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Con la privatización de las represas hidroeléctricas del Comahue, el Gobierno se aseguró US$ 706 millones

La Secretaría de Energía remarcó que el resultado superó con las previsiones oficiales y confirmó el fuerte interés del sector privado por activos estratégicos.

El Gobierno nacional cerró la etapa económica de la privatización de las cuatro del Comahue con una recaudación superior a los US$ 706 millones, un resultado que superó con holgura las previsiones oficiales y confirmó el fuerte interés del sector privado por activos estratégicos del sistema eléctrico argentino.

El proceso abarcó las centrales Alicurá, El Chocón–Arroyito, Piedra del Águila y Cerros Colorados, ubicadas en Neuquén y Río Negro, que en conjunto aportan entre el 10% y el 15% de la generación eléctrica del país.

Desde el Ministerio de Economía habían anticipado un objetivo de ingresos cercano a los US$ 500 millones, en el marco de una estrategia orientada a reforzar el flujo de divisas y acelerar la desinversión del Estado en infraestructura energética.

La apertura de las ofertas económicas, realizada la semana pasada, arrojó valores por encima de lo esperado y una fuerte competencia entre ocho grupos empresarios, mayoritariamente de capital nacional, que presentaron un total de 19 propuestas.

Cerros Colorados, el complejo más disputado

El caso más disputado fue el del complejo Cerros Colorados, donde la diferencia entre las dos mejores ofertas no alcanzó el umbral del 10% previsto en el pliego. Esa situación obligó a convocar a una instancia de mejora entre Edison Energía y BML Inversora.

Finalmente, Edison se impuso y se quedó con la concesión, lo que permitió completar el cierre económico del proceso. La empresa, creada este año, también había presentado la oferta más alta por Alicurá, por lo que operará dos de las cuatro licitadas.

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La represa Portezuelo Grande es parte del complejo Cerro Colorados, en Neuquén.

Edison ofertó US$ 162 millones por Alicurá y US$ 64 millones por Cerros Colorados y asumió, además, compromisos de inversión por unos US$ 200 millones destinados a mantenimiento, modernización y operación de los activos.

Con estas adjudicaciones, la compañía consolidó una expansión acelerada en el sector energético, tras haber adquirido durante el año distribuidoras, activos de transporte y generación en distintas provincias. Con las centrales del Comahue y sus activos en Mendoza, Edison pasará a concentrar cerca del 17% de la generación hidroeléctrica del país.

Qué pasó con el resto de las represas

Las otras dos concesiones también quedaron definidas. Piedra del Águila, la central de mayor potencia del sistema con alrededor de 1.400 megavatios, continuará bajo la operación de Central Puerto, que presentó la oferta económica más elevada y renovó su contrato. En tanto, el complejo El Chocón–Arroyito fue adjudicado a BML Inversora, del grupo MSU, que comprometió una inversión inicial superior a los USD 235 millones, además de un plan adicional de obras para la renovación de infraestructura en los próximos años.

Desde la Secretaría de Energía destacaron que el resultado del proceso refleja una valorización significativa de activos estratégicos y una señal de confianza del sector privado en el marco institucional vigente. Los nuevos concesionarios deberán ejecutar todas las obras necesarias para garantizar una operación segura, eficiente y sostenible, bajo contratos de 30 años y con supervisión estatal.

Piedra del Águila

Piedra del Águila, una de las represas privatizadas.

Con la definición de los adjudicatarios, el proceso entra ahora en la etapa de transición operativa, que se prevé completar antes de fin de año. En paralelo, el Gobierno ya anticipó que otras quince represas de menor tamaño, cuyas concesiones vencen este año, podrían seguir el mismo camino que los activos del Comahue, profundizando el esquema de gestión privada en el parque hidroeléctrico nacional.