Boom de autos eléctricos en Argentina: la red de carga pública no puede seguirle el ritmo
Según Chargebox, el parque de autos enchufables pasó de 3.000 a 18.000 unidades en un año, pero la red pública de carga todavía es escasa.
Carga de autos eléctricos.
ShutterstockEl parque de autos eléctricos e híbridos enchufables en la Argentina vive su momento de mayor expansión desde que este tipo de vehículos empezó a comercializarse en el país. Según datos de la empresa Chargebox, uno de los principales operadores de infraestructura de carga, el total de unidades enchufables en circulación pasó de poco más de 3.000 a fines de 2025 a más de 18.000 en julio de 2026, un salto de seis veces en apenas siete meses. "Durante 2026, el parque total de vehículos enchufables pasó de poco más de 3.000 unidades al cierre de 2025 a más de 18.000 en julio", resumió Felipe Fischer, de Chargebox, al describir el fenómeno.
El crecimiento no es solo una cuestión de volumen: también cambió la participación de estos vehículos dentro del total de patentamientos. La cuota de mercado de los enchufables pasó del 4,4% al 12% durante el primer trimestre de 2026 y llegó al 15% en junio, un salto que coincide con la llegada de modelos más accesibles, como el Chevrolet Captiva PHEV y el Renault Kwid Eléctrico, que ampliaron la oferta más allá de los segmentos premium donde históricamente se concentraba la electromovilidad en el país.
El problema, según surge del propio relevamiento del sector, es que la infraestructura pública de carga no está creciendo al mismo ritmo que el parque de vehículos. La cantidad de puntos de carga pública alcanzó los 318 durante los primeros seis meses de 2026, repartidos entre distintos operadores: 147 corresponden a Chargebox, 33 a la red de YPF, 29 a Shell y el resto —102 puntos— a otras marcas como Scame o Etia. Ese número representa un crecimiento del 30% entre diciembre de 2025 y junio de 2026, una expansión relevante, pero insuficiente si se la compara con el salto de seis veces en el parque de autos.
La serie histórica de puntos de carga pública muestra la magnitud del desafío que tiene por delante el sector: de 71 puntos en 2022, la red pasó a 109 en 2023, 181 en 2024 y 247 en 2025, antes de llegar a los 318 actuales. Se trata de un crecimiento sostenido, pero de una escala mucho más moderada que la explosión reciente de la demanda, lo que empieza a generar fricciones para quienes dependen de la carga en la vía pública, sobre todo en rutas y en ciudades donde todavía no hay cobertura suficiente.
Cuánto cuesta cargar un auto eléctrico hoy
La brecha de precios entre cargar en la calle y hacerlo en el domicilio es otro de los factores que atraviesa el debate sobre la electromovilidad en la Argentina. En los puntos de YPF Punto Eléctrico, una carga de 50 kWh cuesta $39.900, mientras que 100 kWh salen $72.500, 250 kWh cuestan $163.100 y 500 kWh llegan a $290.100. En la red de Chargebox y Puma, los valores son levemente más bajos: $35.000 por 50 kWh, $65.000 por 100 kWh, $154.000 por 250 kWh y $280.000 por 500 kWh. En comparación, cargar esos mismos 50 kWh en el domicilio cuesta aproximadamente $12.000, es decir, menos de un tercio de lo que sale en la red pública.
Esa diferencia explica por qué, tal como advierten los propios operadores del sector, cargar en la calle "es barato pero no tan simple": aunque el costo por kWh en la red pública sigue siendo más conveniente que el de un litro de nafta en términos de kilómetros recorridos, todavía está lejos de la carga domiciliaria y depende de una infraestructura que, como muestran los números, crece a un ritmo bastante más lento que la demanda.
Cómo se ubica la Argentina en la región
La comparación regional ayuda a dimensionar el fenómeno. Uruguay, el país de la región más avanzado en la adopción de vehículos eléctricos, ya registra más patentamientos de autos enchufables que de modelos a combustión, un umbral que la Argentina todavía está lejos de alcanzar, pero hacia el que empieza a orientarse a partir del salto reciente en su cuota de mercado. A diferencia del mercado uruguayo, impulsado en gran medida por incentivos impositivos sostenidos en el tiempo, el crecimiento argentino coincide con una etapa de mayor estabilidad macroeconómica y con la llegada de modelos de precio más accesible, lo que sugiere que la demanda local responde tanto a factores de política pública como a la propia dinámica del mercado automotor.
Aun con la brecha de infraestructura señalada, cargar en la red pública argentina continúa siendo, en términos de costo por kilómetro recorrido, sensiblemente más económico que cargar combustible en una estación de servicio tradicional, lo que sostiene el atractivo económico de la electromovilidad incluso en un escenario de infraestructura todavía en expansión. Ese desafío, de todos modos, no es exclusivamente privado: a medida que la demanda de carga eléctrica vehicular crece, las empresas distribuidoras de energía deberán planificar refuerzos de potencia en corredores y zonas urbanas de alto tránsito, un punto que ya empieza a formar parte de la agenda de discusión entre operadores de estaciones de carga, distribuidoras eléctricas y organismos reguladores en distintas provincias.
El desafío que viene: escalar la red al ritmo del mercado
El fenómeno de los autos enchufables en la Argentina todavía está en una etapa temprana si se lo compara con mercados de la región como el uruguayo, donde este tipo de vehículos ya supera en ventas a los modelos a combustión. Pero la velocidad del crecimiento reciente —de 3.000 a 18.000 unidades en un año— anticipa que la discusión sobre la infraestructura de carga pública dejará de ser un tema de nicho para convertirse en una prioridad de política energética, en la medida en que más autos enchufables circulen por rutas y ciudades sin una red pública que les dé respaldo.
Para el sector energético, el desafío no es menor: expandir puntos de carga implica inversión en potencia eléctrica disponible, en muchos casos en zonas donde la red de distribución ya opera cerca de su límite. La forma en que se resuelva esa ecuación entre demanda de vehículos eléctricos y capacidad de la red pública de carga será, en los próximos años, uno de los indicadores más claros de qué tan preparada está la Argentina para acompañar la transición hacia la movilidad eléctrica que ya es una realidad en buena parte del mundo.
