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Pascua-Lama llega a su final: Chile supervisa el cierre definitivo del megaproyecto

La iniciativa de Barrick, concebida como una de las minas de oro y plata más grandes del planeta avanza en su proceso de clausura definitiva.

Uno de los proyectos mineros más emblemáticos —y también más controvertidos— de América Latina comenzó a escribir su capítulo final. Autoridades chilenas confirmaron que avanzan las tareas de cierre definitivo de Pascua-Lama, la iniciativa binacional de Barrick que durante años prometió revolucionar la producción de oro y plata en la cordillera, pero terminó convertida en uno de los mayores fracasos de la minería moderna.

Equipos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) realizaron una nueva inspección en terreno para verificar el cumplimiento de los planes de cierre Temporal, Parcial y Definitivo de la faena ubicada en la Región de Atacama. Según informaron ambos organismos, las obras avanzan conforme a la planificación aprobada y no se detectaron desvíos relevantes respecto de las medidas comprometidas.

La fiscalización también permitió comprobar que las instalaciones mantienen condiciones estables durante el proceso de clausura, uno de los aspectos centrales para garantizar la seguridad de una operación de alta montaña que nunca llegó a entrar en producción comercial.

Del proyecto estrella al cierre definitivo

Anunciado a comienzos de los años 2000, Pascua-Lama fue concebido como el primer gran emprendimiento minero binacional del mundo, al amparo del Tratado de Integración y Complementación Minera firmado entre Argentina y Chile.

Con reservas estimadas en millones de onzas de oro y plata y una inversión que superó los US$8.000 millones, el proyecto buscaba explotar un yacimiento ubicado sobre la frontera entre ambos países, con procesamiento del mineral del lado chileno y parte de la infraestructura emplazada en la provincia de San Juan.

Sin embargo, sucesivos incumplimientos ambientales, conflictos con comunidades locales, cuestionamientos por el impacto sobre glaciares y el fuerte incremento de los costos terminaron paralizando la iniciativa. En 2018, la justicia chilena confirmó su clausura definitiva y aplicó una histórica sanción ambiental a la compañía.

Desde entonces, el trabajo se concentra exclusivamente en la estabilización de las instalaciones, el manejo de aguas, el monitoreo ambiental y la recuperación del área intervenida, tareas que demandarán varios años más.

Una referencia obligada para la nueva minería argentina

Aunque nunca produjo un solo lingote, Pascua-Lama dejó una profunda marca en el desarrollo de la minería andina y modificó la forma en que se evalúan los grandes proyectos de alta montaña.

En Argentina, su historia se convirtió en un caso de estudio para iniciativas como Josemaría, Filo del Sol, Los Azules, El Pachón o Taca Taca, que hoy avanzan bajo estándares ambientales mucho más exigentes y con una mayor atención sobre la gestión del agua, los glaciares, la relación con las comunidades y los procesos de control estatal.

El contraste resulta significativo: mientras Pascua-Lama entra definitivamente en su etapa de cierre, la cordillera sanjuanina vive un nuevo ciclo de inversiones impulsado por el cobre, mineral considerado estratégico para la transición energética mundial.