El Gobierno asegura que el RIGI ya movilizó a 1.200 empresas nacionales y busca ampliar el derrame
En un escenario difícil para la actividad industrial, Economía lanzará rondas de negocios para conectar a los grandes proyectos con firmas locales.
Argentina Mining Norte 2026, en Salta. Maquinaria pesada para minería.
MINERGY.AREn medio de un escenario complejo para la industria argentina, el Gobierno puso un número al efecto que asegura que ya están teniendo las grandes inversiones sobre el entramado productivo local: más de 1.200 empresas nacionales fueron movilizadas como proveedoras de proyectos vinculados al RIGI.
El dato fue difundido por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró además que el 86% de lo invertido hasta el momento tuvo como destino empresas nacionales. Ahora el Gobierno buscará ampliar esa participación mediante una serie de rondas de negocios destinadas a conectar directamente a las compañías responsables de los grandes proyectos con potenciales proveedores argentinos.
El anuncio aparece en un momento particularmente sensible. La industria viene atravesando dificultades en materia de actividad y utilización de capacidad instalada, mientras distintos sectores empresarios reclaman condiciones que les permitan competir por las oportunidades que abrirán las inversiones previstas en minería, energía e infraestructura.
Primera ronda en Rosario
La primera Ronda de Negocios RIGI se realizará el próximo 29 de octubre en Rosario y será organizada por el Ministerio de Economía. La intención oficial es que sea el comienzo de una serie de encuentros para acercar a las empresas adheridas al régimen con proveedores de bienes y servicios.
“El objetivo de estas rondas es el de conectar los proyectos RIGI de minería, industria e infraestructura con los proveedores nacionales, a efectos de que tengan conocimiento del cronograma de inversiones y generación de nuevas oportunidades de negocios para sus empresas proveedoras de bienes o servicios”, explicó Caputo al anunciar la iniciativa.
El punto no es menor. Conocer anticipadamente los cronogramas de compras y contrataciones permite a las empresas locales prepararse, realizar inversiones, conseguir certificaciones, incorporar tecnología o asociarse para competir por contratos que muchas veces terminan en manos de proveedores internacionales por cuestiones de escala, financiamiento o capacidad técnica.
La minería, en el centro de la estrategia
El anuncio fue realizado después de un encuentro del que participaron Caputo; el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González; el secretario de Minería, Luis Lucero; y ejecutivos de tres grandes compañías mineras con importantes inversiones previstas en el país.
La presencia minera resulta especialmente significativa. Los grandes proyectos de cobre y litio que avanzan en distintas provincias demandarán durante su construcción miles de millones de dólares en equipos, ingeniería, transporte, obras civiles, servicios especializados, energía y logística.
El desafío para la industria nacional será capturar la mayor proporción posible de esa demanda. Cámaras empresarias y gobiernos provinciales vienen planteando precisamente la necesidad de preparar proveedores locales antes de que los proyectos entren en la etapa de construcción, cuando se concentra buena parte de las contrataciones.
Del RIGI al entramado productivo
El RIGI fue diseñado principalmente para atraer grandes inversiones mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios y un marco de estabilidad de largo plazo. Pero, a medida que comenzaron a aprobarse proyectos por miles de millones de dólares, la discusión se trasladó también hacia cuánto de esas inversiones quedará efectivamente dentro de la economía argentina.
En ese contexto adquiere relevancia el número difundido por Caputo. Según el ministro, más de 1.200 empresas ya fueron movilizadas y el 86% de las inversiones realizadas tuvo como destino firmas nacionales.
Por tratarse de cifras oficiales, el próximo paso será conocer con mayor detalle qué comprende ese universo: cuánto facturaron esas compañías, en qué provincias están radicadas, qué bienes y servicios suministraron y cuánto empleo estuvo asociado a esas contrataciones.
Una oportunidad en medio de las dificultades
La apuesta aparece, además, en momentos en que numerosas empresas industriales enfrentan un escenario adverso. La caída de la actividad en distintos segmentos, la competencia de productos importados y los costos internos colocaron al entramado fabril bajo presión durante los últimos meses.
Por eso, la llegada de grandes inversiones en minería, energía e infraestructura representa también una oportunidad para generar una nueva fuente de demanda para sectores como metalmecánica, construcción, transporte, ingeniería, tecnología y servicios especializados.
Las rondas anunciadas por Economía buscarán acelerar precisamente ese vínculo. No garantizan contratos para las empresas argentinas, pero pueden permitirles conocer con anticipación qué comprarán los grandes proyectos, cuándo lo harán y cuáles serán las condiciones necesarias para convertirse en proveedoras.
La discusión sobre el RIGI comienza así a entrar en una segunda etapa. Después de medir el régimen por la cantidad de proyectos aprobados y los miles de millones de dólares comprometidos, la nueva vara será cuánto de esas inversiones logra transformarse en contratos, actividad y empleo para empresas argentinas. Según Caputo, las primeras 1.200 ya comenzaron a participar de ese proceso.
