Por qué la copa para el campeón del Mundial 2026 duplicó su precio desde Qatar
El trofeo de 6,175 kilos que se disputan Argentina y España el domingo vale hoy más del doble que en Qatar 2022, empujado por el rally histórico del oro.
El trofeo FIFA de la Copa del Mundo duplicó su valor por el oro.
ShutterstockEl domingo, en el MetLife Stadium, alguien va a levantar un objeto de apenas 6,175 kilogramos que hoy vale más que nunca en la historia del fútbol. No por su diseño —que no cambió desde 1974— ni por su antigüedad, sino por una variable que no tiene nada que ver con el deporte: el precio internacional del oro, que este año perforó récords históricos y arrastró con él el valor material del trofeo más codiciado del planeta.
El trofeo de la Copa del Mundo está hecho de oro sólido de 18 quilates, con una base de malaquita verde semipreciosa que envuelve dos anillos concéntricos. Pesa 6,175 kilogramos en total, de los cuales cerca de 5 son oro puro, y mide 36,8 centímetros de altura. Lo diseñó el escultor italiano Silvio Gazzaniga en 1974, cuando reemplazó a la vieja Copa Jules Rimet, y representa a dos figuras humanas elevando el planeta hacia el cielo. Desde entonces, cada campeón levanta ese mismo objeto durante la ceremonia, aunque no se lo lleva a casa: la FIFA retiene el original y entrega a la selección ganadora una réplica bañada en oro, conocida como World Cup Winners' Trophy.
Lo que sí cambió, y drásticamente, es cuánto vale ese oro. Según cálculos del London Stock Exchange Group, el contenido áureo del trofeo hoy ronda los US$713.000, con el oro spot cotizando por encima de los US$4.100 la onza. En diciembre de 2022, cuando Argentina lo levantó en Qatar, el mismo metal se negociaba cerca de los US$1.600 la onza y el valor material de la copa apenas superaba los US$270.000. La diferencia no es un detalle contable: el oro fundido de la copa se revalorizó más de un 150% en menos de cuatro años.
El oro volvió a ser refugio
El rally del oro no es un fenómeno aislado ni exclusivo del deporte. Responde a una combinación de factores que atraviesan toda la economía global: datos débiles de empleo en Estados Unidos, expectativas sobre la política de tasas de la Reserva Federal y una renovada demanda de activos refugio que empujó al oro y al bitcoin en simultáneo durante las últimas semanas. En ese contexto, el trofeo de la FIFA terminó funcionando, sin proponérselo, como un termómetro curioso de la economía mundial: cada vez que sube la incertidumbre financiera, sube también el valor de lo que va a levantar el campeón del mundo.
La elección del oro de 18 quilates, en lugar de oro macizo de 24, no fue casual: con una aleación más pura, el trofeo sería considerablemente más pesado y menos manejable durante los festejos. Según registros de la época, la fabricación original costó unos US$9.390 en 1974, algo así como US$130.500 actualizados por inflación. Hoy, solo el contenido metálico multiplica varias veces ese costo de fabricación.
El otro oro, el que se extrae en la cordillera
Mientras el trofeo se revaloriza en Nueva Jersey, a más de 7.000 kilómetros la minería aurífera argentina atraviesa su propio momento de precios récord. El país cerró 2025 con una producción de alrededor de 1,18 millones de onzas de oro, según datos del sector, sostenida principalmente por Veladero, la mina de Barrick y Shandong Gold en la cordillera sanjuanina, que superó las metas de producción proyectadas para el año y ejecutó una inversión de US$90 millones en la ampliación de su plataforma de lixiviación. A esa operación se suma Cerro Vanguardia, en Santa Cruz, la otra gran productora aurífera del país, que según sus propios directivos compensa con volumen la caída natural en la ley del mineral a medida que la mina madura.
La paradoja argentina es que, con precios de oro en niveles históricos, la producción física del metal viene en descenso: cayó un 37% desde 2018 porque buena parte de los yacimientos en explotación se encuentran en etapas maduras. Aun así, el valor en dólares de esas exportaciones se sostiene e incluso crece, exactamente por la misma razón que hizo más caro al trofeo de la FIFA: un mismo gramo de oro vale hoy mucho más que hace pocos años. Según estimaciones del sector, el oro será uno de los motores que en 2026 llevarán las exportaciones mineras argentinas por encima de los US$9.000 millones.
Dos historias que se cruzan en un mismo metal
Hay algo casi poético en la coincidencia: mientras Lionel Messi busca levantar por segunda vez consecutiva un trofeo cuyo valor se disparó por el precio del oro, en la cordillera de San Juan las mismas condiciones de mercado que encarecieron la copa sostienen a una de las industrias que más divisas genera para el país. El fútbol y la minería no suelen cruzarse en los libros de historia, pero esta vez comparten la misma variable macroeconómica: un metal que, otra vez, se volvió refugio del mundo.
El domingo, cuando el capitán que gane la final levante el trofeo sobre su cabeza, ese gesto va a valer, solo en oro, más de setecientos mil dólares. Nunca costó tanto ganar.
