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Alivio para el petróleo convencional: el Gobierno sube a US$ 65 por barril el piso para pagar retenciones

La suba apunta a sostener producción e inversión en yacimientos convencionales de petróleo en Neuquén, Santa Cruz y Chubut, donde hay márgenes ajustados.

El Gobierno nacional decidió elevar a US$ 65 por barril el precio de referencia a partir del cual se aplican retenciones a las exportaciones de petróleo, una medida orientada específicamente a sostener la actividad en áreas maduras de producción convencional.

El cambio impacta de lleno en provincias como Neuquén, Santa Cruz y Chubut, donde el petróleo convencional sigue siendo clave para el empleo, la recaudación y la economía regional, pese al protagonismo creciente del shale.

A diferencia de Vaca Muerta, los yacimientos maduros enfrentan costos operativos más elevados, menor flexibilidad técnica y menor capacidad de absorber presión fiscal. En ese contexto, el nivel de retenciones se convierte en una variable crítica para definir si un campo sigue operando o entra en una fase de declino acelerado.

En Chubut, el impacto potencial de una mayor presión fiscal sobre el petróleo convencional es particularmente sensible. La provincia concentra una parte relevante de su producción en yacimientos maduros, donde operan compañías como YPF, CAPSA-CAPEX y Tecpetrol, con campos que requieren inversiones constantes en recuperación secundaria, workover y mantenimiento para evitar un declino acelerado.

Salida progresiva de los operadores de petróleo

Desde el sector venían advirtiendo que, sin un ajuste en el esquema de retenciones, el riesgo era una salida progresiva de operadoras de estas áreas, con impacto directo sobre la producción y el empleo local. En Chubut, el petróleo convencional sigue sosteniendo miles de puestos de trabajo directos e indirectos, además de una porción significativa de la recaudación provincial y la actividad de empresas de servicios especiales.

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Pozo de petróleo.

En ese contexto, la suba del umbral a US$ 65 por barril no resuelve los problemas estructurales del convencional —declino natural, costos crecientes y menor productividad frente al shale—, pero funciona como un amortiguador frente a la volatilidad de los precios internacionales, permitiendo sostener operaciones y evitar decisiones de abandono prematuro en el corto plazo.

Desde una lectura política y económica, la medida apunta a preservar el equilibrio territorial de la actividad hidrocarburífera. Mientras Vaca Muerta concentra inversiones y crecimiento, provincias como Chubut dependen de que el petróleo convencional siga activo para mantener estabilidad social, fiscal y productiva durante la transición energética.