El petróleo ya roza los US$100 y vuelve a cambiar la ecuación energética de la Argentina

El Brent trepó hasta US$97,39 y acumula cuatro jornadas de subas ante la nueva escalada entre Estados Unidos e Irán.

Estrecho de Ormuz, clave para el tránsito del petróleo mundial.

Estrecho de Ormuz, clave para el tránsito del petróleo mundial.

El petróleo volvió a acelerar este jueves y quedó a las puertas de los US$100 por barril, apenas tres días después de haber recuperado la barrera de los US$90. La escalada militar entre Estados Unidos e Irán y las crecientes dificultades para garantizar el tránsito por el estrecho de Ormuz volvieron a incorporar una fuerte prima de riesgo sobre el mercado energético.

El Brent avanzaba 1,8% y cotizaba a US$97,39 por barril durante la mañana de este jueves, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense subía 2,1%, hasta US$92,92. Ambos contratos se encaminaban hacia su cuarta jornada consecutiva de ganancias y alcanzaron sus mayores niveles en seis semanas.

El movimiento muestra la velocidad con la que volvió a cambiar el escenario. Antes del inicio de la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán, el 28 de febrero, el Brent se encontraba alrededor de US$73. Tras alcanzar valores superiores a US$120 durante los momentos más críticos del conflicto, había regresado nuevamente hacia la zona de US$73 con el proceso de distensión.

Pero la tregua volvió a romperse y el mercado comenzó otra vez a descontar el riesgo de una interrupción significativa de los suministros provenientes de Medio Oriente.

Cuatro días de subas y otra vez Ormuz

El último impulso llegó después de nuevos ataques estadounidenses sobre territorio iraní y de las posteriores represalias de Teherán contra posiciones norteamericanas en distintos países de la región.

Los ataques de Estados Unidos fueron los más importantes desde julio y alcanzaron objetivos vinculados con la Guardia Revolucionaria iraní. Irán respondió con ofensivas contra posiciones estadounidenses en Kuwait y otros países de Medio Oriente.

La escalada vuelve a colocar en el centro del mercado al estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

El tránsito continúa por debajo de sus niveles habituales y las amenazas sobre las embarcaciones elevan el riesgo para navieras, aseguradoras y comercializadores. El mercado no necesita que Ormuz quede completamente cerrado para reaccionar: alcanza con que aumenten las dificultades, los costos o el riesgo de atravesarlo para incorporar esa incertidumbre al precio del barril.

La situación llegó incluso al terreno discursivo. El presidente estadounidense, Donald Trump, anticipó que podría producirse un nuevo ataque contra Irán “en cualquier momento” y propuso rebautizar la estratégica vía marítima como “estrecho Trump”.

Para Argentina, la crisis de Ormuz tiene una doble lectura. En el corto plazo, un mercado con menor oferta puede mejorar los precios y generar mejores condiciones para los productores de Vaca Muerta.

Para Argentina, la crisis de Ormuz tiene una doble lectura. En el corto plazo, un mercado con menor oferta puede mejorar los precios y generar mejores condiciones para los productores de Vaca Muerta.

De US$90 a casi US$100 en tres días

La aceleración resulta particularmente significativa por su velocidad. A comienzos de esta semana, el regreso del Brent por encima de US$90 ya había vuelto a encender las alertas después de varias jornadas de distensión. Este jueves, la referencia europea se encuentra a menos de US$3 de alcanzar nuevamente los tres dígitos.

El Brent llegó a US$97,39 después de cerrar el miércoles en US$95,63. El mercado acumula cuatro ruedas consecutivas de ganancias y los analistas vuelven a observar fundamentalmente la evolución del conflicto y la capacidad efectiva de transportar crudo desde el Golfo Pérsico.

Los ataques de los últimos días constituyen el intercambio militar más importante entre Estados Unidos e Irán desde julio, dentro de un conflicto que ya transita su séptimo mes.

