Bahía Blanca recibió 30 palas eólicas y afirma su rol como nodo logístico de la transición energética
El arribo del buque MV Star Dalmatia con componentes para tres parques eólicos bonaerenses consolida al puerto bahiense como pieza clave de la cadena renovable argentina.
ArcelorMitttal y PCR construirán un parque de energía eólica en Olavarría
GearEl puerto de Bahía Blanca recibió esta semana una carga que, aunque no es la primera de su tipo, vuelve a subrayar el nuevo perfil que viene construyendo el complejo portuario bonaerense: 30 palas para aerogeneradores desembarcaron desde el buque multipropósito MV Star Dalmatia en el sitio 21 del muelle de la terminal Patagonia Norte, en Ingeniero White. Los componentes tienen destino confirmado en tres proyectos eólicos de la provincia de Buenos Aires —los parques Mataco, Vientos Bonaerenses y Olavarría—, todos en distintas etapas de expansión o construcción dentro de una de las regiones con mayor recurso eólico del país.
La operación no es un hecho aislado. Es, más bien, la última postal de un proceso más profundo: la provincia de Buenos Aires se ha convertido en uno de los principales focos de inversión renovable de la Argentina, y Bahía Blanca es la puerta de entrada natural para los equipos que hacen posible esa transformación.
Un puerto que cambió de piel sin dejar lo que era
Durante décadas, Bahía Blanca fue sinónimo de granos, combustibles y petroquímica. Hoy sigue siéndolo, pero ya no solo. En los últimos años el puerto sumó una función que lo diferencia de otros complejos portuarios del país: la capacidad operativa para recibir, acopiar y despachar cargas sobredimensionadas vinculadas a proyectos de infraestructura energética de gran escala.
Las palas de aerogeneradores son, en ese sentido, la carga más exigente del segmento renovable. Según fuentes del sector, las piezas suelen superar los 70 metros de longitud, lo que impone requisitos estrictos tanto para las maniobras de izaje dentro del puerto como para el transporte terrestre posterior, que se realiza mediante carretones especiales con apoyo logístico y coordinación vial. La terminal Patagonia Norte, que opera el muelle multipropósito en Ingeniero White, cuenta con la superficie de acopio, los accesos y el equipamiento necesario para gestionar ese tipo de operaciones sin comprometer la actividad portuaria general.
A esto se suma el creciente movimiento de cargas vinculadas a Vaca Muerta: tuberías, estructuras metálicas, equipos de perforación y componentes industriales de gran porte que también ingresan por Bahía Blanca rumbo a la cuenca neuquina. El puerto opera así en dos frentes simultáneos de la transición y la expansión energética argentina: el upstream de hidrocarburos y las renovables de nueva generación.
Los parques que esperan las palas
Los tres destinos de las piezas descargadas desde el Star Dalmatia ilustran con precisión el dinamismo del sector eólico bonaerense. El parque Mataco, operado por Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) en el partido de Tornquist, es parte del complejo más grande de la provincia. El Parque Eólico Mataco 3 Picos fue el mayor generador eólico del sistema en enero y febrero de 2026, con 152 GWh producidos en ese bimestre. PCR es la segunda operadora eólica del país, con cerca de 550 MW instalados distribuidos en seis parques.
Vientos Bonaerenses, por su parte, es un desarrollo de AES Argentina ubicado entre Bahía Blanca y Tornquist. La compañía anunció una inversión de 150 millones de dólares para duplicar la capacidad instalada del parque mediante la incorporación de 16 nuevos aerogeneradores que sumarán 102,4 MW adicionales. La expansión forma parte de la estrategia de AES para el mercado de energías renovables corporativas en Argentina.
El tercer destino es el parque de Olavarría, en el centro bonaerense. PCR avanza en la construcción del Parque Eólico Allén en Olavarría, con 180 MW bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una inversión de 275 millones de dólares y meta de habilitación comercial en diciembre de 2026. Ese proyecto incorporará además tecnología de punta: el parque contará con aerogeneradores Nordex Delta de 7 MW de potencia unitaria, los más potentes que estarán en operación en el país en parques onshore.
Una provincia que lidera la expansión renovable
La concentración de proyectos eólicos en Buenos Aires no es casual. La provincia combina factores difíciles de encontrar juntos: recurso eólico de calidad —especialmente en la franja sudoeste, entre Bahía Blanca y la Sierra de la Ventana—, infraestructura de transmisión eléctrica preexistente, acceso a puertos capaces de operar cargas especiales y proximidad relativa a los grandes centros de consumo del país.
La generación eólica en Argentina creció un 7,9% en el arranque de 2026, con 3.049,5 GWh acumulados en enero y febrero frente a los 2.826 GWh del mismo bimestre del año anterior, con 71 parques activos en el sistema. Ese crecimiento fue liderado, en buena medida, por la entrada de nuevos proyectos en territorio bonaerense.
Genneia, la empresa con el 20% del total de potencia renovable instalada en el país, prevé sumar 15 parques de energía renovable para fines de 2026, incluyendo ocho eólicos y siete solares, para alcanzar una capacidad instalada superior a los 1,7 GW. La firma tiene varios de sus activos clave en Buenos Aires, entre ellos el parque La Elbita en Tandil.
El sector privado, en tanto, opera bajo dos marcos regulatorios complementarios: el Mercado a Término de Energías Renovables (MATER), que permite contratos de abastecimiento entre generadores y grandes usuarios industriales, y el RIGI, que otorga estabilidad fiscal y cambiaria para proyectos de inversión superiores a los 200 millones de dólares. Ambos instrumentos están traccionando decisiones de inversión que, río arriba en la cadena, se traducen en buques como el Star Dalmatia llegando a Bahía Blanca con palas de 70 metros.
La logística como factor de competitividad
Detrás de cada pala descargada hay una cadena logística de alta complejidad que comienza mucho antes del amarre del buque. Los aerogeneradores de última generación —con rotores que superan los 136 metros de diámetro en algunos modelos— exigen una planificación integral que va desde la selección del puerto de ingreso hasta el diseño de los recorridos terrestres, pasando por el dimensionamiento de las superficies de acopio y la coordinación con las empresas de transporte especial.
En ese esquema, Bahía Blanca acumula ventajas competitivas concretas. El calado disponible en el canal de acceso permite recibir buques de porte significativo; el muelle multipropósito de Patagonia Norte tiene las dimensiones y el equipamiento para operar cargas de gran tamaño; y la red vial de la región —con accesos directos hacia el sur y el oeste bonaerense— facilita los traslados hacia las zonas de instalación de los parques. No es menor tampoco la presencia en la ciudad de Vestas, el fabricante danés líder en aerogeneradores: su warehouse y training center en Bahía Blanca capacitó a más de 300 técnicos de toda Sudamérica y gestiona logística de servicio y repuestos para proyectos eólicos en Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Paraguay y Perú.
Esa infraestructura de servicios convierte a Bahía Blanca no solo en un punto de entrada de equipos, sino en un hub de soporte técnico para buena parte del sector eólico regional.
La llegada del Star Dalmatia ocurre en un momento en que el debate energético argentino gira en torno a cómo compatibilizar la expansión de Vaca Muerta —que necesita infraestructura portuaria, logística y de servicios— con la aceleración de las renovables, que también demanda puertos, rutas y cadenas de suministro. Bahía Blanca, casi sin proponérselo, se ubicó en el centro de ambas conversaciones.


