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Anclas, cadenas y el mar: el VMOS instala sus monoboyas y acerca el petróleo de Vaca Muerta al Atlántico

El arribo del buque noruego Skandi Hera a Punta Colorada marca el inicio de la etapa offshore del proyecto que transformará la exportación petrolera argentina.

El mar ya es parte del proyecto. Con la llegada del buque de bandera noruega Skandi Hera a la costa rionegrina de Punta Colorada, el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ingresó formalmente en su etapa submarina: la instalación de las dos monoboyas que permitirán cargar petróleo directamente en buques de gran porte en aguas del Golfo San Matías, sin necesidad de muelles fijos ni infraestructura portuaria convencional. Es el tramo final de una obra que, cuando entre en operación, rediseñará la geografía exportadora del petróleo argentino.

El Skandi Hera llegó desde Puerto Quequén cargado con los insumos que hacen posible esa operación: cadenas de 400 metros de longitud que pesan más de 70 toneladas cada una y anclas de 42 toneladas, piezas que formarán parte del sistema de amarre permanente de las monoboyas en el lecho del Golfo San Matías. La magnitud de esos componentes da una idea de las fuerzas que deberán soportar los sistemas de carga en un ambiente marino expuesto, donde el viento y el oleaje del Atlántico Sur son variables permanentes de diseño.

La empresa a cargo de esta etapa es la noruega DOF Group, uno de los principales proveedores globales de servicios offshore. DOF Group fue adjudicado para ejecutar la instalación y precomisionamiento de dos monoboyas petroleras en Punta Colorada, en un contrato que la compañía clasificó como "sustancial", con un valor estimado de entre 25 y 50 millones de dólares.

El cronograma prevé una primera campaña en el segundo trimestre de 2026 y una segunda etapa en el tercer y cuarto trimestre del año, con una duración combinada de trabajo en el mar estimada en más de 250 días. Para ejecutar ese plan, DOF utiliza dos embarcaciones en simultáneo: el Skandi Hera y el Skandi Patagonia. El primero es un buque tipo AHTS (Anchor Handling Tug Supply), construido en 2009, con casi 94 metros de eslora y capacidad para maniobras de alta exigencia en una amplia gama de profundidades y condiciones marinas. El Skandi Patagonia, buque multipropósito de apoyo submarino de 93 metros de eslora, asistirá al Skandi Hera durante las operaciones en el Golfo, aportando sistemas de posicionamiento dinámico, grúas de gran capacidad y una campana de buceo para tareas de inspección y soporte técnico.

El objetivo de la primera campaña es garantizar el correcto anclaje de ambas monoboyas. La ubicación exacta de su emplazamiento fue definida el año pasado por el buque OSV Fugro Resilience, que realizó estudios geotécnicos del lecho marino durante cuatro semanas en aguas del Golfo San Matías.

VMOS Punta Colorada Atlántico

Recta final para el oleoducto de VMOS, que lleva desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, la salida del petróleo por el Atlántico. Allí estarán las boyas.

Qué son las monoboyas y por qué son clave para exportar petróleo

Las monoboyas —denominadas técnicamente sistemas SPM, Single Point Mooring— son estructuras flotantes ancladas al fondo marino que operan como punto de conexión entre el oleoducto submarino y los buques petroleros de gran porte. Su funcionamiento es simple en concepto pero sofisticado en ingeniería: el buque se amarra a la boya y carga el crudo a través de una manguera flexible, sin necesidad de ingresar a un puerto convencional ni depender de infraestructura costera fija.

Las monoboyas del VMOS estarán instaladas mar adentro y se unirán a la terminal terrestre de Punta Colorada mediante un oleoducto submarino que dará continuidad a la traza de 437 kilómetros que viene desde Vaca Muerta. Según información publicada originalmente por Río Negro, la distancia prevista es de entre 5 y 9 kilómetros de la costa. Ese diseño permite operar buques de mayor calado que los que pueden maniobrar en puertos costeros convencionales de la región, lo que habilita cargas de mayor volumen por escala y reduce los costos logísticos del transporte marítimo.

