Angostura Sur, el caso testigo del salto productivo en Vaca Muerta
El bloque pasó de producir 2.000 barriles diarios a los actuales 47.000 en menos de 18 meses y consolida la estrategia de YPF por el shale.
La empresa argentina gana preponderancia en Vaca Muerta
Neuquén InformaEl desarrollo de La Angostura Sur se convirtió en uno de los ejemplos más contundentes del cambio de escala que atraviesa Vaca Muerta, con un crecimiento productivo que no tiene antecedentes en el shale argentino.
Operado por YPF, el bloque pasó de producir apenas 2.000 barriles diarios a alcanzar los 47.000 barriles en menos de 18 meses, lo que implica una multiplicación por más de 20 en tiempo récord.
Este salto posicionó a La Angostura Sur dentro del “top five” de áreas productivas de la formación Vaca Muerta, consolidándolo como uno de los activos más dinámicos del portafolio no convencional de la compañía.
De área en desarrollo a bloque estrella
Lo más relevante no es solo el volumen alcanzado, sino la velocidad. En poco más de un año, el bloque pasó de ser un desarrollo incipiente a convertirse en un motor clave de producción, con un ritmo de crecimiento que superó al de áreas maduras de la cuenca.
Según datos de la industria, este desempeño permitió que el activo se ubique entre los principales productores del país, en un contexto donde la producción no convencional sigue marcando récords y desplazando al convencional.
Incluso hacia adelante, las proyecciones indican que podría superar los 80.000 barriles diarios en los próximos años, lo que lo consolidaría definitivamente como uno de los pilares del shale oil argentino.
La clave: modelo industrial y digitalización
Detrás de este crecimiento exponencial hay un cambio estructural en la forma de operar. La compañía implementó un esquema basado en diseño modular, replicación de infraestructura y monitoreo en tiempo real desde centros digitales.
Este enfoque permitió acelerar los tiempos de desarrollo, reducir costos y optimizar el rendimiento pozo por pozo, generando curvas de producción más agresivas y sostenidas.
La lógica es clara: industrializar el shale. Es decir, pasar de proyectos puntuales a un modelo de fábrica, donde los procesos se estandarizan y escalan con mayor velocidad.
Un nuevo estándar para Vaca Muerta
El caso de La Angostura Sur no es solo un éxito puntual, sino una señal de hacia dónde va la industria. El bloque se transformó en una referencia interna para replicar en otros desarrollos, marcando un nuevo estándar operativo dentro de YPF.
Además, su crecimiento tiene impacto directo en la macro energética: aporta volumen adicional a la producción nacional, mejora la capacidad exportadora y refuerza el posicionamiento de Argentina como jugador relevante en el mercado global de shale.
