Argentina vs. Inglaterra: el otro Mundial se juega en las Islas Malvinas
Mientras la Selección de Messi enfrenta a Inglaterra en la cancha, a 200 kilómetros de las islas, Sea Lion sigue el partido por el petróleo bajo el agua.
Islas Malvinas.
ShutterstockCuando Argentina y Leonel Messi salgan a la cancha frente a Inglaterra, por las semifinales del Mundial 2026, buena parte del país va a mirar los 90 minutos con la tensión de siempre. Pero hay otro partido entre los mismos rivales que no tiene relojes ni árbitro, y que se juega desde hace 16 años bajo las aguas del Atlántico Sur. Se llama Sea Lion, y su marcador no lo define un gol: lo define quién controla el petróleo.
El yacimiento fue descubierto en 2010 en la Cuenca Malvinas Norte, unos 200 kilómetros al norte de las Islas Malvinas. Lo operan la británica Rockhopper Exploration, con el 35% del proyecto, y la israelí Navitas Petroleum, que además de controlar el 65% restante pone la mayor parte del financiamiento. En diciembre de 2025 ambas compañías anunciaron la Decisión Final de Inversión, el paso que en la jerga petrolera confirma que un proyecto pasa de ser una posibilidad a una obra en marcha.
Los números que manejan las empresas son grandes incluso para los estándares de la industria: una inversión de alrededor de US$2.500 millones, con primera producción proyectada para 2028 y una fase inicial de 55.000 barriles diarios. Ese volumen, dicen, podría duplicarse con una segunda plataforma flotante que ya está en estudio, lo que llevaría la extracción a unos 180.000 barriles por día. Las estimaciones de reservas totales varían bastante según el informe técnico y la fase que se considere —desde poco más de 300 millones de barriles hasta cifras que rondan los 1.700 millones—, así que conviene tomarlas como un rango y no como un número cerrado.
El rechazo de la Cancillería argentina
Del lado argentino, la respuesta fue la misma de siempre: rechazo formal. La Cancillería calificó el anuncio de diciembre como un acto "unilateral e ilegítimo", apoyado en resoluciones de la ONU que reconocen la disputa de soberanía y piden no introducir cambios de hecho mientras no haya una negociación. En junio de este año, el canciller Pablo Quirno llevó el reclamo al Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas en Nueva York. No es la primera vez: Rockhopper viene sancionada por el Estado argentino desde 2012-2013, y Navitas desde 2022, ambas inhabilitadas para operar en territorio nacional.
El problema es que las sanciones y los comunicados corren por un carril, y las obras por otro. En las islas ya arrancaron los trabajos de infraestructura: ampliación del muelle, construcción de alojamientos para los trabajadores, preparativos para la perforación. Ninguna resolución de la ONU frenó una topadora hasta ahora.
Ahí está la diferencia entre los dos partidos que se juegan esta semana. El de mañana en la cancha tiene un final anunciado: 90 minutos, quizás un alargue, tal vez penales, y a las pocas horas todos sabemos el resultado. El de Sea Lion no tiene ese privilegio. Empezó hace 16 años, no tiene entretiempo, y todo indica que seguirá jugándose bajo el agua mucho después de que se apaguen los reflectores del Mundial.
