La apuesta de Donald Trump por los minerales críticos tiene nombre argentino: BHP y Río Tinto
Estados Unidos destinó US$3.000 millones a proyectos de extracción y procesamiento de minerales estratégicos, con dos gigantes de fuerte presencia en la Argentina entre los convocados.
Estados Unidos profundizó su ofensiva para asegurarse el abastecimiento de minerales críticos y reducir su dependencia de China, una disputa geopolítica que ya toca de cerca a la Argentina. El presidente Donald Trump reunió en un evento en el Departamento de Estado a ejecutivos de algunas de las principales mineras del mundo y anunció alrededor de US$3.000 millones en financiamiento público para proyectos de extracción, procesamiento y producción de materiales clave para la industria y la defensa. "Estamos dando trabajo a nuestros mineros y estamos recuperando el lugar que le corresponde a Estados Unidos como superpotencia minera mundial", afirmó el mandatario durante el encuentro.
Entre los participantes estuvieron Rio Tinto, BHP, MP Materials, USA Rare Earth, Energy Fuels, US Antimony y The Metals Company. El anuncio incluyó, entre otras iniciativas, un acuerdo de préstamo de US$1.400 millones con Sila Nanotechnologies otorgado por la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa, destinado a ampliar la producción de ánodos de silicio para baterías de litio. El encuentro se dio, además, en un momento cargado de simbolismo: apenas semanas antes de la visita prevista del presidente chino Xi Jinping a Washington, en septiembre.
Dos gigantes con la mira puesta en la Argentina
De todas las compañías convocadas, BHP y Rio Tinto son las que tienen mayor exposición directa a proyectos argentinos, con apuestas que combinan cobre y litio en San Juan, Mendoza, Salta, Catamarca y Jujuy. "Argentina representa una región de interés importante para la estrategia de crecimiento en cobre de BHP", señaló la compañía angloaustraliana al anunciar el acuerdo con Washington, en referencia al potencial geológico del país.
BHP es socia de Lundin Mining en Vicuña, el proyecto de cobre en San Juan que, según cálculos difundidos por la industria, prevé desembolsos por unos US$7.100 millones en los próximos tres años. A eso se suma su reciente ingreso a la exploración de cobre en el Distrito Minero Malargüe Occidental, en Mendoza, un movimiento que confirma la estrategia de diversificación geográfica de la compañía dentro del país.
Rio Tinto, por su parte, combina cobre y litio en una cartera más amplia. Participa con un 17,2% en Los Azules, el proyecto de cobre de McEwen Copper en San Juan, a través de su unidad tecnológica Nuton, y en julio invirtió US$15 millones para adquirir una participación inicial cercana al 5% de Mogotes Metals, la controlante de Filo Sur dentro del distrito Vicuña. La compañía figura además entre las interesadas en comprar una participación minoritaria de Taca Taca, el proyecto de cobre de First Quantum Minerals en Salta, cuyo desarrollo demandaría una inversión superior a los US$5.000 millones. En litio, Rio Tinto desarrolla Rincón, en Salta, con una inversión cercana a los US$2.700 millones.
Una ofensiva que ya tiene marco bilateral
El interés de Washington por el potencial minero argentino no es nuevo ni casual: en febrero de este año, la Argentina y Estados Unidos ya habían suscripto un Instrumento Marco para fortalecer el suministro y procesamiento de minerales críticos, firmado en el marco de una Reunión Ministerial en Washington entre el canciller Pablo Quirno y el secretario de Estado Marco Rubio. El objetivo declarado entonces era "garantizar cadenas de valor más sólidas, diversificadas y resilientes", en momentos en que las exportaciones mineras argentinas venían de marcar un récord de US$6.037 millones en 2025.
El movimiento de esta semana profundiza esa lógica: mientras China endurece sus propios controles de exportación sobre tierras raras e imanes permanentes, Estados Unidos acelera un rediseño de su cadena de suministro que empieza a apoyarse, cada vez con más peso, en la geología sudamericana. Para la Argentina, el desafío pasa por capitalizar ese interés antes de que el tablero global vuelva a moverse.
