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Petróleo

El petróleo Brent superó los USD 110 y el mercado ya proyecta nuevos máximos

El conflicto en Medio Oriente impulsa al petróleo Brent a zona crítica. Analistas advierten que podría escalar aún más si persisten las restricciones.

El precio del petróleo Brent, referencia internacional del mercado, se mueve actualmente en la franja de 110 a 114 dólares por barril, con fuertes oscilaciones intradiarias y subas que en algunos momentos superaron el 20%, según plataformas como Trading Economics, Investing, OilPrice y Bloomberg

El movimiento confirma que el mercado dejó atrás la etapa de corrección inicial para ingresar en una dinámica dominada por la prima geopolítica. Desde el inicio de los ataques en la región, el Brent acumula un alza fuerte, reflejando que los operadores descuentan un conflicto más prolongado y con impacto directo en la oferta.

Uno de los focos centrales de la tensión es el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una porción significativa del comercio mundial de crudo. En los últimos días se registró una reducción en el flujo habitual, lo que refuerza el temor a interrupciones mayores en el suministro global. Cualquier alteración sostenida en ese corredor tiene un efecto inmediato en los contratos a futuro, donde se forman las expectativas de precios.

Un umbral psicológico con antecedentes históricos

La barrera de los USD 100 no es sólo simbólica. En 2008 el Brent llegó a los USD 145 por barril y en 2022 superó los USD 120 en el contexto de la invasión rusa a Ucrania. Cada uno de esos picos estuvo asociado a tensiones económicas globales, presión inflacionaria y reconfiguración de flujos energéticos.

En esta oportunidad, algunas proyecciones del mercado incluso plantean que, si la tensión no se modera, el crudo podría escalar hacia los USD 150 hacia fin de mes. Esa hipótesis, aunque extrema, empieza a formar parte de los escenarios de cobertura de grandes fondos y traders.

Impacto argentino: más dólares, pero más presión interna

Para la Argentina, el nuevo escalón del Brent tiene efectos ambivalentes. Por un lado, mejora el ingreso por exportaciones energéticas: cada USD 10 adicionales en el precio internacional representan aproximadamente USD 1.300 millones extra para el país, fortaleciendo la balanza comercial del sector.

Sin embargo, el encarecimiento del crudo también presiona sobre los surtidores locales y sobre la estructura de costos de la economía. Días atrás, el CEO de YPF, Horacio Marín, ya había anticipado que si el Brent se sostenía por encima de los USD 80 el traslado a precios sería difícil de evitar, aunque gradual. Con el barril por encima de los USD 100, ese debate vuelve al centro de la escena.

A su vez, el mayor precio internacional encarece las compras de GNL que el país debe realizar para cubrir la demanda invernal. Estimaciones privadas ubican el costo adicional en torno a los USD 500 millones, un factor que podría moderar parte del beneficio exportador.

Un mercado en tensión permanente

El contexto actual combina menor previsibilidad logística, riesgo geopolítico y sensibilidad inflacionaria global. En Estados Unidos y Europa, los analistas ya advierten que un barril sostenido en tres dígitos podría trasladarse a combustibles, transporte y alimentos, reavivando presiones sobre bancos centrales.

Así, lo que comenzó como una suba gradual desde los USD 93 terminó transformándose en una ruptura técnica relevante. El Brent ya está nuevamente en territorio de crisis energética y el mercado se prepara para semanas de alta volatilidad.