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Oro en precio máximo: el mercado proyecta un salto por encima de US$ 5.600 si escala la guerra

Tras los ataques contra Irán, analistas anticipan que la onza de oro podría romper su récord reciente si persiste la tensión geopolítica.

La escalada militar en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán volvió a activar el reflejo más previsible de los mercados globales: la migración hacia activos de refugio como el oro.

En ese movimiento defensivo, el oro reaccionó con fuerza y los analistas ya proyectan que, si la tensión se mantiene, el metal podría quebrar su máximo reciente y ubicarse por encima de los US$ 5.600 por onza.

La reacción inicial no fue menor. Operadores anticiparon un “salto reflejo” en la apertura semanal, con subas que podrían rondar los US$ 200 por onza, en un contexto de volatilidad creciente y reconfiguración de posiciones financieras. Más allá del movimiento técnico de corto plazo, el mercado comenzó a recalibrar escenarios de riesgo más amplios: duración del conflicto, posible escalamiento regional y, sobre todo, eventuales interrupciones en los flujos energéticos.

Ese último punto es clave. Medio Oriente concentra una porción sensible de la oferta mundial de petróleo, y cualquier alteración significativa en los suministros puede impactar en el precio del crudo. Si el petróleo se dispara, la consecuencia inmediata es una presión inflacionaria adicional en las principales economías, lo que altera expectativas sobre tasas de interés y crecimiento. En ese marco, el oro vuelve a posicionarse como cobertura frente a inflación, volatilidad financiera y deterioro de activos de riesgo.

Posible precio histórico del oro

El propio análisis de mercado citado en la nota señala que la cotización podría retomar niveles cercanos a US$ 5.500 e incluso superar el máximo de enero, en torno a US$ 5.600 por onza, si la tensión geopolítica persiste. No se trata de una proyección aislada. El metal ya venía mostrando fortaleza estructural durante 2026, apoyado en compras de bancos centrales, tensiones globales latentes y expectativas inflacionarias vinculadas al riesgo energético. El conflicto agrega ahora un catalizador concreto.

La otra variable a observar es el dólar estadounidense. En escenarios de estrés global, la divisa norteamericana también se fortalece como activo de refugio. Un dólar más firme puede moderar parte de la suba del oro, generando un equilibrio entre flujos defensivos hacia el metal y presión cambiaria. Sin embargo, si el componente energético se intensifica y la incertidumbre se prolonga, el piso técnico de US$ 5.600 podría convertirse rápidamente en un nuevo nivel de referencia.

En ese escenario, el mercado no solo estaría reaccionando a un evento puntual, sino reconfigurando expectativas para el resto del año. Si la tensión se consolida como un factor estructural y no transitorio, el oro podría comenzar a testear escalones superiores, acercándose a la zona de US$ 5.700 e incluso US$ 5.800 por onza. No sería una anomalía, sino la expresión financiera de un mundo que vuelve a incorporar el riesgo geopolítico como variable central en la formación de precios.