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El primer gran desafío del ENRGE: definir quién tendrá prioridad sobre la nueva línea eléctrica de Vicuña

Fracasó la negociación entre Vicuña y el EPRE de San Juan por el uso de la futura línea de alta tensión que abastecerá al distrito minero.

El tiempo para alcanzar un acuerdo se agotó y la definición volvió al escritorio del regulador nacional. El Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE) deberá resolver uno de los expedientes más sensibles para el desarrollo del cobre argentino: la asignación de la capacidad de la futura línea de alta tensión que abastecerá al distrito minero Vicuña, en el norte de San Juan.

La instancia de negociación abierta tras la audiencia pública concluyó sin consenso entre Vicuña y el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE). Con las posiciones todavía enfrentadas, será ahora el nuevo organismo nacional el que deba emitir una resolución definitiva.

No se trata de un expediente más. El ENRGE, creado este año tras la unificación del ENRE y el ENARGAS, afronta uno de sus primeros grandes casos con impacto directo sobre inversiones estratégicas. La resolución no sólo definirá el futuro de una línea eléctrica, sino también el criterio con el que se administrará una infraestructura cada vez más demandada por la minería y otros sectores productivos.

Dos posiciones difíciles de conciliar

El proyecto impulsado por Vicuña contempla la construcción de una nueva línea de alta tensión para abastecer el desarrollo de los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, considerados entre los proyectos de cobre más importantes del mundo.

La compañía sostiene que necesita contar con prioridad sobre la capacidad de transporte para garantizar el cronograma de inversiones y dar previsibilidad a un emprendimiento que demandará miles de millones de dólares.

El EPRE, en cambio, plantea que esa prioridad no puede traducirse en una reserva de capacidad que condicione durante décadas el desarrollo de otros proyectos mineros de la provincia.

Entre sus principales objeciones figuran limitar la potencia inicialmente reservada, fijar plazos más exigentes para el inicio de las obras, liberar la capacidad que no sea utilizada y asegurar que futuras ampliaciones puedan ser aprovechadas por otros emprendimientos.

El verdadero dilema del regulador

Con la negociación agotada, el ENRGE deberá decidir entre dos objetivos igualmente relevantes.

Si ratifica el criterio técnico que venía sosteniendo el entonces ENRE, ofrecerá una señal de previsibilidad para uno de los proyectos mineros más importantes del país y reforzará la seguridad jurídica que reclaman los inversores para iniciativas de largo plazo.

Sin embargo, esa decisión también podría consolidar un precedente según el cual el primer proyecto en desarrollarse obtiene prioridad sobre buena parte de la capacidad disponible de una infraestructura estratégica.

Si, por el contrario, introduce modificaciones para atender los planteos de la provincia, favorecería un acceso más abierto para futuros desarrollos, aunque también abriría interrogantes sobre un expediente que ya atravesó buena parte de su proceso técnico y administrativo.

El acceso a la capacidad de transporte eléctrico requerido por el proyecto Vicuña generó debate en San Juan.

Una discusión que trasciende a Vicuña

Más allá del conflicto puntual, el caso pone sobre la mesa un debate que probablemente se repetirá en los próximos años.

Durante mucho tiempo, el principal desafío de la minería argentina fue atraer inversiones. Hoy comienza a emerger otro problema: cómo administrar una infraestructura que no crece al mismo ritmo que los proyectos.

El desarrollo simultáneo de grandes minas de cobre, la expansión de Vaca Muerta, el crecimiento de las energías renovables y la incorporación de nuevos grandes consumidores incrementarán la demanda sobre un sistema de transporte eléctrico que arrastra décadas de escasa expansión.

En ese contexto, la capacidad disponible en las líneas de alta tensión empieza a convertirse en un recurso estratégico cuya asignación puede resultar tan determinante como la disponibilidad del propio yacimiento.

Un fallo que observará todo el sector

La resolución será seguida de cerca por toda la industria minera.

Proyectos como Los Azules, El Pachón y otros futuros desarrollos cupríferos de San Juan también necesitarán conectarse al Sistema Argentino de Interconexión y podrían enfrentar discusiones similares sobre el acceso a la infraestructura.

Por eso, la decisión del ENRGE trasciende el caso Vicuña. Lo que resuelva el nuevo regulador marcará el criterio con el que se administrarán las futuras conexiones de grandes proyectos mineros y energéticos, en un momento en que Argentina busca convertir al cobre en uno de los pilares de su próxima etapa exportadora.

En definitiva, el organismo no sólo deberá resolver una diferencia entre una empresa y un regulador provincial. También tendrá la responsabilidad de establecer las reglas para administrar un recurso que comienza a ser tan escaso como estratégico: la capacidad de transporte eléctrico que demandará el nuevo ciclo de inversiones del país.