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Combustibles: la baja del petróleo reabre el debate por el traslado a los surtidores

El cambio de política del Gobierno por el conflicto en Medio Oriente hace menos inmediato un posible retroceso del precio de los combustibles en los surtidores.

El debate sobre el precio de los combustibles en la Argentina no debería enfocarse únicamente en los aumentos de la nafta cuando sube el petróleo, sino también en qué ocurre cuando el mercado internacional se mueve en sentido contrario. Así lo planteó Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, quien advirtió sobre la falta de simetría en el traslado de los precios al surtidor.

“La discusión no debería ser si la nafta subió cuando subió el crudo, sino si ahora bajará cuando el crudo cayó”, sostuvo el especialista, al analizar la dinámica reciente del mercado energético. Según explicó, hasta el 12 de junio los precios locales habían trasladado parcialmente el aumento del petróleo registrado en marzo, mientras que la baja más reciente del WTI aún no impacta plenamente en los surtidores.

Carnicer señaló que el comportamiento del crudo no fue homogéneo en el tiempo y que la caída más relevante se concentró en los últimos días del período analizado, lo que todavía no permite evaluar un traslado completo a precios locales.

Fluctuaciones

En términos de marzo, el informe indica que el WTI aumentó un 41,7%, mientras que la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires subió un 24,2%, lo que implicó un traslado aproximado del 58% del shock internacional. “El precio de surtidor trasladó algo más de la mitad del aumento del crudo”, explicó Carnicer.

El especialista añadió que ese ajuste se concentró principalmente en marzo, mientras que en los meses siguientes los precios se mantuvieron relativamente estables, pese a que el crudo continuó en niveles elevados.

Esquemas

Sin embargo, el escenario energético local no se explica únicamente por la evolución del petróleo internacional. En la actual gestión económica se implementó un esquema más flexible de precios de combustibles —en algunos momentos descrito como un “buffer”— con el objetivo de amortiguar la volatilidad del crudo y evitar traslados automáticos al surtidor.

La lógica inicial del Gobierno fue avanzar hacia un esquema más cercano a la flotación internacional, donde los precios pudieran subir o bajar en línea con las variaciones del mercado global. En ese marco, se registraron algunas bajas puntuales en los combustibles durante la actual administración. Aunque fueron menos frecuentes que los aumentos, esa lógica era disruptiva en el país.

Cambio de criterio

Sin embargo, ese mecanismo comenzó a mostrar cambios a partir de episodios de fuerte volatilidad internacional, particularmente con el conflicto en Medio Oriente, que alteró las condiciones del mercado petrolero. Desde entonces, el traslado de precios se volvió más gradual y menos automático, con mayor intervención implícita en la formación del precio local.

En paralelo, ese “buffer” también funciona como un mecanismo de recomposición para las refinadoras, que venían de absorber parte del shock de costos internacionales. En ese esquema, el ajuste de precios no solo depende del crudo, sino también de la necesidad de recuperar márgenes en la cadena de refinación y comercialización.

Caída

El WTI pasó de unos US$ 84,88 por barril a cerca de US$ 76,54, lo que representa una baja cercana al 9,8%. Bajo la misma elasticidad observada en el alza de marzo, el informe estima que podría existir un margen teórico de reducción de alrededor de $117 por litro en la nafta súper, mientras que en un escenario de traslado pleno la baja podría alcanzar los $201.

De todos modos, Carnicer aclaró que se trata de referencias teóricas, ya que el precio final de los combustibles depende de múltiples factores además del petróleo.

Para el director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, el punto central es la simetría del sistema. “Si el surtidor se ajusta cuando sube el petróleo, el consumidor tiene derecho a esperar algún grado de simetría cuando el petróleo baja”, afirmó, aunque aclaró que esa relación no tiene por qué ser inmediata ni exacta.

En ese sentido, planteó que la reciente baja del crudo abre una ventana para revisar los precios locales, aunque no necesariamente implique una reducción plena, sino al menos la posibilidad de evitar nuevos aumentos en un contexto de estabilización del mercado internacional. Cuándo y, sobre todo, cuánto retrocederá el precio en los surtidores tiene, además de todos los factores mencionados, una decisión política que hace difícil arriesgar pronósticos.