La apuesta bonaerense por la energía solar: ocho parques nuevos para las localidades con energía más débil

Cinco de las ocho obras ya están en marcha y sumarán 3,5 MW de potencia fotovoltaica y 2.900 kWh de almacenamiento en zonas con restricciones de suministro.

Paneles solares

La provincia de Buenos Aires avanza con la construcción de ocho parques solares distribuidos en distintos municipios, en el marco del Plan de Generación Distribuida Solar que impulsa la Subsecretaría de Energía del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos junto al Foro Regional Eléctrico de la Provincia de Buenos Aires (FREBA), a través del Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (PROINGED). El objetivo declarado es reforzar el suministro eléctrico en localidades con infraestructura limitada y sumar generación renovable a la matriz bonaerense.

De las ocho obras previstas, cinco ya están en ejecución: Alberti, 16 de Julio (en el partido de Azul), Pehuen-Có (Coronel Rosales), Pipinas (Punta Indio) y San Cayetano. En conjunto, aportarán 3,5 MW de potencia fotovoltaica y 2.900 kWh de almacenamiento energético mediante baterías, con dos de los cinco parques —San Cayetano y Pehuen-Có— incorporando sistemas de acumulación para atender picos de demanda y consumos estacionales. Los tres proyectos restantes se encuentran en etapa de licitación: el Parque Solar Castilla, en Chacabuco, con 400 kWp y operado por la Cooperativa Eléctrica de Chacabuco; el Parque Solar Marisol, en Coronel Dorrego, con 200 kWp y 1.500 kWh de almacenamiento; y el parque de Gorchs, en General Belgrano, con 400 kWp y 1.600 kWh de acumulación.

La estrategia provincial apunta puntualmente a las llamadas "puntas de línea": localidades ubicadas en los extremos finales de la red de transmisión o distribución eléctrica, donde cualquier inconveniente que ocurra en el tramo previo del tendido impacta de manera directa sobre la calidad del suministro. La generación distribuida busca acercar la producción energética al lugar de consumo, reduciendo esa vulnerabilidad estructural sin depender exclusivamente de refuerzos en la red de transporte.

El horizonte 2027 para Buenos Aires

Según las previsiones oficiales, cuando la totalidad de las nuevas instalaciones entre en operación durante 2027, la provincia de Buenos Aires alcanzará un total de 34 parques solares en funcionamiento y una potencia fotovoltaica instalada de 12 MWp, consolidando uno de los programas de generación distribuida renovable más importantes del país. En conjunto, todos los parques solares bonaerenses generarían alrededor de 21.000 MWh anuales, una cifra equivalente al consumo de aproximadamente 7.000 hogares de la provincia.

El impacto ambiental también forma parte del argumento oficial: según las estimaciones difundidas, el conjunto de instalaciones permitiría evitar la emisión de más de 11.000 toneladas de dióxido de carbono por año. Se trata de un volumen modesto en la escala de la matriz energética nacional, pero relevante para el objetivo puntual del programa, que no busca sustituir generación a gran escala sino resolver problemas localizados de calidad de servicio en municipios que hoy dependen de líneas largas y vulnerables.

Una apuesta descentralizada, no una revolución de escala

Conviene dimensionar el anuncio: 3,5 MW de potencia fotovoltaica es una cifra pequeña frente a los parques solares de gran escala que ya operan en el país, como los de Cauchari en Jujuy. La lógica de este programa es otra: en lugar de concentrar inversión en un solo desarrollo de gran tamaño, apuesta a instalaciones pequeñas y distribuidas geográficamente, que resuelven un problema puntual de cada localidad sin requerir las obras de transporte de alta tensión que demandaría un proyecto centralizado.

Esa lógica tiene sentido económico en el corto plazo —construir 400 kWp junto a una cooperativa eléctrica local es mucho más rápido y barato que tender una línea de media tensión de decenas de kilómetros— pero también un techo evidente: la generación distribuida difícilmente sustituya, a esta escala, la necesidad de inversión en la red troncal que buena parte del interior bonaerense sigue reclamando. Es una solución parcial para un problema estructural, no la respuesta completa.

Ocho parques, 34 en total para 2027, y una provincia que sigue, pese a todo, dependiendo en gran medida de la generación térmica y de una red de transporte que no siempre llega a tiempo.

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