Tras perder la pulseada por la línea de 500 kV, Los Azules acelera su conexión eléctrica desde Mendoza

El proyecto de McEwen Copper confirmó que esa alternativa permitirá mantener el cronograma de desarrollo y sumar una nueva vía de suministro para la minería.

Proyecto Los Azules, en San Juan.

Proyecto Los Azules, en San Juan.

La decisión del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE) de otorgar prioridad a Vicuña para utilizar la futura infraestructura eléctrica de 500 kV en San Juan no modificará los planes de Los Azules. La compañía confirmó que avanzará con una conexión alternativa desde Mendoza, una opción que venía evaluando desde hace meses y que ahora pasará a ser el esquema definitivo para abastecer de energía a su proyecto de cobre.

Según explicó la empresa, la alternativa permitirá sostener el cronograma de desarrollo de la mina y, al mismo tiempo, aportará mayor robustez al sistema eléctrico que abastecerá a los grandes emprendimientos mineros de la región.

Del reclamo al plan alternativo

La definición llega pocos días después de que el ENREGE rechazara las impugnaciones presentadas por distintos actores y confirmara que Vicuña tendrá prioridad para utilizar la línea de 500 kV que unirá la Estación Transformadora Nueva San Juan con Rodeo y Chaparro.

Esa infraestructura eléctrica fue concebida para abastecer el distrito minero del norte sanjuanino y resulta estratégica para proyectos como Josemaría y Filo del Sol. Frente a esa resolución, Los Azules optó por acelerar una alternativa propia en lugar de depender de futuras revisiones regulatorias.

El nuevo esquema contempla una conexión desde Mendoza, aprovechando infraestructura vinculada al sistema eléctrico mendocino y manteniendo el acuerdo alcanzado con YPF Luz para abastecer la futura operación con energía de origen renovable.

Más que un plan B

Aunque surgió como una alternativa frente al conflicto por la infraestructura sanjuanina, sostienen que la nueva conexión ofrece ventajas adicionales.

Además de garantizar el suministro para Los Azules, el desarrollo de una nueva línea desde Mendoza permitiría diversificar las fuentes de abastecimiento eléctrico para la región y reducir la dependencia de un único corredor de alta tensión.

En otras palabras, lo que comenzó como un plan de contingencia terminó convirtiéndose en una solución de largo plazo que podría fortalecer la infraestructura energética disponible para futuros proyectos mineros.

El nuevo desafío del cobre argentino

La discusión también deja al descubierto una nueva realidad para la minería argentina.

Durante años, el principal desafío fue atraer inversiones y lograr estabilidad regulatoria para proyectos que permanecían décadas sin desarrollarse. Hoy, con varios emprendimientos de clase mundial avanzando al mismo tiempo, el cuello de botella empieza a trasladarse hacia la infraestructura.

Líneas de alta tensión, estaciones transformadoras, rutas, disponibilidad de agua y corredores logísticos comienzan a ser tan determinantes como la calidad del recurso mineral o el financiamiento de las inversiones.

Una región que necesita más infraestructura

El caso de Los Azules no es aislado. La reciente aprobación del proyecto Vicuña dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el acuerdo por US$250 millones para financiar infraestructura pública en San Juan y la propia definición sobre la línea de 500 kV muestran que el foco empieza a desplazarse desde las minas hacia las obras que permitirán hacerlas funcionar.

Con Vicuña, Los Azules, El Pachón y otros grandes proyectos cupríferos avanzando en distintas etapas de desarrollo, la infraestructura dejó de ser un aspecto complementario para transformarse en uno de los principales factores que definirán la velocidad del nuevo ciclo minero argentino.

En ese contexto, la decisión de McEwen Copper trasciende el abastecimiento de un solo proyecto. La conexión desde Mendoza incorpora una segunda alternativa para alimentar uno de los mayores desarrollos cupríferos del país y refleja una estrategia que probablemente se repita en los próximos años: construir redes más robustas y diversificadas para acompañar un boom de inversiones que ya no depende únicamente del potencial geológico, sino también de la capacidad del país para dotarlo de energía, caminos y logística.

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