industria y exportaciones: el salto de escala

En el plano industrial, el presidente de IMPSA, Jorge Salcedo, planteó la posibilidad de reconstruir un entramado metalmecánico nuclear con eje en Mendoza, integrado por talleres certificados bajo estándares internacionales. “Yo creo que lo que hizo IMPSA históricamente fue integrar muchos talleres alrededor de Godoy Cruz para que funcionara como un solo taller metalmecánico integral. Y yo creo que vamos a volver a eso”, sostuvo. La proyección está asociada al crecimiento del negocio nuclear y a la necesidad de ampliar capacidad productiva para abastecer tanto el mercado local como el externo.

Salcedo explicó que la compañía avanzará en la certificación de proveedores locales para que puedan fabricar materiales y componentes críticos dentro de la cadena nuclear. “Tenemos la capacidad de certificar otros talleres… para que nos provean materiales primordiales para la industria metalmecánica”, indicó, y vinculó esa expansión con el volumen esperado del sector: “Una vez certificado, la cadena de valor y el volumen que vamos a estar generando para la industria va a ser inmensa”.

Rodolfo Kramer, CEO de CONUAR, reforzó esa línea: el objetivo es dejar de exportar tubos o piezas aisladas y pasar a vender equipos completos. “Si podemos empezar a vender generadores de vapor o partes de los SMR ya como equipos construidos desde Argentina, pasamos a otro nivel”, sostuvo.

Tecnología consolidada, mineral pendiente

La exposición conjunta de todos los eslabones deja expuesta una estructura nuclear integrada y con capacidad de escalar. Si se observa el sistema en términos productivos, Argentina ya cuenta con los principales eslabones tecnológicos e industriales que componen el ciclo nuclear:

  • Operación de centrales nucleares.

  • Desarrollo de reactores de investigación.

  • Fabricación de combustible.

  • Producción de componentes críticos.

  • Ingeniería exportable.

  • Capacidad tecnológica reconocida internacionalmente.

El eslabón pendiente es el mineral. Mientras la cadena tecnológica e industrial está en condiciones de proyectarse hacia nuevos mercados, el concentrado de uranio que alimenta el sistema continúa importándose, lo que mantiene abierto el debate sobre la necesidad de cerrar el ciclo completo con producción propia.

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