Velocidad, alcohol y semáforos en rojo: así son las multas de tránsito que llegan a casi $ 4 millones en CABA
El esquema vigente de multas en CABA desde marzo se mantiene en julio: la infracción más cara puede costar $ 3.799.960. El cuadro completo de sanciones.
Manejar en la Ciudad de Buenos Aires tiene un costo que muchos conductores siguen subestimando. Desde marzo de 2026, el Gobierno de la Ciudad actualizó el valor de las multas de tránsito y, aunque la atención suele concentrarse en el estacionamiento o el uso del celular, la infracción más severa del cuadro es otra: circular a más de 140 kilómetros por hora. Esa conducta puede derivar en sanciones de entre 400 y 4.000 Unidades Fijas (UF), que con el valor vigente de la UF —$949,99— se traducen en montos que van desde $ 379.996 hasta $ 3.799.960. El esquema se mantiene sin cambios para julio de este año, por lo que conviene tener clara la escala completa de sanciones antes de salir a la calle.
El sistema de Unidades Fijas no es una particularidad porteña: es el mecanismo que utilizan numerosas jurisdicciones argentinas para que el valor de las multas se actualice automáticamente según un índice de referencia, sin necesidad de modificar la ley cada vez que cambian los precios. En CABA, el valor de la UF se ajusta periódicamente y de esa actualización depende, en última instancia, cuánto sale cada infracción. El salto registrado desde marzo respondió a una recomposición de ese valor, que impactó de manera proporcional en todo el cuadro de sanciones vigente.
El cuadro completo de infracciones
Más allá del exceso extremo de velocidad, que encabeza la lista de sanciones más costosas, el régimen porteño contempla un abanico amplio de faltas con distintos niveles de gravedad. Conducir con alcohol en sangre por encima de lo permitido —una de las infracciones más estrictamente controladas— puede costar entre $ 237.498 y $ 1.899.980, según la magnitud de la infracción detectada. Cruzar un semáforo en rojo tiene una sanción de entre $ 284.997 y $ 1.424.985. Tapar o adulterar la patente del vehículo, una práctica que busca evadir los sistemas de fiscalización automática, está penada con un monto fijo de $ 949.990.
Otras infracciones frecuentes completan el cuadro: no contar con la Verificación Técnica Vehicular (VTV) vigente puede costar entre $94.999 y $379.996; estacionar en rampas o espacios reservados para personas con discapacidad tiene una multa fija de $284.997; usar el celular para escribir mensajes mientras se conduce cuesta $189.998, igual que permitir que un menor de edad conduzca el vehículo. No usar el cinturón de seguridad implica una sanción de $94.999, el mismo monto que corresponde al uso del celular en otras modalidades. Las faltas de menor gravedad relativa, como no respetar la velocidad mínima obligatoria en vías que la exigen, están penadas con $66.499,30, mientras que conducir sin la licencia habilitante correspondiente cuesta $ 47.499,50.
Por qué la velocidad extrema es la falta más cara
La decisión de las autoridades porteñas de ubicar el exceso de velocidad por encima de los 140 km/h como la infracción más severa del cuadro no es casual. Circular a esa velocidad dentro de la trama urbana reduce drásticamente el tiempo de reacción frente a imprevistos —un peatón que cruza, un vehículo que frena de golpe, un obstáculo inesperado— y multiplica las probabilidades de que un siniestro vial termine con consecuencias graves. La normativa vigente clasifica esta conducta como una falta gravísima, en la misma categoría de severidad que conducir bajo los efectos del alcohol por encima de los límites permitidos.
El rango de 400 a 4.000 UF que corresponde a esta infracción es, además, uno de los más amplios de todo el cuadro de sanciones. Esa amplitud responde a que la autoridad de control tiene margen para graduar la multa según la velocidad efectivamente registrada: no es lo mismo superar el límite por unos pocos kilómetros por hora que circular muy por encima de los 140 km/h, y el sistema busca que la sanción refleje esa diferencia de riesgo.
El sistema de puntos, otra capa de consecuencias
El costo económico de una infracción no agota las consecuencias que enfrenta un conductor en la Ciudad de Buenos Aires. Además del esquema de multas, rige el Sistema de Evaluación Permanente de Conductores, que asigna 20 puntos iniciales a cada titular de licencia emitida por el Gobierno de la Ciudad. Cada infracción cometida descuenta puntaje según una escala que depende de la gravedad de la falta, y la pérdida acumulada de puntos puede derivar en la suspensión o inhabilitación de la licencia de conducir.
Ese mecanismo busca complementar el efecto disuasivo de las multas económicas: un conductor con recursos suficientes para afrontar sanciones elevadas de manera reiterada igual enfrenta el riesgo de perder la habilitación para circular, lo que introduce un costo que no depende exclusivamente de la capacidad de pago. Para quienes manejan de forma habitual en la Ciudad —ya sea por trabajo o por uso particular del vehículo—, mantener el puntaje es tan relevante como evitar el desembolso económico de cada infracción.
Controles activos y qué esperar en los próximos meses
Las autoridades de tránsito porteñas mantienen activos los dispositivos de fiscalización en avenidas, autopistas y corredores de alta circulación de la Ciudad, con especial atención sobre las infracciones por exceso de velocidad. Los radares fijos y móviles, junto con cámaras de control en intersecciones semaforizadas, son las herramientas principales de detección de estas faltas.
No hay, hasta el momento, información oficial confirmada sobre una próxima actualización del valor de la UF que modifique el esquema vigente desde marzo. Dado que los ajustes anteriores respondieron a recomposiciones periódicas del índice de referencia, no puede descartarse que el cuadro de sanciones vuelva a actualizarse en los próximos meses, aunque cualquier cambio en ese sentido debería ser confirmado oficialmente por el Gobierno de la Ciudad antes de tomarse como definitivo.
Para los conductores que circulan habitualmente por Buenos Aires, la recomendación de las autoridades es simple aunque no siempre sencilla de cumplir en la práctica: respetar los límites de velocidad, evitar el uso del celular al volante, mantener la VTV al día y, sobre todo, no subestimar el impacto económico que puede tener una sola infracción grave. Con el esquema actual, una multa por exceso extremo de velocidad puede equivaler a varios meses de ingresos para buena parte de los hogares porteños —un costo que, a diferencia de otros gastos imprevistos, depende exclusivamente de una decisión que el conductor toma al pisar el acelerador.
