El Banco de Francia concentra todo su oro en París tras retirar sus reservas de EE.UU.

La operación incluyó 129 toneladas y mantuvo sin cambios el volumen total de reservas, ahora bajo control local en las bóvedas del Banco de Francia en París.

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El Banco de Francia completó el retiro del oro que aún mantenía depositado en la Reserva Federal de Nueva York, cerrando así un proceso histórico de repatriación de reservas. La operación involucró 129 toneladas, equivalentes a cerca del 5% del total de sus tenencias, y se ejecutó mediante un esquema que evitó el traslado físico del metal.

En lugar de transportar los lingotes, la entidad optó por vender el oro almacenado en Estados Unidos y adquirir nuevas barras en el mercado europeo que cumplen con los estándares internacionales actuales. Este mecanismo permitió actualizar la calidad de las reservas y simplificar la operatoria logística, en línea con recomendaciones surgidas de una auditoría interna realizada en 2024.

Reconfiguración de reservas y resultado financiero

El contexto de precios elevados del oro resultó determinante para el resultado económico de la operación. La recompra de lingotes en Europa, combinada con la valorización del metal, generó una ganancia de capital de 13.000 millones de euros, equivalente a unos US$15.000 millones. Este ingreso contribuyó a que el banco central francés registre un beneficio neto de 8.100 millones de euros en 2025, tras haber reportado pérdidas el año anterior.

A pesar del recambio, el volumen total de reservas no se modificó y se mantiene en torno a las 2.437 toneladas. La diferencia radica en la composición y ubicación del stock, que ahora se encuentra íntegramente almacenado en las bóvedas subterráneas del Banco de Francia en París.

Estrategia de localización y adecuación de estándares

El traslado de las reservas hacia territorio francés se inscribe en una estrategia de largo plazo iniciada décadas atrás, cuando el país comenzó a reducir su exposición a custodias en el exterior. La decisión actual completa ese proceso y concentra la totalidad del oro bajo control directo del banco central.

En paralelo, la entidad continúa avanzando en la normalización de sus activos. Aún restan 134 toneladas que deben adecuarse a los estándares vigentes, con un horizonte de cumplimiento fijado para 2028. Este proceso apunta a garantizar la liquidez y comerciabilidad del oro en los mercados internacionales.

La operación combina una redefinición geográfica de las reservas con una mejora en su calidad técnica, en un escenario marcado por la valorización del oro y por la búsqueda de mayor control sobre los activos estratégicos del banco central.

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