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Petróleo

Shale Day Houston: el boom energético entra en fase de exportación y mira al mundo

El foco se traslada de la competitividad a la logística y exportación, con YPF proyectando 500.000 barriles diarios en Vaca Muerta.

Vaca Muerta dejó atrás la etapa en la que el principal objetivo era demostrar que el shale argentino podía ser competitivo. Ahora la discusión pasa por otro nivel: cuánto puede crecer la producción, qué infraestructura necesita y cuánto puede aportar en exportaciones y dólares.

Ese fue el eje que atravesó la quinta edición del Vaca Muerta Shale Day, organizada por el IAPG en Houston, donde los principales referentes de la industria energética argentina expusieron sus planes para los próximos años.

La dimensión del desafío quedó reflejada en las proyecciones de las compañías. YPF apunta a superar los 500.000 barriles diarios de petróleo hacia 2030, mientras el crecimiento de otros operadores suma volumen a una producción que busca consolidar a la Argentina como exportador energético.

Para llegar a esa escala, sin embargo, el shale necesita algo más que pozos. La infraestructura de transporte, almacenamiento y salida al exterior se convirtió en uno de los factores determinantes para la próxima etapa.

El cuello de botella que puede definir el crecimiento

Durante el encuentro, los ejecutivos coincidieron en que el desarrollo de Vaca Muerta requiere acompañar el crecimiento del upstream con nuevas obras. La ampliación de oleoductos y terminales permitirá evacuar mayores volúmenes de crudo hacia los mercados internacionales. En paralelo, el desarrollo de proyectos de GNL busca abrir una nueva vía para monetizar las enormes reservas de gas de la formación.

La apuesta es que el crecimiento productivo no quede limitado por la capacidad logística. Con más infraestructura, las empresas podrían acelerar inversiones y aumentar la producción de los bloques más competitivos.

En ese escenario, el proyecto Vaca Muerta empieza a adquirir una dimensión que excede al sector petrolero: más producción significa más exportaciones, mayor ingreso de divisas y un impacto creciente sobre la balanza energética.

Transición estratégica: Vaca Muerta pasa de la competitividad a la logística y exportación, con YPF proyectando 500.000 barriles diarios.

El RIGI, en el centro de las inversiones

Otro punto que atravesó las presentaciones fue el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Para las compañías, la posibilidad de contar con un marco de mayor previsibilidad resulta clave para financiar proyectos que requieren inversiones de miles de millones de dólares y cuyos retornos se extienden durante décadas.

Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, destacó especialmente el impacto del régimen y sostuvo que fue determinante para acelerar proyectos de gran escala. La visión fue compartida por otros jugadores de la industria. Pluspetrol y Tecpetrol también expusieron sus planes de crecimiento y remarcaron la importancia de contar con condiciones que permitan sostener inversiones intensivas en capital.

La discusión financiera adquiere relevancia porque el salto de producción previsto para Vaca Muerta exige desarrollar simultáneamente pozos, plantas, ductos, terminales y proyectos de exportación.

Del shale argentino al mercado mundial

La transformación que buscan las petroleras tiene un objetivo concreto: que Vaca Muerta deje de ser solamente una fuente de abastecimiento interno y se convierta en una plataforma exportadora permanente.

El petróleo aparece como el camino más inmediato. El crecimiento de la producción permitirá incrementar las ventas externas y ampliar la presencia argentina en mercados internacionales.

El gas plantea una oportunidad diferente. Los proyectos de GNL en marcha buscan generar capacidad para colocar el gas argentino en destinos de larga distancia y reducir la dependencia del mercado regional. La combinación de ambos negocios puede modificar la estructura energética del país durante la próxima década.

La nueva escala

El mensaje que dejaron los CEOs en Houston es que la industria ya está mirando más allá del desarrollo inicial de Vaca Muerta. La productividad de los pozos permitió demostrar que el recurso es competitivo; ahora el desafío es multiplicar los volúmenes y construir una cadena exportadora capaz de sostenerlos.

YPF, Pluspetrol, Tecpetrol y las demás compañías que operan en la formación están preparando inversiones para una etapa en la que la escala será determinante.

Si los proyectos de infraestructura avanzan al ritmo previsto y se mantienen las condiciones para atraer capital, Vaca Muerta puede convertirse durante los próximos años en uno de los principales motores de generación de divisas de la Argentina.

El desafío, entonces, ya no es cuánto petróleo y gas hay debajo de la tierra. Es cuánto puede producir la Argentina, cuánto puede exportar y qué tan rápido puede transformar esos recursos en dólares.