El superávit energético fue récord y el sector consolida su aporte de dólares a la economía argentina
El saldo de noviembre se explicó por exportaciones energéticas que superaron los US$ 1.000 millones. En lo que va del año acumuló casi US$ 7.000 millones.
Vaca Muerta es el motor del superávit energético.
YPFEl sector energético volvió a convertirse en uno de los pilares centrales del frente externo argentino. En noviembre, la balanza energética alcanzó un superávit récord y explicó más de un tercio del saldo positivo total del comercio exterior, confirmando un cambio estructural que ya se consolida en el acumulado del año.
El desempeño no es aislado: responde a un fuerte crecimiento de las exportaciones, una marcada reducción de las importaciones y al protagonismo creciente de Vaca Muerta.
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Con exportaciones por más de mil millones de dólares y compras externas en niveles históricamente bajos, la energía aportó divisas en un contexto internacional de precios menos favorables, pero con un volumen de producción y despachos al exterior en clara expansión.
El resultado es contundente: en los primeros once meses del año, el superávit energético acumuló casi US$ 7.000 millones, superando ampliamente los registros del mismo período del año pasado.
Más exportaciones y menos importaciones: la clave del récord
El saldo positivo de noviembre se explicó por exportaciones energéticas que alcanzaron los US$ 1.008 millones, mientras que las importaciones se limitaron a apenas US$ 149 millones. Este patrón se replica en el acumulado anual, donde las ventas externas del sector superaron los US$ 10.000 millones y ya dejaron atrás el total registrado en todo 2024.
El análisis del resultado muestra que el factor precio jugó en contra: la caída de los valores internacionales de la energía generó pérdidas significativas respecto del año anterior. Sin embargo, ese impacto negativo fue ampliamente compensado por el aumento de las cantidades exportadas, que aportaron miles de millones de dólares adicionales. En paralelo, el país logró un ahorro relevante por menores importaciones, tanto por precios más bajos como por una reducción en los volúmenes comprados en el exterior.
La combinación de estos factores explica que la balanza energética haya aportado más de US$ 2.000 millones adicionales al comercio exterior en comparación con 2024, consolidando su rol como generadora neta de divisas.
Vaca Muerta, el motor del superávit energético
Detrás de este desempeño aparece con fuerza Vaca Muerta. La formación neuquina atraviesa un ciclo de crecimiento productivo que ya se refleja de manera directa en las cuentas externas. En noviembre, la producción de petróleo no convencional volvió a marcar niveles elevados, con incrementos interanuales superiores al 30%, mientras que en gas también se sostuvo una trayectoria ascendente.
La extracción total de crudo en el país alcanzó en octubre un récord histórico, superando una marca que llevaba casi tres décadas vigente. Más de la mitad de ese volumen provino de Vaca Muerta, que hoy explica alrededor del 60% de la producción nacional y continúa desplazando al segmento convencional, en retroceso.
El liderazgo operativo de YPF y el dominio del shale se reflejan no solo en mayores exportaciones, sino también en un renovado acceso al financiamiento. La baja del riesgo país abrió una ventana que fue aprovechada por las principales compañías energéticas, que concentraron la mayoría de las emisiones de deuda recientes, reforzando su capacidad de inversión y expansión.
