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El Gobierno adjudicó obras de almacenamiento eléctrico para evitar cortes en siete regiones del país

La Secretaría de Energía asignó 700,5 MW en proyectos de baterías dentro de la licitación AlmaSADI para reforzar nodos críticos del ante los picos de demanda.

El Gobierno nacional adjudicó 700,5 MW de almacenamiento eléctrico en baterías como parte de la convocatoria AlmaSADI, una licitación diseñada para reforzar el Sistema Argentino de Interconexión y reducir el riesgo de cortes de luz en zonas críticas del país.

La adjudicación alcanza a 20 proyectos distribuidos en siete regiones: provincia de Buenos Aires, NOA, NEA Chaco-Formosa, NEA Misiones-Corrientes, Litoral Entre Ríos, Litoral Santa Fe y Pampa. Según informó la Secretaría de Energía, la inversión estimada para esta primera etapa será de US$700 millones.

Adjudicatarios

Las empresas adjudicatarias son Genneia, con siete proyectos; DQD Energy, con ocho; 360 Energy Solar, con tres; Aluar, con uno; e Intermepro, también con un proyecto.

La convocatoria había despertado un interés muy superior al esperado. En mayo, CAMMESA recibió 235 ofertas de 37 empresas por más de 8.300 MW, es decir, más de diez veces la potencia objetivo original de 700 MW.

Sostener la red

El esquema busca incorporar sistemas de almacenamiento capaces de entregar energía en momentos de alta demanda, mejorar la respuesta del sistema y reducir la necesidad de generación de emergencia. En la práctica, las baterías funcionan como una herramienta rápida para sostener la red mientras avanzan obras estructurales de transporte eléctrico.

La licitación fue pensada especialmente para nodos críticos del interior, fuera del AMBA, que ya había tenido su propio proceso bajo el esquema AlmaGBA. El objetivo oficial es aliviar restricciones en regiones donde el crecimiento de la demanda y los límites de infraestructura aumentan el riesgo de interrupciones durante olas de calor o picos de consumo.

Planificación operativa

Para el sistema eléctrico argentino, la adjudicación marca un cambio relevante: el almacenamiento deja de ser una tecnología experimental y pasa a formar parte de la planificación operativa. Su despliegue permitirá administrar mejor la oferta renovable, responder con mayor velocidad ante contingencias y ganar tiempo hasta que se concreten nuevas líneas de alta tensión.

En un escenario de demanda creciente, mayor electrificación y expansión industrial, las baterías aparecen como una solución de corto plazo para un problema que ya es estructural: la red eléctrica necesita más capacidad, más flexibilidad y nuevas inversiones para acompañar el crecimiento económico.