Vaca Muerta, del otro lado de Ormuz

Para la Argentina, el nuevo salto vuelve a mejorar sustancialmente la ecuación de Vaca Muerta.

Un Brent cercano a US$100 amplía los márgenes de las compañías que producen petróleo no convencional y, especialmente, de aquellas que destinan una proporción creciente de sus barriles al mercado externo.

El efecto cobra mayor importancia a medida que la Argentina aumenta su capacidad exportadora. La producción nacional ya se ubica por encima de los 900.000 barriles diarios y el crecimiento del shale neuquino está generando excedentes cada vez mayores para colocar fuera del país.

A diferencia de los grandes productores de Medio Oriente, además, el petróleo argentino accede al Atlántico sin atravesar los principales puntos de conflicto que hoy condicionan el comercio energético internacional.

Esa distancia que históricamente podía representar una desventaja logística adquiere otro valor cuando los compradores buscan diversificar proveedores y reducir su exposición a rutas atravesadas por conflictos geopolíticos.

El escenario también mejora la rentabilidad esperada de las inversiones destinadas a multiplicar las exportaciones, especialmente Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y las ampliaciones del sistema de transporte hacia el Atlántico.

La contracara vuelve a estar en los surtidores

Pero el beneficio exportador tiene una contracara inmediata.

Esta misma semana, el Gobierno decidió postergar hasta octubre los aumentos pendientes del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono. La decisión eliminó para septiembre una fuente de presión sobre las naftas y el gasoil.

El problema es que, mientras el Ejecutivo congeló el componente impositivo, el principal precio internacional de referencia pasó en pocos días de la zona de US$90 a acercarse a US$100.

La posibilidad de una reducción de los combustibles que había comenzado a aparecer cuando el petróleo internacional retrocedió vuelve así a quedar cada vez más lejos.

Las refinadoras no trasladan automáticamente cada movimiento diario del Brent al surtidor y existen otras variables, como el tipo de cambio, los biocombustibles y la propia estrategia comercial de las compañías. Pero una cotización internacional sostenida cerca de US$100 vuelve a generar una presión difícil de ignorar.

También tarifas e inflación

El impacto potencial tampoco termina en las estaciones de servicio.

Esta semana el Gobierno decidió moderar el recorte de subsidios eléctricos previsto para septiembre ante el aumento de los costos internacionales de la energía. El bloque de consumo subsidiado que debía reducirse de 300 a 150 kWh finalmente quedó establecido en 200 kWh.

El episodio mostró nuevamente la dificultad de avanzar simultáneamente con la normalización de los precios internos y proteger el índice de inflación cuando el escenario energético internacional juega en sentido contrario.

El fenómeno excede a la Argentina. La escalada del petróleo y del gas ya reavivó las preocupaciones inflacionarias en los principales mercados y comenzó a influir sobre las expectativas de tasas de interés.

Para el Gobierno argentino, esa tensión tiene una sensibilidad adicional: busca sostener la desaceleración de los precios mientras continúa reduciendo subsidios y administrando impuestos energéticos, en momentos en que el calendario electoral de 2027 comienza a ganar peso sobre las decisiones económicas.

Una ecuación cada vez más argentina

La paradoja se profundizará a medida que Vaca Muerta aumente su capacidad exportadora.

Para un país históricamente dependiente de la importación de energía, un shock petrolero internacional era casi exclusivamente una mala noticia. Con producción creciente y exportaciones en expansión, esa relación empieza a cambiar.

Un barril cercano a US$100 significa más margen para los productores, mayor valor de las exportaciones, mejores perspectivas para las inversiones y potencialmente más dólares para la balanza comercial.

Pero todavía significa también combustibles más caros, mayores costos para distintos sectores de la economía y una presión adicional sobre las tarifas y la inflación.

En apenas tres días, el Brent pasó de romper nuevamente la barrera de los US$90 a quedar a las puertas de los US$100. Para la Argentina, cada dólar que sube el petróleo empieza a valer más por lo que puede exportar, pero también vuelve más difícil administrar los precios que todavía necesita contener.

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