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Caen las expectativas de un Vaca Muerta en el lecho del Mar Argentino

Shell y QatarEnergy abandonaron los bloques que exploraban, a 200 kilómetros de la costa de Mar del Plata, por falta de indicios suficientes.

El desarrollo hidrocarburífero offshore en la Mar Argentino sumó una señal de retroceso: la petrolera Shell y su socio QatarEnergy decidieron abandonar los bloques que operaban en la Cuenca Argentina Norte, con lo cual el Estado nacional recuperó las áreas.

La decisión fue formalizada por la Secretaría de Energía tras la extinción del permiso de exploración en el bloque CAN 109 —que se suma al ya devuelto CAN 107—, cerrando así un proyecto que había despertado expectativas como un eventual “Vaca Muerta en el mar”.

Sin indicios suficientes

El área, ubicada a unos 200 kilómetros de la costa de Mar del Plata, había sido adjudicada en 2019 en el marco del concurso offshore lanzado por el Estado argentino. Sin embargo, tras completar la etapa inicial de estudios sísmicos, las compañías optaron por no avanzar hacia fases más costosas, como la perforación exploratoria.

La razón central fue la falta de resultados alentadores: los análisis geológicos no mostraron indicios suficientes de recursos con potencial comercial que justificaran nuevas inversiones en un contexto de altos costos y riesgo técnico.

El retiro no fue abrupto. A fines de 2025, el consorcio ya había anticipado que no ejercería la opción de prórroga del proyecto, una decisión que terminó de consolidarse este año con la reversión de las áreas al Estado.

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La exploración offshore en el mar argentino por ahora no logró resultados prometedores

Retracción generalizada

Este movimiento confirma un cambio de clima en el offshore argentino. El antecedente más relevante había sido el pozo Argerich-1, perforado en 2024, que resultó “seco” y golpeó las expectativas sobre el potencial petrolero de la cuenca.

A esto se suma que otros bloques también fueron devueltos en los últimos meses por distintas compañías, lo que refuerza la idea de una retracción generalizada en la exploración en aguas profundas.

En términos técnicos, las empresas cumplieron con sus compromisos de inversión y ambientales, por lo que la reversión de las áreas se dio sin sanciones. Ahora, los bloques vuelven a estar bajo control estatal y podrían ser relicados en el futuro, aunque el contexto actual no anticipa una reactivación inmediata.

Contraste

El freno del offshore contrasta con el dinamismo del desarrollo no convencional en Vaca Muerta, donde la producción ya está consolidada y ofrece mayor previsibilidad para los inversores.

Así, mientras el shale sigue atrayendo capital y ampliando su escala, el intento de replicar ese éxito en el mar queda, al menos por ahora, en suspenso. El concepto de un “Vaca Muerta offshore” pierde fuerza frente a una realidad geológica y económica que todavía no logra acompañar las expectativas iniciales.