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La propuesta chilena para el gas de Vaca Muerta: atravesar la cordillera y directo a Asia

La ministra Ximena Rincón visitó Neuquén, recorrió Vaca Muerta con Horacio Marín y firmó dos declaraciones conjuntas. El Biobío como plataforma de licuefacción y exportación.

El gas de Vaca Muerta tiene hasta ahora una sola dirección: el Atlántico. Los proyectos de GNL en curso —el de Southern Energy en el Golfo San Matías, el gasoducto aprobado esta semana bajo el RIGI— apuntan todos hacia el este. Pero el miércoles, en Neuquén, una delegación chilena de alto nivel llegó con una propuesta concreta para abrir una segunda salida: cruzar la cordillera, licuar en el Biobío y exportar al Pacífico. El destino natural de esa ruta son los mercados asiáticos —Japón, Corea del Sur, China, India— que desde el Atlántico quedan considerablemente más lejos.

La ministra de Energía de Chile, Ximena Rincón, viajó a Argentina por segunda vez en menos de un mes, en lo que definió como una visita de trabajo relámpago. La acompañó el canciller Francisco Pérez Mackenna. La delegación recorrió las instalaciones de YPF en Loma Campana, donde fue recibida por el presidente de la compañía, Horacio Marín. Después, en la capital neuquina, el gobernador Rolando Figueroa y las autoridades chilenas firmaron dos declaraciones conjuntas orientadas al desarrollo comercial, logístico y energético entre Neuquén y la Región del Biobío.

La visita no fue un gesto diplomático de rutina. Fue el segundo capítulo de una conversación que arrancó en mayo, cuando Rincón viajó a Buenos Aires y se reunió con autoridades del gobierno de Javier Milei. En esa ocasión, los gobiernos comenzaron a explorar formalmente un acuerdo de integración energética con el objetivo de ampliar las exportaciones de gas de Vaca Muerta hacia Asia y reconstruir la confianza bilateral después de los cortes de suministro que marcaron la relación entre ambos países hace casi dos décadas.

rincón caputo

Ximena Rincón, junto a Luis Caputo, que recibió a la delegación chilena

El corredor Pichachén y la lógica del Biobío

El eje geográfico de la propuesta es el Paso Pichachén, que conecta la provincia de Neuquén con la Región del Biobío. Con la firma de la Declaración Conjunta del Corredor de Integración Pichachén, Biobío y Neuquén buscan potenciar las infraestructuras de oleoducto y gasoducto existentes desde Vaca Muerta, reforzar el comercio terrestre por el paso fronterizo y proyectar la instalación futura de una plataforma de licuefacción en el Biobío que permita convertir el gas argentino en GNL para su exportación.

La elección del Biobío no es arbitraria. La ministra Rincón destacó que la iniciativa permitirá estudiar la factibilidad de evacuar el gas de Vaca Muerta al mercado internacional a través de Chile, mediante terminales de licuefacción en esa región. Los puertos de Quintero y Mejillones ya figuran en los documentos de trabajo como infraestructura de respaldo. Para Chile, la operación tiene una doble lógica: consolidarse como comprador estable de gas argentino y, al mismo tiempo, capturar parte de la cadena de valor de la exportación posicionándose como plataforma logística regional.

En 2025, las importaciones chilenas de productos energéticos alcanzaron los US$ 14.416 millones, de los cuales un 20% provino desde Argentina, que se convirtió en el segundo proveedor energético del mercado chileno después de Estados Unidos. Ese vínculo ya existe y funciona. Lo que la propuesta plantea es escalarlo cualitativamente: pasar de proveedor regional a corredor de exportación global.

Loma Campana

La herida de los años 2000 y el nuevo clima político

La integración energética entre Chile y Argentina tiene antecedentes complejos: durante la crisis del gas de los años 2000, Argentina recortó sus exportaciones a Chile de manera abrupta, dejando a la economía trasandina sin suministro garantizado. Esa herida tardó en cicatrizar. Durante años, Chile respondió a esa experiencia diversificando sus fuentes de abastecimiento y construyendo terminales de regasificación propias para reducir su dependencia del gas trasandino.

Que hoy la conversación se plantee en términos de beneficio mutuo y asociación estratégica marca un cambio de clima político que tiene dos motores. Del lado argentino, la urgencia de colocar los volúmenes crecientes de Vaca Muerta en mercados que paguen precios internacionales y generen las divisas que el programa económico de Milei necesita. Del lado chileno, la necesidad de diversificar el abastecimiento en un contexto de precios energéticos volátiles y una matriz eléctrica que avanza hacia las renovables pero sigue dependiendo del gas para respaldo térmico.

El proyecto privado que ya tiene número

La propuesta oficial no llegó al vacío. A nivel privado, la Compañía General de Combustibles, ligada al empresario Eduardo Eurnekian, ya tiene un proyecto de inversión por US$ 2.600 millones para enviar gas argentino a Asia a través de Chile. Ese antecedente muestra que la viabilidad económica del corredor fue evaluada antes de que los gobiernos se sentaran a la mesa, y que hay capital privado dispuesto a comprometerse si el marco regulatorio y bilateral lo habilita.

Actualmente, Argentina exporta gas natural a Chile en volúmenes que rondan los 9 millones de metros cúbicos diarios, utilizados principalmente por la industria y la generación térmica de respaldo. El salto que se propone es de otro orden: pasar de exportaciones bilaterales de consumo inmediato a una cadena de licuefacción y reexportación hacia terceros mercados, con los precios del GNL internacional como referencia.

Gasoducto Cordillerano Patagónico

Imagen referencial.

Lo que falta para que el corredor sea real

Por ahora, lo firmado son declaraciones de intención, no contratos de ingeniería. El corredor enfrenta varios desafíos antes de materializarse. El primero es técnico: cruzar la cordillera con un gasoducto de escala exportadora implica obras de alta complejidad en terreno sísmico y de montaña. El segundo es regulatorio: cualquier acuerdo de tránsito y licuefacción requiere un marco bilateral sólido que establezca garantías de suministro, tarifas de uso de infraestructura y mecanismos de arbitraje ante eventuales interrupciones — exactamente el tipo de garantías que Argentina no pudo ofrecer en los años 2000.

Si la propuesta prospera, el trazado del corredor conectaría los yacimientos neuquinos con los puertos del Pacífico a través de la cordillera, reduciendo significativamente las distancias y los tiempos de acceso a los mercados asiáticos en comparación con la ruta atlántica. Para los compradores asiáticos de GNL, esa diferencia logística puede traducirse en contratos de largo plazo y precios más competitivos para el gas argentino.

La Argentina ya confirmó que desde 2029 liberalizará su plan de gas y habilitará contratos de hasta 30 años. Vaca Muerta consolida al país como un actor relevante en el suministro energético regional, con proyecciones de crecimiento sostenido en producción de gas durante la próxima década. La pregunta que quedó flotando sobre Neuquén este miércoles es si ese gas llegará a Asia por el Atlántico, por el Pacífico, o por ambos. La respuesta depende, en gran medida, de si esta vez el tratado bilateral que se construya tiene la solidez que el de los años 2000 no tuvo.