Biocombustibles: un gigante petrolero se une a una empresa agrícola para impulsar la producción
Corteva y BP anunciaron una alianza asegurar volumen en el abastecimiento de materias primas para el combustible de aviación sostenible y el diésel renovable, claves en la transición energética.
Corteva y BP se unen para impulsar la producción de biocombustibles.
CortevaLa transición energética global sumó un nuevo capítulo con la creación de Etlas, una empresa conjunta entre Corteva y BP (British Petroleum) que busca escalar la producción de aceites vegetales destinados a biocombustibles avanzados.
La alianza, con participación accionaria igualitaria, apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella del sector: asegurar volumen, previsibilidad y sustentabilidad en el abastecimiento de materias primas para el combustible de aviación sostenible (SAF) y el diésel renovable (RD).
El proyecto combina dos mundos que hasta ahora avanzaban en paralelo. Por un lado, el desarrollo genético y biotecnológico aplicado al agro; por el otro, la capacidad industrial, logística y comercial de una de las mayores compañías energéticas del mundo. El objetivo es crear una plataforma de largo plazo que permita acompañar el crecimiento acelerado de estos combustibles, cuya demanda global se proyecta en fuerte expansión durante la próxima década.
Biocombustibles: alianza para escalar volumen y reducir la huella de carbono
Etlas prevé alcanzar hacia mediados de la década de 2030 una producción anual de un millón de toneladas métricas de materia prima agrícola, lo que habilitaría la fabricación de más de 800.000 toneladas de biocombustibles. El inicio del suministro está previsto para 2027 y podrá integrarse tanto en refinerías existentes como en plantas dedicadas exclusivamente a este tipo de combustibles, según la evolución del mercado.
El foco estará puesto en cultivos como canola, mostaza y girasol, desarrollados específicamente para optimizar rendimientos con baja intensidad de carbono. De acuerdo con el comunicado conjunto, el esquema productivo se apoya en tierras agrícolas ya existentes, mediante cultivos intermedios que se implantan entre campañas principales.
“La materia prima se obtendrá a partir de cultivos implantados en tierras agrícolas existentes, entre las campañas principales de cultivos alimentarios”, señalaron las compañías, destacando que este enfoque evita la expansión de la frontera agrícola y mejora la salud del suelo.
Desde Corteva remarcaron el rol estratégico del agro en la solución climática. Judd O’Connor afirmó: “Al ayudar a fundar Etlas, Corteva continúa cumpliendo dos partes críticas de nuestra misión: ayudar a alimentar al mundo y apoyar a los productores. La agricultura es parte de la solución, y estamos emocionados de ver a Etlas cobrar vida”.
Transición energética: oportunidades para el agro y la energía
El trasfondo de la iniciativa es la presión creciente sobre sectores como la aviación y el transporte pesado para reducir emisiones. El SAF se consolidó como la principal alternativa para descarbonizar vuelos comerciales, con la ventaja de poder utilizarse sin modificaciones en la infraestructura actual. En paralelo, el diésel renovable gana terreno como sustituto directo del gasoil fósil.
BP destacó el atractivo económico del esquema. Philipp Schoelzel sostuvo: “Esta empresa conjunta de capital ligero crea opciones en nuestra cadena de valor de biocombustibles, fortaleciendo nuestra posición y ayudando a generar retornos atractivos. Estamos entusiasmados de colaborar con Corteva para ofrecer lo que nuestros clientes desean”.
La conducción de Etlas estará a cargo de Ignacio Conti como CEO, con un directorio integrado por ambas firmas. Desde la compañía subrayan que el desafío inmediato será escalar rápido, apoyándose en relaciones de largo plazo con productores agrícolas. En ese cruce entre campo y energía, Etlas busca convertirse en una pieza clave para abastecer el crecimiento de los biocombustibles avanzados y abrir una nueva fuente de valor para el agro a nivel global.
