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"El Estado de a poco tiene que empezar a retirarse de empresas como YPF"

El especialista considera que "el Estado está para hacer otras cosas y no para gestionar un recurso natural" y asegura que resta mucho debate por dar en la sociedad.

Geólogo, asesor de empresas, líder de opinión, Ignacio Rovira no deja tema sin tratar. "La sustentabilidad plena es imposible", proclama en una candente charla con Minergy.ar

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Rovira entrevista

-¿Está resuelta la batalla cultural para validar socialmente hidrocarburos y minería?

- No, yo creo que esta oportunidad que tenemos hoy en realidad es para acrecentar un poco esa batalla para para dar las explicaciones necesarias, para poner los conceptos en lo más bajados a la gente posibles, para poder dar herramientas para obtener la licencia social. Es para para todo lo que sean actividades productivas, sobre todo en estas que son intensivas contra el terreno, digamos, y necesitan de mucha licencia social y mucho apoyo del de la población en general. Y para eso la gente necesita información y para eso necesita entender en términos sencillos, porque tampoco es que la ciencia es una cosa estrambótica, pero si en términos sencillos de qué es lo que está pasando, qué es lo que va a pasar y hacia dónde va a ir. Entonces, yo creo que en esos términos hay mucho terreno todavía y mucha batalla para dar, muchas explicaciones para dar. Y bueno, me parece que también desde el lado de la gente que está formada en ciencias, de la gente que tiene experiencia industrial, que ha trabajado en la industria, creo que somos los encargados de tratar de dar las herramientas para lograr esa licencia social.

-¿El debate por la Ley de Glaciares sirvió en ese sentido?

-Creo que sirvió. Sirvió porque se puso el tema muy rápidamente arriba de la mesa. Se discutió bastante y creo que se logró una mejora porque las últimas encuestas que se han dado en el momento del tratado en Diputados para definir la votación de la ley, los números que mostraban un claro cambio hacia dar licencia social a este tipo de proyectos y verlos de buena manera, con las ventajas que tiene, obviamente siempre teniendo en cuenta los riesgos, teniendo en cuenta los cuidados necesarios, pero aceptando que ya son cuestiones que son positivas y que dan muchísimas más ventajas de las desventajas que podrían llegar a dar y que esas desventajas, además son mitigables y controlables y manejables en el tiempo. La sustentabilidad plena es algo, es imposible, pero la sustentabilidad hay que ayudarla, digamos, de la parte técnica, desde no presionar con ideas que no funcionan, no pretender un ideal porque toda actividad humana involucra una cierta pérdida de sustentabilidad.

Autocontrol

Las industrias mismas se van controlando porque las industrias mineras necesitan trabajar en pos de primero mantener lo más resguardado su producción posible y segundo, acceder a financiamiento. Muchas de las empresas que trabajan en recursos naturales necesitan de capital intensivo y ese capital intensivo, por ejemplo, si operan en bolsas como la Bolsa de Nueva York, la SEC controla muchísimo lo que son los parámetros ambientales. Y si vos tenés pasivos ambientales no podés acceder a crédito, con lo cual no podés mantener funcionando tu operación. Entonces también necesitan estar prolijos en ese tipo de cuestiones.

-¿Cuál creés que es el mejor modelo para YPF?

-Creo que el mejor modelo es el que se tiene que adaptar a los tiempos que corren. Digamos, la industria no es la misma cuando estaba Mosconi, no es la misma en los 70, en los 80, en los 90 con la privatización y la posterior, por ejemplo, desde los noventa hacia acá, con la caída o el declino generalizado de los convencionales y el surgimiento de los no convencionales. Entonces, me parece que las compañías tienen que tener la propia cintura como para adaptarse a los tiempos que corren, y eso también requiere tener una capacidad de gestión, como decíamos antes, dinámica y rápida de acomodarse rápidamente, poder modificar su estructura, sus inversiones.

-¿Y cuál es el lugar del Estado en ese juego?

-Puede ser un organismo por fuera, no creo que tenga que estar metido en lo que es la producción. Pongámoslo desde este lugar: imaginate si vos tenés que perforar un pozo en Neuquén y tenés que pedirle autorización a un oficial del Gobierno que está en Buenos Aires. ¿No es un poco ridículo? ¿No es un poco burocrático por demás? Si encima las decisiones las está tomando un board que firma presupuestos y aprueba erogaciones de presupuesto precisamente para proyectos. Me parece que el Estado tiene que retirarse un poco.

-¿Puede participar?

-Yo creo que no como accionista generalizado. Tiene también la posibilidad de cobrar sus impuestos o dinamizarse desde ese lado, pero no estando encima de las decisiones corporativas de una compañía que sigue siendo privada. Por más que tenga una participación estatal, la compañía sigue siendo una sociedad anónima. Me parece que el Estado de a poco tiene que empezar a retirarse y dejar al privado actuar mucho más rápido de lo que de lo que por ahí lo está haciendo ahora. Me parece que la figura del Estado metida en una compañía de ese calibre no, no funciona. Yo creo que no funciona porque las visiones, digamos, de cómo deberían funcionar las organizaciones son totalmente distintas. El Estado está para hacer otras cosas y no para gestionar un recurso natural. Me parece que no hay, no tiene especialistas, ni tanto técnicos ni gerenciales, con las capacidades para realmente darle forma a un proyecto. Entonces me parece que en eso genera más ruido del de los beneficios que puede llegar a generar. Bien le quedaría una parte de regulación llegado el caso o impuestos.

RIGI

-Le da la posibilidad al país de ganar tiempo. Argentina siempre fue visto como un país con una política complicada, con sobrecarga de impuestos, con una dinámica no dinámica precisamente no activa. Y yo creo que el RIGI vino a darle un poco de esa dinámica. Y lo está logrando porque estamos cerca de los cien mil millones de dólares en inversiones anunciadas con más de treinta mil aprobados. Entonces, me parece que hay una muestra ahí de que funciona y que las condiciones que está dando son las necesarias

-¿Y el riesgo argentino sigue existiendo?

-Lamentablemente, sí. Va a existir un tiempo, digamos, hasta que podamos tener tanto un oficialismo como una oposición sana y que eso desemboque en un proyecto de país, digamos mucho más lineal que ciertas cosas. Que no tengamos que estar discutiendo si minería y minería, no, si Vaca Muerta si y Vaca Muerta no. Me parece que esas discusiones tienen que en algún momento cortarse, pero bueno, eso requiere de nuevo diálogo y debate informado y consciente tanto de las ventajas como de las desventajas.

Minería

En minería todavía tenemos muchísima tarea que hacer, especialmente en lo que es la minería metalífera de cobre. Tenemos grandes proyectos, tenemos cosas científicas muy grandes, tenemos el potencial. Si hacemos la analogía con Chile podemos estar en esa mesa de discusión, pero todavía falta, falta hacer la tarea

-¿Cuánto tiempo más crees que vamos a tener que importar gas? ¿Este será el último invierno?

-Yo creo que no, pero va a ir decreciendo la cantidad. Probablemente el año que viene veamos la cantidad de energía que se importó este año con la cantidad de energía que viene. Yo creo que va a haber un cambio y también obviamente en disminución respecto a comparación de años anteriores, pero obviamente depende de la dinámica climática, que también es un tema. Digamos, si viene un invierno crudo, bueno, vamos a tener que recurrir a eso, que es una herramienta válida. No es la mejor, pero es una herramienta válida y lo importante es entender las tendencias y ver que eso realmente vaya en decrecimiento y realmente podamos aprovecharlo.