Combustibles: el Gobierno actualiza impuestos a cuentagotas mientras el mercado espera la baja por el petróleo
El ajuste parcial del impuesto a los combustibles elevará levemente los precios en julio, pero el Ejecutivo volvió a diferir la mayor parte del incremento.
El Gobierno nacional volvió a intervenir sobre el precio de los combustibles. A través del Decreto 526/2026, dispuso una actualización parcial de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, pero postergó nuevamente la aplicación del resto de los aumentos acumulados desde 2024. La medida permitirá una suba moderada en los surtidores durante julio, aunque mantiene pendiente una parte importante del ajuste tributario.
La decisión refleja un equilibrio que la administración de Javier Milei viene sosteniendo desde hace más de un año: avanzar con la normalización fiscal sin trasladar de golpe todo el peso de los impuestos al consumidor. El objetivo es evitar que un incremento brusco de las naftas vuelva a presionar sobre la inflación.
Cómo quedan los precios
Con la actualización parcial, el impuesto sobre la nafta sin plomo aumenta $21,19 por litro, mientras que el correspondiente al dióxido de carbono se incrementa $1,30.
Según estimaciones del portal Surtidores, esos cambios llevarán el precio de referencia de la nafta súper de aproximadamente $2.030 a $2.051 por litro, mientras que el gasoil pasará de $2.115 a $2.133, variaciones cercanas al 1%.
El ajuste alcanza a todo el país, aunque el gasoil mantiene un tratamiento diferencial para las provincias patagónicas, La Pampa y el departamento mendocino de Malargüe.
La postergación continúa
Más importante que el aumento aplicado es el que el Gobierno decidió no aplicar.
El decreto vuelve a diferir hacia agosto los incrementos pendientes correspondientes a las actualizaciones impositivas de 2024, 2025 y del primer trimestre de 2026.
En los fundamentos de la medida, el Ejecutivo sostuvo que busca "continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible", evitando un impacto significativo sobre los precios al consumidor.
En los hechos, se trata de una política que ya se volvió habitual. Desde comienzos de la gestión, el Gobierno viene aplicando los aumentos del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono de manera escalonada, resignando temporalmente parte de la recaudación para moderar la evolución de los combustibles.
El fin del buffer y la expectativa del mercado
La decisión llega en un momento particular para el mercado petrolero.
Durante el conflicto entre Israel e Irán, YPF decidió aplicar un "buffer" sobre los combustibles para cubrirse frente a la fuerte volatilidad del precio internacional del petróleo y de los combustibles importados. Esa cobertura permitió absorber parte del riesgo mientras el Brent llegó a superar los US$120 por barril.
Sin embargo, tras el cese de las hostilidades, el crudo volvió rápidamente a ubicarse en torno a los US$67-68 por barril, niveles incluso inferiores a los registrados antes de la escalada militar. Con ese escenario, la petrolera estatal confirmó que el mecanismo de cobertura dejó de tener vigencia.
Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, explicó días atrás que la compañía analiza permanentemente la evolución del mercado internacional antes de definir movimientos en los surtidores. También advirtió que no habrá decisiones apresuradas y que primero debe consolidarse la tendencia del precio del petróleo.
¿Cuándo podría bajar la nafta?
La gran incógnita del mercado sigue siendo el momento en que la caída del Brent comenzará a reflejarse en los surtidores.
En condiciones normales, una baja sostenida del petróleo debería traducirse en menores precios de los combustibles. Sin embargo, en la Argentina intervienen otros factores que moderan ese efecto, como la evolución del tipo de cambio, los costos de refinación, los biocombustibles, la carga tributaria y las actualizaciones impositivas pendientes.
A ello se suma que las refinadoras todavía buscan recomponer parte del margen perdido durante el período en que funcionó el buffer aplicado por YPF para amortiguar la volatilidad internacional.
Por ese motivo, en el sector no esperan una reducción inmediata ni de gran magnitud. La expectativa es que, si el Brent se mantiene estable en los actuales niveles durante varias semanas, las petroleras comiencen a trasladar parcialmente esa baja durante julio o agosto.
Un mercado que sigue intervenido
Paradójicamente, uno de los mercados que el Gobierno había prometido liberar continúa mostrando un importante grado de administración.
Mientras posterga aumentos impositivos para contener la inflación, el Ejecutivo también observa con atención la evolución del petróleo internacional antes de permitir que las refinadoras ajusten sus precios. El resultado es un esquema en el que conviven decisiones fiscales, estrategias comerciales de las petroleras y la evolución del mercado global.
La evolución de los próximos meses dependerá de cuál de esas variables termine imponiéndose. Si el Brent continúa por debajo de los US$70 por barril, aumentarán las presiones para que las naftas comiencen a bajar. Pero si el Gobierno decide avanzar con los aumentos impositivos postergados, parte de ese alivio podría quedar neutralizado antes de llegar al surtidor.