La modalidad no es nueva en el mundo —se utiliza extensamente en terminales offshore de Arabia Saudita, Nigeria, Brasil y el Mar del Norte— pero en Argentina representará un salto cualitativo en la infraestructura de exportación petrolera, que hasta ahora dependía fundamentalmente de terminales con acceso limitado para buques Aframax o Suezmax de gran porte.

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El estado general de VMOS: un proyecto en su recta final

La llegada del Skandi Hera ocurre en un momento avanzado del proyecto en términos generales. El VMOS finalizó la última soldadura automática en línea regular en el ingreso a la Terminal Portuaria de Punta Colorada, y la exportación de crudo está prevista para comenzar a partir de diciembre de 2026.

En la terminal de Punta Colorada se completó la construcción de virolas en los tanques de almacenamiento TK404 y TK401, mientras se intensifican las tareas de movimiento de suelos y el despliegue del campamento. Durante todo 2026, el foco principal en esta área estará puesto en la obra marina.

El oleoducto en sí tiene características que lo ubican entre las obras de infraestructura energética más ambiciosas de la historia reciente del país. Con 437 kilómetros de extensión, el VMOS permitirá transportar hasta 550.000 barriles por día, con posibilidad de expandir esa capacidad a 700.000 barriles diarios. El proyecto está liderado por un consorcio de nueve compañías petroleras que incluye a YPF, Vista Energy, Pampa Energía, Pan American Sur, Chevron Argentina, Pluspetrol, Shell Argentina, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). El financiamiento de la obra se respaldó con un préstamo sindicado de 2.000 millones de dólares, y el costo total del proyecto ronda los 3.000 millones de dólares.

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El cuello de botella que el VMOS viene a romper

Para entender la magnitud del proyecto, es necesario tener presente el problema que viene a resolver. La producción de petróleo no convencional de Vaca Muerta creció sostenidamente durante la última década a un ritmo que la infraestructura de transporte existente no logró acompañar. El sistema de Oldelval, con una capacidad nominal cercana a los 158.000 barriles diarios, no puede absorber el incremento de oferta asociado al desarrollo de Vaca Muerta. El resultado fue un cuello de botella estructural que limitaba las exportaciones y deprimía el precio neto recibido por los productores, que debían operar con descuentos sobre el barril para colocar su producción en un sistema saturado.

La primera etapa del VMOS habilitará la evacuación de 190.000 barriles diarios en el tercer trimestre de 2026. Ese volumen inicial, sumado a la capacidad existente, permitirá un salto exportador significativo antes de que el sistema alcance su capacidad plena. Para tener una referencia de escala: a 550.000 barriles diarios de capacidad máxima, el VMOS movería casi cuatro veces la capacidad actual de Oldelval, lo que transformaría a Argentina en un exportador de crudo de relevancia regional con proyección de largo plazo.

Punta Colorada como nuevo hub atlántico

El enclave rionegrino de Punta Colorada, que hasta hace pocos años era prácticamente desconocido fuera del sector energético patagónico, se perfila como uno de los nodos exportadores más relevantes de la Argentina. La terminal que allí se construye no es solo el punto final de un oleoducto: es la interfaz entre la producción terrestre de Vaca Muerta y el mercado internacional de crudo, el lugar donde el petróleo neuquino se convierte en divisa.

La instalación de las monoboyas que ahora comienza con el arribo del Skandi Hera es, en ese sentido, el componente más disruptivo de toda la obra. Mientras el oleoducto terrestre es una tecnología madura y bien conocida en la Argentina —el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner demostró recientemente la capacidad local para ejecutar ese tipo de obras—, la infraestructura offshore representa una escala y una complejidad operativa inéditas para el sector petrolero nacional.

Cuando las dos monoboyas estén en posición, ancladas al fondo del Golfo San Matías con las cadenas y anclas que el Skandi Hera transportó desde Quequén, el VMOS habrá completado el tramo más exigente de su construcción. Lo que siga será conectar los extremos: el tubo que viene desde Loma Campana, los tanques que se terminan de construir en Punta Colorada y las boyas que esperarán en el mar a los primeros buques cargados con crudo de Vaca Muerta. Diciembre de 2026 es la fecha que el consorcio tiene marcada en el calendario. El mar ya está siendo preparado para recibirlos.