La balanza comercial marcó un récord en mayo y la energía gana cada vez más protagonismo
La balanza energética registró en mayo un superávit de US$ 1.395 M mientras que el saldo comercial total tuvo un saldo positivo récord de USD 3.543 M.
La balanza comercial argentina registró en mayo un nuevo récord de superávit, impulsado por un fuerte aumento de las exportaciones y un desempeño destacado del complejo energético, que volvió a consolidarse como uno de los principales motores del ingreso de divisas.
Según el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) del INDEC, el saldo comercial alcanzó los US$ 3.543 millones en mayo de 2026, producto de exportaciones por US$ 9.588 millones e importaciones por US$ 6.045 millones. Se trata de uno de los valores más altos de superávit mensual de la serie reciente.
El resultado no solo refleja el buen desempeño del comercio exterior en general, sino también un salto significativo en la balanza energética, que volvió a marcar un récord propio dentro del esquema externo del país.
La balanza energética, clave del superávit
El sector energético fue uno de los principales factores detrás del resultado positivo. De acuerdo con los datos del INDEC, la balanza energética registró en mayo un superávit de US$ 1.395 millones, consolidando una tendencia de fuerte generación neta de divisas por parte del complejo hidrocarburífero.
Este desempeño estuvo explicado por mayores exportaciones de petróleo y derivados, junto con una reducción de importaciones energéticas, en un contexto de mayor producción local y menor necesidad de abastecimiento externo de gas y combustibles.
La energía se consolida así como un componente estructural del superávit comercial argentino, en particular por el aporte de Vaca Muerta, que continúa ampliando los volúmenes exportables de crudo y mejorando la balanza externa del país.
El comercio exterior en niveles récord
Más allá del componente energético, el informe del INDEC muestra un desempeño generalizado del comercio exterior. Las exportaciones totales alcanzaron los US$ 9.588 millones, impulsadas por incrementos en todos los grandes rubros: productos primarios, manufacturas de origen agropecuario (MOA), manufacturas de origen industrial (MOI) y combustibles y energía.
En paralelo, las importaciones se ubicaron en US$ 6.045 millones, con un crecimiento moderado en bienes intermedios y de capital, pero aún contenidas en términos históricos, lo que contribuyó a ampliar el superávit comercial.
El intercambio comercial total —exportaciones más importaciones— se ubicó en torno a los US$ 15.600 millones, uno de los niveles más altos para un mes de mayo en los registros del INDEC.
Energía y agro, los dos pilares del resultado externo
El dato de mayo confirma una tendencia que viene consolidándose en 2026: el comercio exterior argentino muestra superávits consecutivos con una estructura cada vez más dependiente de dos grandes motores, el agro y la energía.
En ese esquema, la balanza energética no solo mantiene un resultado positivo, sino que amplía su peso relativo dentro del superávit total, en un contexto de expansión de la producción de hidrocarburos no convencionales y mayor capacidad exportadora.
Un cambio estructural en el sector externo
El resultado de mayo refuerza la transformación del perfil externo de la economía argentina, que pasó en pocos años de un déficit energético crónico a un esquema superavitario sostenido por la producción local.
Aun así, los analistas advierten que la sostenibilidad del superávit dependerá de variables clave como la infraestructura de transporte energético, la evolución de los precios internacionales y la capacidad de sostener el ritmo de crecimiento exportador en el sector hidrocarburífero.
En ese marco, tanto la balanza comercial total como la balanza energética muestran en simultáneo resultados récord, un hecho poco frecuente en la última década y que refuerza el rol del sector energético como eje del nuevo equilibrio externo argentino.

