Río Tinto profundiza el giro hacia el cobre mientras impulsa su pipeline de litio en Argentina

Río Tinto baja su nivel de dependencia del hierro y proyecta crecimiento sostenido hacia 2030 junto al avanza de proyectos de litio en el norte argentino.

El proyecto Rincón, en Salta, es uno de los activos de Río Tinto en la Argentina.

El proyecto Rincón, en Salta, es uno de los activos de Río Tinto en la Argentina.

RíoTinto.com

Río Tinto presentó sus resultados anuales 2025 con un foco estratégico: mientras el negocio del hierro continúa sosteniendo la generación de caja, el crecimiento futuro del grupo se apoya cada vez más en el cobre y en el desarrollo de su nueva plataforma global de litio, donde Argentina ocupa un rol creciente dentro del pipeline operativo y de expansión.

El grupo reportó ingresos por US$57.638 millones y un EBITDA subyacente de US$25.4 mil millones, con un aumento interanual del 9%, impulsado por mayores volúmenes y disciplina de costos.

El flujo de caja operativo alcanzó US$16.8 mil millones, mientras que la ganancia neta atribuible a accionistas fue de US$10 mil millones. A nivel estratégico, la compañía destacó un incremento del 8% en la producción equivalente de cobre (CuEq), señalando el cambio progresivo hacia metales vinculados a la transición energética.

El cobre gana protagonismo

Dentro de los segmentos operativos, el desempeño del cobre fue el más destacado del año. El EBITDA del negocio cuprífero alcanzó US$7.369 millones, más del doble que en 2024, impulsado por un aumento del 11% en la producción consolidada -que totalizó 883.000 toneladas- y por un incremento del 12% en los volúmenes vendidos. Este crecimiento estuvo liderado por el ramp-up del proyecto subterráneo Oyu Tolgoi, que registró un salto del 61% en producción, además de mejoras en leyes y recuperaciones en Escondida.

El mayor peso del cobre dentro del portafolio también se refleja en la estrategia corporativa: Río Tinto proyecta un crecimiento anual compuesto del 3% en producción CuEq hacia 2030 y posiciona al metal rojo como el eje de su pipeline de desarrollo a largo plazo. La compañía destacó además que la diversificación hacia cobre, aluminio y litio permitió compensar la caída de precios del hierro, consolidando un modelo menos dependiente de un solo commodity.

En términos financieros, el negocio del cobre generó US$4.702 millones de flujo de caja operativo -un aumento del 82%- y redujo sus costos unitarios C1 hasta 67 centavos de dólar por libra, favorecido por mayores créditos por subproductos y mejores niveles de producción.

Argentina gana peso dentro de la estrategia de crecimiento

El otro eje estructural del informe fue la consolidación del negocio de litio tras la adquisición de Arcadium, operación que permitió integrar proyectos en Argentina y Canadá dentro de una nueva unidad global. La compañía avanza hacia una capacidad de hasta 200 mil toneladas anuales equivalentes de carbonato de litio para 2028, apoyada en un pipeline que tiene a Argentina como uno de sus principales polos de expansión.

Entre los proyectos destacados figura la expansión del proyecto Rincón, en Salta, con una capacidad proyectada de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería y una vida útil estimada de 40 años. El desarrollo incluye una planta inicial ya en fase de puesta en marcha y la construcción de una instalación a escala completa con primera producción prevista para 2028.

En Catamarca, la compañía avanza con la expansión Fénix y el proyecto Sal de Vida, ambos orientados a producción de carbonato de litio con primeras toneladas esperadas hacia el segundo semestre de 2026. Estos desarrollos forman parte del incremento del gasto de capital en litio, que representó aproximadamente US$1.4 mil millones dentro del segmento Aluminium & Lithium durante 2025, reflejando el reposicionamiento del grupo hacia minerales críticos para la electrificación global.

Un portafolio que se reconfigura hacia minerales de transición energética

Aunque el hierro continúa siendo el principal generador de EBITDA -con US$15.2 mil millones- el negocio registró una caída interanual del 11%, impactado por menores precios realizados. En contraste, el crecimiento acelerado del cobre y el litio evidencia la transformación del portafolio hacia commodities asociados a la descarbonización y a las cadenas de valor tecnológicas.

En ese contexto, la compañía incrementó su inversión total a US$11.4 mil millones durante el año y elevó su deuda neta a US$14.4 mil millones tras la adquisición de Arcadium, movimiento que refleja una apuesta estratégica por expandir su exposición a litio y cobre en el mediano plazo.

El informe anual deja ver un cambio estructural. El hierro continúa financiando el flujo de caja, pero el crecimiento proyectado se apoya en cobre y litio, con Argentina ocupando un rol cada vez más relevante dentro del esquema de expansión global. La combinación de proyectos en desarrollo en Salta y Catamarca, junto con el impulso del cobre a nivel mundial, posiciona a la compañía en una etapa de transición hacia un portafolio más alineado con la demanda futura de minerales críticos.

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