Vaca Muerta cambia el tablero: Argentina entre los beneficiados por el petróleo caro
Según un informe de Wall Street, una suba del 10% en el precio del crudo mejoraría la cuenta corriente del país.
La suba del precio internacional del petróleo, impulsada por la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente y los riesgos para el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz, vuelve a poner bajo análisis el impacto que un shock energético puede tener sobre las economías emergentes.
En ese escenario, un informe del banco de inversión Morgan Stanley ubica a la Argentina entre los países de América Latina que podrían beneficiarse de un encarecimiento del crudo, en gran medida por el peso creciente que ha adquirido el desarrollo de Vaca Muerta en la matriz productiva y exportadora del país.
El análisis del banco de Wall Street parte de una simulación concreta: medir qué ocurriría en las principales economías de la región si el precio internacional del petróleo registrara un incremento del 10%. El resultado muestra una clara división entre exportadores e importadores de energía. Mientras los primeros tienden a mejorar sus cuentas externas y su nivel de actividad, los segundos enfrentan deterioro en sus términos de intercambio y mayores presiones inflacionarias. En ese mapa, Argentina aparece junto a Brasil y Colombia dentro del grupo de países favorecidos por el nuevo contexto energético.
Vaca Muerta
En el caso argentino, el informe destaca que el sector energético se ha convertido en uno de los principales motores de expansión de las exportaciones y de atracción de inversiones. Este proceso está directamente asociado al desarrollo de los recursos no convencionales de Vaca Muerta, que en los últimos años transformaron el perfil energético del país y comienzan a modificar su inserción en el mercado regional de hidrocarburos.
Según las estimaciones del banco, un aumento del 10% en el precio del petróleo podría traducirse en una mejora de aproximadamente 0,12% del PBI en la cuenta corriente argentina. En términos comerciales, ese mismo escenario implicaría un incremento del superávit externo cercano a los US$800 millones, siempre que se mantengan los niveles de producción y demanda observados durante 2025.
El informe también subraya que el peso del sector energético en la economía nacional continúa creciendo. Actualmente representa cerca del 6% del PBI y su expansión proyectada para la próxima década, impulsada por la explotación de shale oil y shale gas en la cuenca neuquina, refuerza su rol como uno de los pilares de generación de divisas para el país.
Sin embargo, el impacto de un petróleo más caro no está exento de tensiones internas. El mismo escenario que mejora las exportaciones energéticas también puede trasladarse a los precios domésticos de los combustibles, especialmente en un contexto de menor regulación sobre las tarifas. En ese marco, los economistas estiman que un aumento del crudo de esa magnitud podría agregar entre 20 y 40 puntos básicos a la inflación anual en Argentina.
Y cómo le va a la región
En términos regionales, el informe muestra contrastes significativos. Colombia aparece como el país que registraría el mayor impulso en su actividad económica ante un petróleo más caro, mientras que Brasil consolidaría el impacto positivo en sus cuentas fiscales y externas gracias a su condición de exportador neto de crudo. En la vereda opuesta se ubican Chile y México, economías con mayor dependencia de las importaciones energéticas y, por lo tanto, más expuestas a los efectos inflacionarios y al deterioro de su balanza comercial.
En ese contexto, el análisis de Morgan Stanley refuerza una tendencia que comienza a consolidarse en la economía argentina: el sector energético, con Vaca Muerta como eje, ya no solo es un factor de reducción del déficit energético histórico, sino también una de las principales apuestas del país para ampliar sus exportaciones y fortalecer su posición en el mercado global de hidrocarburos.
