Tarjetas versus transferencias: la pulseada que redefine cómo se paga en Argentina
Los pagos cuenta a cuenta crecen en toda la región y ya generan roces comerciales entre Brasil y Estados Unidos.
Cuanto menos circule la tarjeta física, menor será el riesgo.
Archivo MDZLa forma en que circula el dinero en América Latina está cambiando de manera acelerada, y la Argentina no queda al margen de ese proceso. Los llamados pagos "cuenta a cuenta" —transferencias instantáneas y gratuitas entre personas y comercios, sin pasar por una tarjeta— ganan terreno frente a los medios de pago tradicionales y empiezan a modificar hábitos que parecían asentados desde hace décadas. El fenómeno alcanza tanto a las compras cotidianas como a los movimientos entre particulares, y ya despierta interés de gobiernos, bancos y empresas fintech por igual.
El caso más visible de esta transformación es Pix, la red de pagos instantáneos creada por el Banco Central de Brasil, que se convirtió en un estándar regional al punto de que los turistas argentinos que visitan el país vecino la utilizan de manera habitual. Pix no es, sin embargo, un fenómeno aislado: en distintos países de la región surgieron sistemas equivalentes, promovidos por los propios gobiernos y con costos operativos más bajos que los de las tarjetas. En la Argentina funciona Transferencias 3.0, en Colombia opera la red Bre-B, en Perú se popularizó la aplicación Yape, en México existe el sistema SPEI (Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios) y en Uruguay se implementó Toke, el esquema de pagos mediante código QR.
El crecimiento de Pix, de hecho, no quedó exento de tensiones internacionales. Desde Estados Unidos surgieron cuestionamientos al sistema brasileño, con el argumento de que perjudica a empresas estadounidenses, entre ellas las grandes compañías emisoras de tarjetas. Esa disputa comercial derivó en un arancel adicional del 25% sobre la mayoría de las importaciones brasileñas hacia Estados Unidos, vigente desde el 22 de julio, en el marco de una controversia que ambos gobiernos mantienen abierta hasta el momento.
El impacto sobre las tarjetas de débito
La discusión sobre el futuro de este esquema de pagos tuvo, en los últimos días, un capítulo relevante en Miami, donde Cristina Junqueira y David Vélez —fundadores de Nu, el banco digital más grande de la región— presentaron Nu Global, una cuenta pensada para operar en 35 países, entre ellos la Argentina. Durante esa presentación, ambos ofrecieron una lectura regional sobre cómo el avance de las transferencias directas impacta en el negocio de los pagos tradicionales.
Según reconocieron los fundadores de Nu, el crecimiento de los sistemas cuenta a cuenta golpea de manera directa a la tarjeta de débito, que compite con un método de pago más simple y, en la mayoría de los casos, más barato para determinadas operaciones. Junqueira remarcó, de todos modos, que la tarjeta de crédito conserva un rol distinto dentro del ecosistema de pagos, vinculado al lazo con los comerciantes.
La explicación que ofreció Vélez sobre ese desplazamiento tiene que ver con el rendimiento del dinero. El efectivo guardado no genera ningún tipo de retorno para quien lo tiene, mientras que los fondos depositados en una billetera digital sí pueden generar rendimientos, lo que introduce un incentivo económico directo para migrar hacia estos sistemas. "Una vez que ese dinero ingresa a tu billetera digital, ese dinero genera rendimientos y empezás a ahorrar, a ver crecer tu depósito o tu salario", planteó.
Ese cambio de comportamiento también modificó la relación entre los bancos tradicionales y las billeteras digitales en Brasil, donde el propio sistema financiero terminó por adoptar una postura distinta a la que tenía en los primeros años de Pix. Las mismas entidades que inicialmente resistían el avance de las billeteras hoy reconocen sus beneficios, en la medida en que el mercado de pagos digitales se amplió en su conjunto y bajaron los costos operativos asociados al manejo de efectivo.
Un mapa regional que la Argentina todavía está completando
El caso argentino se inscribe en esta tendencia regional, aunque con matices propios respecto de mercados más maduros en la materia, como el brasileño. Transferencias 3.0 funciona como la herramienta local equivalente a Pix, pero la convivencia entre ese sistema y las tarjetas —tanto de débito como de crédito— sigue definiéndose en un contexto de estabilización macroeconómica que, según coincidieron distintos actores del sector fintech, favorece la adopción de nuevos hábitos de pago entre los usuarios.
Para el sistema financiero argentino, el desafío no difiere demasiado del que ya atravesó Brasil: entender que el crecimiento de las transferencias instantáneas no necesariamente implica la desaparición de las tarjetas, sino una redistribución de roles entre distintos instrumentos de pago, cada uno con ventajas específicas según el tipo de operación. Mientras las transferencias ganan terreno en pagos cotidianos y de bajo monto, las tarjetas de crédito conservan su peso en el financiamiento al consumo y en la relación con los comerciantes, un equilibrio que el propio mercado brasileño terminó adoptando después de varios años de convivencia entre ambos sistemas.
Lo que queda por delante, tanto para la Argentina como para el resto de la región, es la definición de cuánto espacio adicional pueden ganar los pagos cuenta a cuenta frente a un sistema de tarjetas que, lejos de contraerse, sigue expandiendo su base de usuarios. La tensión comercial entre Brasil y Estados Unidos en torno a Pix, mientras tanto, funciona como una advertencia sobre el peso geopolítico que puede llegar a tener una discusión que, hasta hace pocos años, parecía limitada a la esfera puramente financiera.


